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Author Topic: 1993-1994: Songs of Faith and Devotion Release and Tour  (Read 115952 times)

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Re: 1993-1994: Songs of Faith and Devotion Release and Tour
« Reply #15 on: 13 May 2012 - 01:30:15 »
1991-xx-xx - Unknown (Russia) - Depeche Mode

http://www.depeche.ru/dmfiles.htm





1991-xx-xx - Bravo (Poland) - Depeche Mode

http://martingore.proboards.com/index.cgi?board=dmpics&action=display&thread=248



[Thanks to personalwhale for transcribing this!]

Marek Sierocki przedstawia Depeche Mode

Brytyjska grupa Depeche Mode debiutowała na początku minionej dekady. W kwietniu 1981 roku wytwórnia MUTE Records wydała ich debiutancki singiel Dreaming Of Me. Przez następne 10 lat zespół zdobył milionowe rzesze fanów na całym świecie. Zmieniały się mody, zmieniali się idole, a Depeche Mode byli wciąż na samej górze.

W Polsce zespół jest znany chociażby z płyt wydanych przez Tonpress. Ich nagrania są często prezentowane w radiu i dyskotekach. Martin Gore, Dave Gahan, Alan Wilder i Andy Fletcher mają powody do zadowolenia. W lata 90. zespół wszedł ze znakomitym albumem Violator. Płytę nagrywano w Danii i we Włoszech; zawiera ona dziesięć kompozycji, m.in. znane z singli Personal Jesus, Enjoy The Silence, Policy Of Truth i World In My Eyes. Ten ostatni jest dwudziestym szóstym singlem zespołu, który trafił na listy przebojów.

Początek tego roku był dla Depeche Mode równie szczęśliwy. Otrzymali prestiżową nagrodę B.P.I. (Brytyjskiego Przemysłu Muzycznego), za najlepszy singiel 1990r. - Enjoy The Silence. Również słuchacze radia BBC uznali go za najlepszy singiel roku. Rok 91 to rok kolejnych sukcesów. Wszystkie koncerty ''World Violation Tour'' cieszyły się wielkim powodzeniem fanów. Zarówno w USA, jak i w Europie zespół przyjmowany był owacyjnie. Obok utworów ostatniego albumu grupa prezentowała swoje najnowsze przeboje. Znakomitą atmosferę koncertów potęgowała oprawa świetlna, lasery, projektory, rzutniki itd. Plotki, jakie dochodzą z wytwórni MUTE Records mówią, że już niedługo możemy spodziewać się nowej płyty zespołu. Być może będzie to nowy album kompilacyjny z największymi singlowymi przebojami.



1992-01-04 - Billboard (US) - Sonet Scandinavia

http://www.americanradiohistory.com/Archive-Billboard/90s/1992/Billboard-1992-01-04.pdf

[...]
Sonet U.K.'s publishing division recently sold part of its Britpop catalog (250 copyrights, including titles by Depeche Mode writer Martin Gore, Yazoo /Erasure writer Vince Clarke, and Erasure's Andy Bell) to Sony Music. Buckle says, "But that still leaves us with a catalog of more than 2,000 titles and the deal has helped us to move nearer to the buyout deal."



1992-03-25 - El País (Spain) - El grupo Depeche Mode graba su octavo disco en un chalé de Madrid

http://web.archive.org/web/20060527001015/http://andercheran.aiind.upv.es/sergio/depeche/prensa/pa-92-01.html
https://web.archive.org/web/20030909034810/http://www.newhouseweb.com/depechemode/historico/elpais1992_2.html

El grupo Depeche Mode graba su octavo disco en un chalé de Madrid
Diego A. Manrique. Madrid
Depeche Mode, el más afortunado exponente del pop electrónico, está grabando en Madrid su octavo elepé de estudio. Han acampado en un amplio chalé de una urbanización periférica, donde viven y trabajan sin grandes prisas. No es habitual que las estrellas del pop anglosajón se desplacen hasta España para confeccionar sus discos; en el caso de Depeche Mode, la explicación oficial es su atracción por la agitada vida nocturna de la capital.

Se trata de ahorrar impuestos; las figuras de la música se pueden acoger a importantes rebajas fiscales si sus discos han sido elaborados en el extranjero. Depeche Mode tiene un motivo extra para grabar en Madrid: Martin L. Gore, compositor y cabecilla del grupo, es un buscador de sensaciones que ha encontrado aqui su fantasía de una ciudad que no duerme; una fascinación no compartida por algunos de sus compañeros, que combaten la nostalgia con la ayuda de una cocinera inglesa que no se desvía del recetario nacional.

El trasnoche impone nuevos horarios: es la hora de comer y no se registra mucha actividad en el chalé que Depeche Mode ha alquilado en una urbanización de lujo. Duerme la bateria en lo que fue biblioteca, mientras el salón principal está invadido por guitarras y teclados, conectados por una maraña de cables a una inmensa mesa de grabación que instalaron hace dos meses unos técnicos desplazados desde Londres. Alan Wilder, uno de los teclistas del cuarteto, esplica su metodo de trabajo: "Martin nos trae esbozos de canciones de canciones, a veces tocadas simplemente con una guitarra, y entramos al estudio sin ideas preconcebidas. Suele ocurrir que la espontaneidad no produce resultados interesantes y tienes que parar, descansar unas semanas y volver a empezar. Eso significa que ni nosotros mismos sabemos cómo terminará sonando este disco".

El disco español de Depeche Mode se publicará a principios de 1993, casi tres años después de su anterior entrega, Violator: "Si de algo nos sirve nuestra posición es para permitirnos experimentar en el estudio. Según vamos creciendo, admiramos más a los artistas que no se obsesionan por estar en el número uno en las listas, a grupos como Kraftwerk, que han cambiado la estética del pop, pero son capaces de pasar seis años sin sacar un disco".

Ellos cuentan con la lealtad de un público masivo e internacional. Al comienzo de la perestroika, una encuesta de la televisión estatal soviética les colocaba como tercer grupo más admirado, detrás de los Beatles y The Police. En Estados Unidos llenan estadios, y en España venden más de 100.000 copias de cada lanzamiento. Una popularidad que tiene su vertiente peligrosa: "Fuimos a Radio Madrid a hablar en directo y al final se congregaron tantos seguidores que no podíamos huir, se subían encima del coche y llegamos a temer por nuestras vidas. Por favor, que no se sepa en qué zona estamos viviendo".

Sin embargo, en su propio país sufren el olvido de los medios, siempre obsesionados por subirse a la última tendencia. Les recuerdan con displicencia como unos críos con espinillas que venían de Basildon, ciudad satélite en el condado de Essex, que explicaban su dedicación a los instrumentos digitales como algo que les facilitaba el transporte. "Han pasado 12 años y nos consideran como una anomalía, poco más que un grupo que de vez en cuando vuelve a las listas. De hecho, en los últimos tiempos hay mayor respeto por nosotros: la prensa ha descubierto que nuestros discos son adorados por muchos productores negros y que la música de baile actual tiene una deuda con Depeche Mode".

Letras y vídeos

Y están los pequeños escándalos generados por letras supuestamente blasfemas o vídeos repletos de erotismo a lo Helmut Newton: "los ingleses disfrutan aparentando que están ofendidos por algo que en realidad les excita. Las canciones de contenido religioso responden a preocupaciones espirituales que crecen con la edad: todos tenemos más de 30 años, y el último decenio nos parece una pelicula acelerada, una sucesión de momentos brillantes seguidos por vacíos, semanas de las que no recuerdas nada. No es una forma saludable de vivir".

Para mitigar el tedio de los tiempos muertos, algunos de ellos se embarcan en proyectos paralelos: así, Alan Wilder usa el seudónimo de Recoil para editar discos sombríos donde se acentúan los elementos repetitivos y amenazadores de Depeche Mode. Por pura satisfacción personal, añada: "No se trata de competir con el grupo. No los promociono exhaustivamente ni me preocupa el entrar en las listas. Lo bueno de Depeche Mode es que tenemos una seguridad económica que permite olvidarse de lo que es o no es comercial. Si hemos aguantado más que otros grupos tecno ha sido por nuestra prudencia empresarial: en este negocio es mejor no deslumbrarse. Es esencial si quieres conservar el poder de decir no".
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Re: 1993-1994: Songs of Faith and Devotion Release and Tour
« Reply #16 on: 13 May 2012 - 01:48:58 »
1992-04-xx - BONG (UK) - BONG 16

[Taken from the now-defunct website www.sacreddm.net.]









ASK ALAN
[From Bong 16, April 1992.]

Summary: Alan Wilder answers questions sent in by Bong members. [1113 words]


    You always seem so easy-going, but do you ever get in a temper and start shouting? If so, what is usually the cause?

    Sometimes, for various reasons.

    Do you believe in mediums and clairvoyants? Have you ever had a reading by one?

    I believe in psychic ability, but I think most clairvoyants are fake. And yes, I have had a reading.

    What was the first record you bought and how old were you?

    Ziggy Stardust by David Bowie when I was 13.

    What is your favourite track on EbbHead and why?

    “Reasons” because of its subject and menacing mood.

    If one of the other band members showed up drunk for a show, what would you do?

    Nothing. Each band member is aware of his responsibilities.

    Are you ticklish?

    A bit.

    Do your parents listen to your music and if so, what do they think of it?

    Yes they do, but I don’t think they like it much.

    What or whom do you miss most when you’re on the road?

    My independence, family, QPR (Queen’s Park Rangers) home games, cooking for myself and driving.

    If you weren’t a member of DM, do you think you’d be buying their records?

    Some of them.

    Did you change your image or way of life when you joined DM?

    Yes.

    What type of car do you drive?

    A Mercedes SL300 and a Citroen DS 23.

    What is your fondest childhood memory?

    Family holidays.

    What did you consider the most interesting element of 1991?

    The oil war in Iraq, and the breakup of the USSR.

    Will you be contributing any songs for the next album?

    No.

    What type of films do you like?

    Arty, serious and some thrillers.

    What was your first-ever keyboard and how much did you pay for it?

    RMI Electronic Piano. (Shit) I can’t remember how much it cost, about £250.00, I think.

    If your ambition is to be happy as stated in your Personal File in BONG 15, does that mean that at the moment you’re unhappy?

    Up and down.

    Can you cook?

    Yes.

    When and why did you decide to become a vegetarian?

    In 1983, for health reasons.

    How would you describe yourself, David, Martin and Andy?

    This would require an essay.

    In the studio, how do you come to a decision if all of you initially disagree?

    If we cannot persuade each other to come round to a way of thinking, then we have to compromise or drop the idea.

    If you had to re-record and re-release a track from Speak & Spell or A Broken Frame, what would you choose?

    “The Sun And The Rainfall” from A Broken Frame.

    Name one thing that makes you laugh.

    Flood’s arse.

    Would you consider yourself a perfectionist?

    No.

    When DM’s songs were declared in some places as blasphemous, what was your attitude?

    I don’t really recognise the concept of blasphemy.

    What do you think of the current chart?

    Crap, as always.

    Who or what has had the most influence on you?

    Nobody in particular.

    You put in your last Personal File that Kraftwerk is your favourite band – would you ever like to work with them, perhaps produce them?

    Yes / no… perhaps.

    How often do you get recognised by fans in the street, and how do you react?

    Not often, usually politely.

    How do you unwind?

    TV, exercise and QPR games.

    Where’s your favourite part of Britain?

    The Lake District.

    What’s your favourite European country?

    Italy.

    What are your personal opinions in the European trade barriers coming down with 1992 and all that?

    Generally a good thing, with some problems.

    Who’s your favourite comedian?

    John Cleese, Harry Enfield and Rowan Atkinson.

    Which leg of the “World Violation” tour did you enjoy the most and why?

    USA, because of the lack of predictability.

    How do you react to people who say DM’s music is depressing?

    They’re entitled to their opinion.

    What songs do you find the hardest to have to miss out on when playing live?

    None in particular.

    If, for some mysterious reason, DM split up, or you left, do you think you’d pursue a solo career, or just produce other people?

    Perhaps both or neither.

    What’s the strangest thing you’ve ever eaten?

    Squid soup.

    When did you have your first piano lesson?

    When I was 8 years old.

    Have you got any pets?

    Yes, three cats.

    Which do you prefer, working in the studio or playing live?

    Working in the studio.

    Do you see yourself being in Depeche Mode for the next ten years?

    No.

    What school did you go to?

    Saint Clement Danes Grammar School.

    Do you think there’s an afterlife?

    No, but I don’t rule out the possibility.

    When did you become interested in photography and why?

    At school, through a friend.

    What make is your camera?

    Olympus OM10.

    Do you prefer to photograph objects, landscapes, people…?

    People.

    Were you extremely nervous the first time you appeared on stage with Depeche Mode? What was it like?

    Not extremely, but it was mayhem at Crocs.

    What’s your opinion of DM “Look-alikes”?

    Disappointing. It shows a lack of individuality.

    Do you believe in God?

    I believe in my own inner spirit, which is “God”.

    Do you approve of Monarchism?

    No.

    What was your favourite / most hated subject at school?

    Favourite: Sports. Most hated: maths.

    What thing were you afraid of as a child?

    Spiders.

    Do you ever listen to your pre-DM records?

    No.

    Who are your favourite photographers?

    Robert Mapplethorpe and Anton Corbijn.

    What do you think of people who bootleg your concerts and records?

    I don’t approve.

    In your opinion, what makes up a true DM fan?

    Anyone who still gives us the time of day after having heard “It’s Called A Heart” (Slow Mix).

    Who is Geoff Hurst?

    The man who fuelled endless gratifying insults towards the Germans.

    What kind of marks did you get at school?

    Below average.

    What was your motivation behind the composition of the “Two Minute Warning” lyrics?

    The Arms Race.

    Do you enjoy having your photograph taken?

    No.

    Do you feel under more pressure when you’re performing while being recorded (like 101).

    Yes.

    Do you feel famous?

    Not really.

    What’s the worst part of your “job”?

    General stress, photo-sessions and interviews.

    What advice would you give to a band that’s just starting out?

    Stick to your principles.

    Do Depeche Mode have plans to work with Anton again?

    Yes.

    Apart from “Somebody”, what’s the most difficult song to play live?

    They’re all easy.

    After the “Wherehouse” incident, are you still going to do in-store signings.

    Maybe.

    Are you planning a solo tour?

    No.

    What are your feelings now that you’re faced with recording and touring again?

    Apprehension.










BRUM IN OUR EYES
[From Bong 16, April 1992. Words: "Larmarman, Julie and Gavoid".]

Summary: A report on a fan convention in Birmingham, November 1991. [688 words]


    Sunday, 17th November 1991, 1000 Mode-mad maniacs converged on “The Institute”, Birmingham. Some were queuing for over four hours in the rain and eventually (after a half-hour delay due to lack of a sound engineer) the door opened. The first UK Convention to be held outside London was underway.

    Those of us who took advantage of the fan club offer and stayed at The Holiday Inn for the weekend investigated the atmosphere in the club the night before. After many requests (and one of us going back to the hotel to collect a couple of records) the DJ finally played some Depeche Mode – “Enjoy The Silence” turned out to be the most popular record played that night.

    “The Institute” proved to be a perfect setting for Sunday’s gathering. Tom Smith (again our DJ, along with Phil Jones) kept everyone moving all through the night, with old favourites and some surprises, including a sneak preview of “Death’s Door” and the CSM cover of “Just Can’t Get Enough” (a Reggae version, if you please!) along with a little NE, Nine Inch Nails and Front 242 for good measure.

    Our hosts, Jo “Mungous” and Lynn “Tastic” continually fed everybody the freebies (and egg sandwiches), compered the competitions and generally kept the whole party going. They once again treated us to exclusive video messages from the band: Alan giving us a tour of Konk studios and telling us about his forthcoming Recoil release; Fletch keeping warm outside his local pub and Martin at his home talking about an average day “chez Gore” with watching “Neighbours” high on the agenda. Dave unfortunately couldn’t get us a video message, but we did have a recorded message from him.

    Some familiar faces entered the “look-alike” competition, along with some newcomers. After a tough contest, judged, as always, by the audience reaction to each entrant, the winners were: Martin: Roi Robertson, 20, from Peterborough, who won a pair of Martin Gore’s rubber hotpants (!), Dave: Anthony Grain, 23, from Stafford, who won one of Dave’s Platinum Discs for Violator, Alan: Steve Beaumont, 24, from Stoke [1], who won a signed “Hydrology” LP and a complete singles box set, and Fletch: David Holt, 19, from Bristol, who took home a pair of Fletch’s custom-made “Bodymap” trousers.

    From start to finish there was a constant demand for exclusive “BONG BRUM” convention T-shirts and other merchandise. Some of the first people to enter the building were asked to fill out a questionnaire and all completed forms were put into a draw. There were two winners: the first prize went to Howard Francis from St. Albans. His prize was Martin’s white hat, as won throughout 101 and some photos of Martin actually wearing it. The second prize was another complete box set and that went to Michael King from Sheffield.

    The convention went on until around midnight, until all the freebies (including posters, white-label 12”s, Wherehouse tapes, T-shirts, cardboard display cut-outs and signed photos) were distributed. Everybody left with at least some goodies, some had so much to carry they could hardly walk!

    There were a couple of “grey” spots, however. Someone who thought it would be really funny to throw bottles (who was quickly dealt with by the venue’s security plus some fellow fans, although anyone who wants to do something like that can’t really be called a fan) and whoever decided to run off with the three remaining box sets, therefore depriving others of prizes. Also, the winner of the T-shirt design competition was discovered later to be a fraud, as the shirt he won with is commercially available in Europe. This didn’t spoil the evening, though.

    There were people from all over at the convention, including a coach-load of fans from Germany who turned up without tickets – luckily for them, there were tickets available at the door.

    All in all, the 4th UK convention was an experience which left a lasting impression; another huge success, due to the hard work of Jo and Lynn and their helpers, and the enthusiasm of all Mode fans. Here’s to the next convention, wherever it may be, they get better and better!

[1] - The following year, the jammy so-and-so won another lookalike contest at the Camden Palace convention... [continue]










A BRIEF PERIOD OF REJOICING
[From Bong 16, April 1992. Words: Danny Zerbib.]

Summary: An account of the band's activities and releases for 1985 and 1986. [1283 words]

This article was later reprinted, with considerable editing and amendments, in Bong 28 in 1996.


1 - Holiday Full Of Nothing

    Many journalists have assumed that Depeche Mode took a two-year holiday from releasing any new material following the successful release of Some Great Reward. However, this is not entirely true: Though the band did not find themselves back in the studio for nearly a year, two new songs, which were recorded at the last session were released in 1985 and had no trouble finding their way to the charts.

    The first, “Shake The Disease”, greeted music stores with minimal hype on April 29, 1985. The single, independent without a larger LP to call home, climbed to a modest No. 18 in Britain.

    On and off, Depeche Mode spent the first half of the year touring. But come April, the Some Great Reward tour, which had begun the previous September, was nearing its final leg. It had been the most extensive tour to date, encompassing the world. And in addition to some very large performances in Athens, Hamburg and London, Dm had an opportunity in July to tour the Eastern Bloc countries, which left some very colourful memories. To name one: July 23rd; Depeche Mode stood on the stage of the Volan Open Air Football Stadium in Budapest, Hungary and listened as thousands of fans sang “Happy Birthday” to Martin, who had just turned 24.

    On September 16th, 1985 fans were kept happy with another new single, “It’s Called A Heart”. This song, also released without a lot of hype, also managed to climb to No. 18.

    A month later saw the release of the compilation LP, Depeche Mode: The Singles 81 – 85. Appropriately titled Catching Up With Depeche Mode in the States, the album covered all the singles from “Dreaming Of Me” to “It’s Called A Heart”, with the US track listing differing slightly due to the release of the People Are People compilation album the previous year.

    Following the compilation release, Martin was interviewed by New Musical Express (NME), revealing, “I see our songs as love and sex against The Boredom Of Life”. [1]

    Depeche Mode, in actuality, went a whole six months between new releases, even when considering the time span between “It’s Called A Heart” in September, ’85, and their emergence from the studio with a new single and album the following February. But 1985 was a very tense year. Though new material was released, DM were not in good spirits following their tour. They were uncertain and confused about what they wanted to do.

    As Dave later said, “If we were ever going to split up the band, it was the end of 1985. We were really in a state of turmoil. Constant arguing. Very intense. We weren’t really sure where to go after Some Great Reward so we decided to slow things down. But it left us with too much time on our hands. So we spent most of our time arguing. Sometimes, it seems incredible that we came out of that period with the band and our sanity intact.”

    Incredible? Perhaps, but that’s a word people have used to describe Depeche Mode for years. And as the new year rang in, it was apparent the band had made the right choice.

2 - Life In The So-Called Pop Genre

    “When we start a new album, we might spend the first few days doing nothing but sampling,” Alan told Keyboard magazine. “We’ll hire a drum kit and all kinds of weird percussion things, and sample them in different rooms and different environments. Later we’ll refer back to our library of sounds and find something that suits the song we’re working on.” After three months of extensive recording at Westside Studios in Shepherd’s Bush, London (where a DX-7 was stolen), then moving to the Hansa Studio in Berlin, where Gareth Jones and Daniel Miller helped smooth the mixes, “Stripped” was siphoned into the public ear.

    “Stripped”, released February 10, 1986, went to No. 15, giving the listening audience only a taste of what was to come. With sampling being a significant ingredient, it seemed only proper that the click-clacking intro which sounded much like a train in motion was actually a sampled motorcycle engine slowed to an ominous tempo. It was a perfect effect coupled with the chillingly profound lyrics.

    “The one thing I might point out is on ‘It Doesn’t Matter Two’,” Alan explained when asked about sampling. “There are a lot of choir samples on that. It would have been very easy to take just one sample and play it back polyphonically. But instead, we took a different sample for each choir note, so each note is slightly out from the others. It gives it a very realistic feel. We spent a long time getting that to work, so it sounded human. That goes for all the stuff we do, not just that one track”.

    Black Celebration, translated incorrectly in French as Black Mass, saw the date of March 17th as its official introduction into a “black” society. It was heavier, darker and harder than anything in the past. It was perhaps, the most realistic portrayal of life to date, and ironically, the sleeve symbols indicated not bleakness but freedom. The freedom of independence and of self-destruction; all the more reason for celebration, a “Black Celebration”, as was put so keenly. “To celebrate the fact / that we’ve seen the back / of another black day.”

    “People will say our music sounds pessimistic.” Alan commented to Billboard. “We don’t think of ourselves as pessimistic people, just realistic people.”

    Black Celebration was very realistic indeed, spanning a wide variation of topics from major international issues to courtship to true love to boredom. The title track contained a very appropriate sample in essence of this album. What sounded like a distorted jumble of backwards Russian in the song’s intro was in fact Daniel Miller doing his best impression of Winston Churchill. He stated simply, “A brief period of rejoicing”.

    The months following went something like this: On March 29th, Depeche Mode launched another world tour, this one slated for nearly six months. Starting at the Oxford Apollo, the band travelled the globe and wrapped things up at The Valby Stadium in Copenhagen on August 16th.

    In a review of their Wembley Arena show in April, John Peel wrote, “If we are to have bands filling the world’s stadiums, then let them be like Depeche Mode”.

    Next came “A Question Of Lust”, which tackled one of life’s more immediate and obvious curiosities, lust. Released on April 14, 1986, Steve Sutherland of Melody Maker said the song was gorgeous, “an Almondesque torch vocal mounting of a simple electronic code worthy of The Human League.

    “It’s when Depeche are being unconsciously throwaway that they attain the sublime.” The “gorgeous” song charted at No. 28 in the UK.

    Then came “A Question Of Time”, which seemed to echo Martin’s obsession with innocence. Released on August 11, 1986, it made its way to No. 17, making an impact on dance floors everywhere.

    In many ways, the three singles released from Black Celebration marked a turning point for DM. They sounded self-assured enough to take risks and succeed. For the first time others were beginning to sense that Depeche Mode were preparing themselves for the big push forward. They had proven they could craft music of throbbing power even when they forgot themselves.

    “Our songs from Black Celebration capture the idea,” said Martin. “Make the most of what you have, find consolation wherever you can. I don’t expect people to change their way of living. That’s just human nature. Music won’t change anyone’s opinion about anything. People just seek out songs that express the opinion they already hold.”

    I’ll drink to that…

[1] - This quote was in NME, 5th October 1985. [continue]









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« Reply #17 on: 13 May 2012 - 01:56:31 »
1992-04-xx - Popcorn (Germany) - Dave Geschieden

[Thanks to Anne for offering to scan this for this forum!]

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« Reply #18 on: 13 May 2012 - 01:57:57 »
1992-04-xx - Popcorn (Poland) - Dave Gahan rozwiedziony

http://www.depeche-mode.pl/files/applicationpdf0000000001/popcorn_04_1992.pdf

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Re: 1993-1994: Songs of Faith and Devotion Release and Tour
« Reply #19 on: 13 May 2012 - 02:04:11 »
1992-07-xx -  BONG 17:

[Text taken from the now-defunct website www.sacreddm.net. Thanks to Maudy for having scanned this BONG issue for the DMTVA!]








ASK ANDY
Summary: Andy answers questions submitted by Bong members. [992 words]

Which do you like better, your hair red or blond?
Blond is okay, but I’d end up bald.

What’s your favourite part of the human body?
Mouth.

What’s your favourite part of touring?
Seeing new places.

What’s your favourite colour?
Royal blue.

Who do you get along with best in the band?
Martin.

What do you think of Morrissey?
I liked The Smiths, but I don’t think Morrissey’s progressed much since he went solo.

In your opinion, what was the worst DM song ever recorded?
“It’s Called A Heart”.

Has any fan ever embarrassed you? If so, how?
Not that I can remember.

Do you believe in ghosts?
No.

Are you picky?
Sometimes.

Do you like to talk about yourself?
No.

Does DM’s popularity bother you or your family a lot?
No.

What was your biggest fear as a child?
Snakes.

Are you pessimistic?
Yes, very.

How did you develop your interest in music?
Buying records in my teens.

In your opinion what makes up a true DM fan?
I like to think that there isn’t a norm.

Have you ever been to a sports game in America? If so, which one?
I’ve seen baseball and hockey games.

How do you react when fans recognise you in the street?
Depends what mood I’m in – usually it’s nice.

What do you hate most?
Being late.

Do you like dancing?
Sometimes.

Do you write songs?
I haven’t got past the first line.

Will you ever go back to being an insurance salesman?
No.

Why is it whenever DM is interviewed you’re usually the quietest?
I don’t think it’s my job to talk about music & songs.

How do you feel about certain world issues, such as the breaking up of the Soviet Union and what’s going on in South Africa?
South Africa is a step forward. The Soviet Union thing is worrying.

What did you think of the Gulf War?
After starting it they should have gone all the way.

Are you really as “down-to-earth” as you seem?
That’s not for me to decide.

Can you cook?
I’m getting better and am starting to enjoy it.

Do you sing?
I think I sing better than the others seem to think. [1]

Who do you think will win the European Football Championship?
England!

What is your son’s name? Or is it a rumour?
I have a daughter named Megan.

Did you open the bar that Dave mentioned in the KROQ interview, if not, will you?
Yes, I did. [2]

What have you been doing with your life since the last tour?
Recovering.

What made you decide to record in Spain?
To bring the band back to a working unit.

How did you feel about turning 30?
No different.

What’s the best and worst thing about being on tour?
Best – meeting people. Worst – tour manager’s questions.

What do Andy Franks and the rest of the DM crew do between tours?
Most of them do other tours.

What would you do on an average Friday night?
Windsor Club.

Are you married? If not, do you have a girlfriend?
I have a girlfriend, Grainne.

How do you feel the moment you step on stage?
Depends on the night before.

Have you ever fallen in love with someone who didn’t love you back?
No.

Which season of the year do you like best?
Spring.

Do you have any pets?
Yes, one hound, Keira.

Do you think you will ever play in South Africa?
Possibly.

What was your first instrument?
Guitar.

What was one of your most memorable concerts and why?
Rosebowl, Pasadena, because it was such an event.

What do you wear in bed?
Usually nothing.

Are you afraid of spiders?
No.

Why don’t any of you go to the UK conventions?
It would take too much emphasis away from the event.

If you were not a member of Depeche Mode, what occupation would you most like to pursue?
M.P. (Member of Parliament)

Which is your favourite are of the world for recording new material?
I like to try new places.

Would you ever be persuaded to abandon your specs?
I’ve tried contact lenses and I don’t find them comfortable.

Which other group or musician would you like to play with?
I don’t consider myself a musician.

What’s your favourite food and drink?
I like anything and, of course, a nice pint.

Do you plan ahead?
At the moment we’re planning two years ahead.

Do you still get nervous onstage?
Yes, at the beginning of a tour.

Is there any chance of you playing Wembley Stadium? If not, why not?
We wouldn’t rule it out.

Do you enjoy being famous?
Sometimes.

If Chelsea ever won the FA Cup, would you pee your pants?
No, but I might come close.

Who were your musical influences?
In my teens, I liked Glam, Heavy Punk, and New Wave – in that order.

Did you have a favourite teacher?
No.

What was your favourite subject at school?
History and Politics.

Do you speak any language other than English?
A little French and German.

Where do you buy your clothes?
Many places in London.

Where would you ideally like to live, and why?
I’m happy at the present in England.

Some say that DM have ‘neo-nazi’ ideas – what do you think about that?
I’ve never heard that criticism! [3]

If you became Prime Minister, what would be your first official act?
Keep pubs open later.

Do you ever hate being a member of DM? – If so, why?
No.

I heard that you are always kind to fans – do you really enjoy talking to fans?
Yes, if I’m in a good mood.

If you could be reincarnated, which historical figure would you like to be?
Julius Caesar.

Do you ever worry about world events?
Yes, I’m glad we live in a stable country.

What’s your favourite Depeche Mode album?
Violator.

When you’re touring, do the actual concerts ever get boring?
Not really, but they do get a bit routine.

[1] - Andy discusses this further in the EPK to Songs Of Faith And Devotion.
[2] - The bar, Gascogne, was sold a few years ago.
[3] - For what it's worth, neither have I. Although I have often heard the band's style in the mid-1980s described as "Germanic" or "Teutonic". Perhaps this was confusing the questioner, or their industrial style conjured up Nazi-like images in people's minds. Or - although I don't like to think this - perhaps the question was a deliberate lead-on, like the next one.




K-ROQ 17/04/92 INTERVIEW WITH ALAN WILDER
Summary: A transcript of a compelling radio interview with Alan Wilder, discussing the release of "Bloodline", his production work with Nitzer Ebb, and the recording of what became Songs Of Faith And Devotion. An informative piece on some less well-documented aspects of the band. [2096 words]

RICHARD BLADE: We have one member of Depeche Mode and also the guy behind Recoil, Alan Wilder! Hi, Alan!

ALAN WILDER: Hi! How are you?

RB: Okay. Now, before we talk about Recoil, and there’s a lot to talk about, this is the third Recoil album – the third in this ongoing project. Let me just ask you a question that I get asked all the time, and that is, Depeche: is everything on schedule for like, hopefully a single released before the end of the year and then the album in the spring?

AW: Yes, we’ve got quite a simple plan, Richard, which is just to spend this year making a record – on and off, in various different locations – and then we’ll be following that with a big tour, which will probably be most of next year. So, this is a two-year plan.

RB: Wow, so can you name some of the locations you’ve been recording in?

AW: We’re in Madrid. We’ve done some rehearsing there. We’re going back there soon to do another period and then we’ll be moving on to some other places later in the year, yet to be decided

RB: That sounds very exotic for someone who works in the same studio every day. It’s like, yes, I think we’ll record a little bit in Madrid and then it’s off to… because last time wasn’t it Italy and Denmark?

AW: That’s right, yes.

RB: Wow.

AW: Yes, it’s interesting, but actually once you’re in the studio you could be anywhere, really. Particularly, Martin and Fletch like to travel and get around Europe.

RB: Now, is there a particular direction that Depeche is going on this album or is it too soon to say?

AW: It’s far too soon to say really, Richard. You know, it’s very early days and even if I did give you any clue, it would probably change anyway. So, it’s not really for me to say at the moment.

RB: Okay, and the final Depeche question: Were you involved with “Death’s Door” on the soundtrack of “Until The End Of The World” and what did you think of the single?

AW: Yes, we recorded that but it wasn’t really a single, Richard.

RB: Well, we played it like one.

AW: Yes, I know you did. We recorded that back in April or March last year, and we were pleased with it. We did it quite quickly and eventually it ended up on the soundtrack album which didn’t come out until a lot later. I haven’t even seen the film yet, but I’d be interested to see it.

RB: Well, from what we’ve been reading about the reviews, the soundtrack is by far better than the movie, which is a shame because Wim Wenders has done some great stuff in the past such as Wings [Of Desire], etc…

AW: I hear it’s a very long film.

RB: Yes, it lasts until the end of the world apparently. OK, let’s talk about Recoil, which is definitely an ongoing project. I mean, this is the third from Recoil, right?

AW: That’s right. It’s the first that’s actually been released on Reprise, or Sire, but it is actually the third one I’ve done, and a lot of people wouldn’t have come across the previous ones unless they found them on import or something like that. But, the very first one was really a demo and it sort of, almost by accident, ended up. But it was never really intended as a proper album. But after that, the second one was a “proper album” if you like. But, it was all instrumental and this more recent one started off in that direction, but as I developed the thing and did some recording back in the early part of last year, I realized that it wasn’t really enough. You know, it didn’t really stand up just as instrumental music. So, it was at that point I decided to get some different vocalists involved, one of which was Douglas from Nitzer Ebb and there’s also Toni Halliday from Curve – she sings on two tracks, and there’s another track which features Moby on vocals. It’s quite varied.

RB: Was there ever any thought of you doing any singing on it?

AW: Uh, no, in a word.

RB: Is that because you’re too shy?

AW: Partly, and partly I just don’t think I’ve got the kind of voice required to carry off a lead vocal. I can sort of handle backing vocals, but no, I never really considered that. I felt, lyrics are not really my strong point, and I wanted to get someone in who I thought was very good at that particular job, or some different people who could add their own character to the album.

RB: We’re going to play a cut from Recoil right now. You were saying that lyrics aren’t your strong point. This is actually a remake from the legendary Alex Harvey Band, right? “Faith Healer”?

AW: That’s correct, yes.

RB: Now, I remember being a kid in England listening to Alex Harvey and seeing some wild performances he used to do on Top Of The Pops in usually a black and white striped T-shirt. He’s passed away now, right?

AW: That’s right. I think he died of liver failure.

RB: Imbibing too much of the substances, right.

AW: Well, sounds like it. It was a while ago, in fact. I don’t think the Alex Harvey Band were every particularly big in America. And maybe the fact that I’ve covered one of his songs might encourage a few people to go and rediscover some of their records. They did make some very good records back in the early Seventies. And they were, as you say, a particularly good live band, as well.

RB: Yes, I remember seeing them on Top Of The Pops, waiting for Thursday nights, and when Alex Harvey had a new cut I had to see what they would be doing. It was wild stuff. OK, we’re going to play – if you can hang on the Satellite Line because we want to come back to chat some more and play another cut from Recoil. But, we’re going to play “Faith Healer” right now, on KROQ. Is that alright, can you stick around for a bit, Alan?

AW: Yes, of course.

RB: OK, great.

FAITH HEALER

RB: That’s the track that leads of Recoil’s album, Bloodline at 106.7 KROQ, K-R-O-Q. The man behind Recoil, the ongoing project, Alan Wilder, with us for a couple more minutes by satellite from England. Great cut. Great version of “Faith Healer”. Are you pleased with it?

AW: I’m very pleased with it, yes. As I say, it’s one of my all-time favourite songs and I tried to do a version of it about three or four years ago but I never quite got it finished. So when I got another opportunity to do it, I thought I’d take it up.

RB: Right. Now, do you often do that when you listen to records – maybe you’re driving around in the car or you hear something on the radio, do you thin: “God, you know, I’m a musician. I’d like to do a remake of that one myself.”

AW: There’s not that many songs. I think it’s preferable to try and do original material, but there are the occasional ones where you feel you could perhaps offer a tribute to the original artists, and you feel strongly enough to do it. And that’s one of those songs.

RB: Now, you like doing a lot of stuff behind the scenes in addition to obviously, being a performer with Depeche and working on their music, you’ve done work on production with Nitzer Ebb, right?

AW: Yes, they asked me if I would be interested in working on their album last year, and I thought it would be a good experience for me, as much as anything, just to see what it’s like to work with some different people for a change and also the responsibility of being a producer as such, and the added things you have to do, which I’m not sure I actually enjoyed that much.

RB: Too much work, right?

AW: Well, it’s the responsibility. You’re ultimately the one who has to get the thing in on time and make sure you don’t go over budget and deal with all the politics that goes with talking to the record company. I’m not sure I really enjoy that side of things, although I still value the experience of having done it.

RB: With that experience, does it enable you to “bring more to the pot”, so to speak, when you come back with Depeche and you’re in the studio?

AW: Hopefully. I mean, that’s the way I try and look at it. Everything I do is learning and something positive to be gained from. Ideally, I should, perhaps, have taken more free time off last year rather than work so hard, but in the end I hope it will bring something positive to the new Depeche album.

RB: Now, when you are not working, just as A. Wilder, the guy, what do you like to do in your free time? You say you didn’t have much of it last year. What would you ideally like to have done? You know, what does someone of your stature in the music business do when they’re not behind the turntable or behind the mixing console?

AW: Really, the simple things in life are just as important to me as anything else. When I do have free time, I like to be fairly private, spend time with the family and just do simple things like go out to restaurants and cinema just like most people, really.

RB: Just a regular guy in the street, right?

AW: That’s right.

RB: Who just so happens to play to 60,000 people when they go on tour. Do you miss that, because it’s been two and a half years now since we’ve seen Depeche Mode live, or two years at least.

AW: Um, I don’t really miss it. I also know that we’re going to be doing another tour next year, so I know it’s all coming around again. And often, when you’re actually involved in a very long tour you start to wonder if you’ll ever want to do it again. But, that’s not to say those moments when you play in front of very big crowds like that aren’t very special.

RB: Yes, the adulation that you must feel as you walk onto that stage must be quite something.

AW: Yes, just the noise level is quite incredible, really. Sometimes, you can’t even hear the music you’re supposed to be playing.

RB: And you’re just hoping the monitor speakers are really on and there hasn’t been a power failure on stage.

AW: That’s right.

RB: OK, well thanks Alan very much for talking with us. We’re going to play another cut from Bloodline which is the third Recoil album, but the first really that you can pick up in any store in America. It’s released on Sire / Reprise records over here. And it’s a terrific album, a seven track album, and which track would you like, Alan?

AW: I’d like to hear “Edge To Life”, which is one of the tracks that features Toni Halliday from Curve.

RB: Any particular reason why you selected this cut?

AW: It just happens to be my favourite at the moment. It has a nice atmosphere about it which particularly appeals to me.

RB: Are you like me, you know, your tastes change? You said it’s your favourite at the moment, but if I asked you in four days, you might go: “Well, you know, I quite like “Freeze” now”?

AW: Yes, that’s true. I change my mind all the time.

RB: OK, well thanks a lot, Alan. We look forward to playing more of Bloodline on the air. We’re going to play “Edge To Life” right now and as soon as we hear something new from Depeche, I know we’ll be talking to you again and seeing you over here. But again, thanks for your time. Thanks for being on Satellite with KROQ. And we really appreciate it. You got a message for the KROQ listeners?

AW: Just the usual. Thanks for listening and we hope to get over again as soon as we possibly can because we know we’ve got a lot of fans who are listening to KROQ all the time.



EVERYONE COUNTS IN LARGE AMOUNTS / DEPECHE MODE FRIENDS CZECHOSLOVAKIA
[ Words: Jo Bailey / Michaela Olexova.]
Summary: Two articles tying in with each other on the difficult situation for fans in Czechoslovakia, and Eastern Europe in general, shortly before and after the collapse of the Iron Curtain. Very inspiring reading! [792 words]

[Everyone Counts In Large Amounts - Depeche Mode Friends Say "Halo"]
    In 1991, the world witnessed the fall of the Soviet Union, and for many this was the start of a new life and a new way of living. In the new C.I.S. and Eastern Europe in general, there are many Depeche Mode fans, who lack the opportunities we have to buy DM music and merchandise, or even receive information, because currently their currency is worth very little on the international market. Because of this, BONG would like to recognize the fans in Eastern Europe and offer them an opportunity to become members of the fan club. In order to do this, we must ask for your help. We would like to begin an Adopt-A-Fan service, so our friends in the Eastern European countries can become a part of BONG and Depeche Mode, too.
    The following article was written by Michaela Olexova, a fan club organiser in Czechoslovakia, who publishes “Halo” for many fans. This will be our first attempt at joining forces with Eastern Europe. [1]
    If you are interested in helping your fellow fans, please drop us a line, telling us your desired sex, age and interests so we can match you up with your own personal DM fan.
    This is one small way of “spreading the news around the world”. Thank you for helping fans in need. Please post all enquiries to the usual address. [2]
 
[Depeche Mode Friends Czechoslovakia]
    The news that Depeche Mode were coming to Prague to play one concert during the “Music For The Masses” tour in 1988 surprised everybody in the country. It was the first concert in Czechoslovakia for the band and also the first concert in our rock history at all, as we had no chance to see bands from Western Europe and the USA – thanks to the Communist regime.
    When that concert passed, plenty of DM fans appeared in the country who tried to obtain DM records, videos, T-shirts, posters and other promotional material. However, there was no opportunity to buy these things. Therefore, the few people in Prague got together and decided to start a DM fan club for all these fans in Czechoslovakia to try to help them know DM better than they could before. We were organising many meetings where the fans could exchange their DM material, listen to Depeche Mode music, meet new friends and so on. We really enjoyed ourselves even though we had to tolerate the police assistance during each meeting. The police were required to keep their eyes on bigger groups who may have demonstrated against the Communist regime. However, DM fans assured them that we didn’t want to make any problems or riots and convince them that we were only interested in one thing – the group Depeche Mode and their music.
    About the end of 1989, at the time of our “sweet democratic revolution”, when everybody was full of enthusiasm and ambitions to do something new, we announced that the Fan Club, “Depeche Mode Friends”, had started. Our membership base has increased and we’ve received dozens of letters from the fans all over Czechoslovakia. We were really happy it was moving on, and glad that almost 3,500 fans wanted to join us. We gradually planned our organisation during the year and decided to publish a fanzine called “HALO” four times a year to inform the fans about our Fan Club, as well as DM themselves, and we also include some competitions and quizzes. All our fans have membership cards and an opportunity to participate in our big Fan Club Convention which we organise once a year with a lot of fun, music, competitions, prizes, etc.
    The beginning of the year 1990, “Depeche Mode Friends” hit the road to Munich (Germany) to see DM live on stage during their “World Violation” tour, as no concert was planned for Czechoslovakia. I think the 14 lucky fans will never forget it (thanks to Andy Franks).
    We don’t have to complain any more, because the possibility of travelling abroad gives us the chance to buy DM records, whereas before they just dreamt about them. The opening of Mute Czechoslovakia in Prague last June is a progression, too. I believe another dream will come true when all our fans together with the other fans from what was formerly Eastern Europe will be able to join BONG in London and see DM in concert as well as the other fans in the world.
[1] - The forces were to become joined very closely some years down the line. Michaela Olexova eventually became the joint editor of Bong, along with Lynn Newcombe.
[2] - I'm always really impressed by the camaraderie between Depeche Mode fans who may be complete strangers or thousands of miles apart. There are too many examples for me to even begin listing here, but read this tour report where Estonian fans went far beyond the call of duty to help an otherwise beleaguered English fan.








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Offline Angelinda

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Re: 1993-1994: Songs of Faith and Devotion Release and Tour
« Reply #20 on: 13 May 2012 - 02:09:23 »
1992-07-xx - Raro (Italy) - Special

http://www.depechemodeitalia.com/raroluglio92.htm





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Offline Angelinda

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Re: 1993-1994: Songs of Faith and Devotion Release and Tour
« Reply #21 on: 13 May 2012 - 02:13:59 »
1992-08-xx - Bravo (Germany) - Fans in ernster Sorge um Dave!

[Thanks to fatherlesschild for this scan!]





1992-08-xx - Depeche Mode Friends (Czech Republic) - J.D. Fanger interview & Jo Bailey interview

http://depechemode.cz/prilohy/zapisy/halo_03.pdf

"I N T E R V I E W"
(DM Friends a J.D. Fanger)

Jak dlouho pracuješ pro DM?
Na plně pracovní úvazek pracuju pro DM od dubna 1984, tj. 8 let, ale předtím jsem byl zaměstnán u jedné společnosti zabývající se ozvučováním různých koncertů, takže jsem v tomto směru pracoval na všech britských i evropských turné DM již od r. 1982.

Co vlastně kancelář DM znamená a čím se zabývá?
Co se DM dali pořádně dohromady, znamená jejich kancelář komunikační centrum pro průchod informací, otázek a odpovědí. Je to také administrativní centrum pro všechny jejich obchodní záležitosti a také základna jejich oficiálního fan clubu.

Kolik lidí pracuje v kanceláři DM?
DM mají v této chvíli čtyři stálé pracovníky.

Co právě teď členové DM dělají?
DM jsou momentálně v Madridu, kde pracují na novém albu, které by mělo vyjít v příštím roce.

Kdy můžeme očekávat toto nové album nebo první singl?
Přesný datum pro vydání singlu zatím nebyl stanoven.

Plánuje se světové turné současně s vydáním nové LP desky?
Samozřejmě, že bude následovat po vydání nového alba i světové turné.

Myslíš, že bude uspořádán koncert i v Československu?
Doufám, že budeme schopni zahrnout, během příštího turné DM, nějaký koncert i pro Československo.

Přemýšlili jste někdy o vydání knihy fotografií DM "STRANGERS" od Antona Corbijna v Československu?
Nedávno jsem zrovna dostal žádost o povolení k vydání této knížky v Československu a já doufám, že to bude možné zrealizovat.

Jaký další oficiální materiál DM byl v průběhu minulých let vydán?
Nejprve se zmíním o několika neoficiálních knížkách DM, o kterých víme (jedná se hlavně o publikace z Německa - poz. red.) a určitě existují dlaší, o nichž zatím nevíme. "STRANGERS" je tedy jediná oficiální knížka DM. Také byl vydán kalendář DM pro rok 1992, který obsahoval fotografie právě z této knížky "Strangers", protože nebyly k dispozici žádné čerstvé fotografie skupiny a také v r. 1987 vyšel jeden kalendář DM, kde byly především snímky z živých vystoupení.


THE DEPECHE MODE FAN CLUB
(DM Friends a Jo Bailey)

Kdy byl založen Fan Club DM a kdy jsi pro něj začala pracovat?
Fan Club jako takový byl odstartován v září 1987, kdy jsem převzala veškerou agendu z informačního servisu u BRAVADO (společnost zabývající se propagačním materiálem). Předtím tady také fungoval jakýsi DM Fan Club, a to od úplného začátku.

Kolik členů má Fan Club DM a odkud především jsou?
Máme okolo 4.000 členů, i když se toto číslo každým měsícem mění. Nemáme mnoho členů z Ameriky nebo Kanady, protože byla nedávno v Denveru založena pobočka fan clubu "US BONG". Většina fanoušků je ale z Británie a Německo se řadí těsně na druhé místo.

Kolik přichází do Fan Clubu týdně dopisů?
To záleží na tom, jestli jsou DM zrovna na turné nebo jestli byla vydána nějaké deska, ale pohybuje se to okolo 300 dopisů týdně. Někdy více, někdy méně.

Za jakých podmínek se může fanoušek DM stát členem Fan Clubu DM?
Členem může být každý, kdo zaplatí roční členský příspěvek. (Pro ČSFR to činí Lstg. 8 - poz. red.).

Co tedy potom může fanoušek jako člen Fan Clubu DM očekávat?
Čtyři čísla časopisu "BONG", členskou kartu + cokoliv dalšího, co zrovna napadne. Nedávno jsme například každému poslali flexi-disk se speciálním Jazz mixem písničky "Death´s Door". V minulosti jsme také nechali udělat plakáty, diáře atd...

Kolik srazů Fan Clubu organizujete ročně?
Minulý rok jsme připravili 2 srazy - jeden v Londýně a jeden v Birminghamu. Tento rok máme jenom jeden, je to ale dvoudenní akce v prázdninovém kempu v Southportu (Anglie). Mohlo by to být fajn - já aspoň doufám!

Jaký je obvykle program při takovém srazu?
Máme soutěže dvojníků DM, kvízy, plno tancování, hudby, propagačních materiálů a každopádně se všichni výborně bavíme. Tento rok to bude trochu jiné, protože jsme do programu zařadili i několik sportovních soutěží - fotbal, plavání ... a to vše s cenami DM!

Máte nějaké kontakty s ostatními fan cluby DM ve světě?
Těsný kontakt máme pouze s americkou pobočkou "US BONG", ačkoliv nyní budeme ve styku i s "DM Friends" a časopisem "HALO".

Potřebuješ se s DM kontaktovat osobně ohledně záležitostí Fan Clubu nebo jen přes kancelář DM či Mute Records?
Pokud potřebuju vědět něco konkrétního kontaktuji skupinu osobně.

Zasahují Depeche Mode osobně do záležitostí Fan Clubu a rozhodují sami o některých věcech spojených s činností?
Velice se zajímají, jak Fan Club funguje a co se právě děje. Osobně schvalují obsah "BONGU", než je dán do tisku a dodávají fotografie a informace. Příležitostně přijdou s nějakým nápadem pro sraz Fan Clubu apod.

Jaká je tedy vaše adresa pro případné zájemce?
The Depeche Mode Fan Club
P. O. BOX 1281
LONDON N1 9 UX
ENGLAND



1992-09-xx - OK Pur (Germany) - Depeche Mode in Hamburg

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Re: 1993-1994: Songs of Faith and Devotion Release and Tour
« Reply #22 on: 13 May 2012 - 02:15:55 »
1992-10-15 - Bravo (Germany) - Dave total verändert!

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Re: 1993-1994: Songs of Faith and Devotion Release and Tour
« Reply #23 on: 13 May 2012 - 02:16:45 »
1992-10-xx - Bravo (Poland) - Dave totalnie zmieniony

http://www.depeche-mode.pl/files/applicationpdf0000000001/bravo_10_1992.pdf



1992-10-xx - Tylko Rock (Poland) - Kraj Rad

[Thanks to Riven for sending in this scan.]

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Re: 1993-1994: Songs of Faith and Devotion Release and Tour
« Reply #24 on: 13 May 2012 - 02:17:14 »
1992-11-26 - Bravo (Czechoslovakia) - Dave Ako Vymeny

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Re: 1993-1994: Songs of Faith and Devotion Release and Tour
« Reply #25 on: 13 May 2012 - 02:17:58 »
1992-11-xx - Bravo (Poland) - Fani poważnie boją się o Dave'a!

http://www.depeche-mode.pl/files/applicationpdf0000000001/bravo_11_1992.pdf




1992-12-18 - Channel 4 (UK) - A Paul Morley Show (Interview with DM in Madrid)

http://www.youtube.com/watch?v=0fxjVa6TKsU



1992-12-xx - Bravo (Hungary) - Dave teljesen megváltozott!

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Offline Angelinda

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Re: 1993-1994: Songs of Faith and Devotion Release and Tour
« Reply #26 on: 13 May 2012 - 02:18:16 »
1992-xx-xx - Bravo (Germany) - LP erst 1993!

http://ff-tech.nazwa.pl/black-angels/index.php?option=com_content&view=article&id=16:materiay-prasowe-z-lat-19911992





1992-xx-xx - Unknown Magazine (Czechoslovakia) - DM v Spanielsku

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1992-xx-xx - Unknown (UK) - DM out in Hamburg

http://www.documentaryevidence.co.uk/depeche_mode_scans.htm





1992-xx-xx - Pulse (Russia) - Depeche Mode

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1992-xx-xx - Unknown (Germany) - Depeche Mode Geheimurlaub

[About the book as shown below.]





1992-xx-xx - Bravo (Germany) - Das Lange Warten auf die Snythi-Könige

http://ff-tech.nazwa.pl/black-angels/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=17





1992-xx-xx - Canal 9 (Argentina) - Parece que fue ayer

https://www.facebook.com/gracielaelisabeth.fletcher/videos/103371976352693/
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Offline Angelinda

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Re: 1993-1994: Songs of Faith and Devotion Release and Tour
« Reply #27 on: 13 May 2012 - 02:19:31 »
1992-xx-xx - VIP (Germany) - Jurgen Seibold: Depeche Mode History

[I have scanned the entire book and uploaded it on Issuu.com. Then I converted it into text using OCR.]

http://issuu.com/lindameijer/docs/1992-xx-xx_-_vip__germany__-_jurgen

Depeche Mode
von Jürgen Seibold
V.I.P.

Die vier Briten, die 1980 eine Band gründeten und sie nach einem französischen Modemagazin benannten, haben eine steile Karriere hinter sich: Mit dem Hit "People Are People" avancierten sie 1984 zu internationalen Stars, und heute feiert man sie als Pioniere des Elektronik-Pop. Aufstieg und musikalische Entwicklung der Gruppe und ihrer Mitglieder schildert dieser Bildband - von den Anfängen in Basildon bis zur Jubiläums-Tournee im Herbst 1990, mit vielen Bildern, Facts, Zitaten und einer umfassenden Diskographie.
Jürgen Seibold, der Autor dieses Buches, ist freier Journalist. Er schreibt für den "Stern", die "Süddeutsche Zeitung" und andere Tageszeitungen und Zeitschriften und hat mehrere erfolgreiche Bücher verfaßt, u.a. Paul McCartney und The Rolling Stones (beide bei Moewig).

Dokumentation
Johannes Paetzold (London), Petra Schumacher
Dieser Band erscheint in der Reihe VIP music
VIP ist ein Imprint der Verlagsunion Erich Pabel-Arthur Moewig KG
3., veränderte Auflage
Originalausgabe
© 1990, 1991 by Verlagsunion Erich Pabel-Arthur Moewig KG, Rastatt
Innenlayout: Marion Schilberth, Stuttgart
Umschlagentwurf und -gestaltung: Graphics, Darmstadt
Titelfoto: Ebet Roberts/Photo Selection, Hamburg
Rückseitenfoto: SET, München
Druck und Bindung: VPM, Rastatt
Printed in Germany 1992
ISBN 3-8118-3066-X
Bildquellen
Gamma 14/ 15.
Gabriele Skarnitzky 10.
Redaktion Seibold 76.
Photo Selection alle restlichen Abbildungen.

Vorwort
Zehn Jahre Depeche Mode – und die Erfolge der Band aus Basildon können sich sehen lassen. Seit dem endgültigen Durchbruch mit der Single People Are People sind die vier Briten nicht mehr aus den Charts wegzudenken. Für ihre Alben bekommen sie regelmäßig Goldene Schallplatten, und auch die aktuelle LP Violator ist hoch plaziert in den internationalen Hitparaden.
In den Musiklexika ist ihnen ihr Platz als wegweisende Band für den Elektronik-Pop der 80er Jahre sicher. Und ein Ende ihrer Karriere ist nicht in Sicht.
Im Dezember 1989 rangierten Depeche Mode nach einer Umfrage des Magazins WIENER auf Rang 53 der bekanntesten Bands in der Bundesrepublik — knapp hinter Prince und den Dire Straits, vor U2,vor den Simple Minds, Sting, den Fine Young Cannibals oder The Cure. 90 Prozent aller Deutschen – so wies es die Statistik aus – kannten damals Depeche Mode, 57 Prozent mochten ihre Musik, und stolze 34 Prozent der Befragten bezeichneten sich als Fans der britischen Band. Das bedeutete in der Beliebtheitsskala sogar Platz 7 – nur Herbert Grönemeyer, die Beatles, Phil Collins, Genesis, die Dire Straits und U2 schnitten hier besser ab.
Noch größeres Lob ernteten Depeche Mode in der Sowjetunion: Dort rangierten sie vor Monaten nach einer Umfrage (»Welche Band würdest du am liebsten live erleben?«) sogar auf Rang 3.
Und selbst auf der Bühne – für Elektronik-Popper keineswegs selbstverständlich – schlagen sich Martin Gore, Dave Gahan, Alan Wilder und Andy Fletcher inzwischen überaus wacker. Anstatt, wie einige andere Bands, öde das Plattenrepertoire wiederzukäuen, gestalten die vier Engländer ihre Auftritte seit Jahren als Happening für High-Tech-Jünger, glänzen meist mit gutem Live-Sound und schaffen es obendrein, ihre penibel durcharrangierten Songs mit Leben und Konzert-Atmosphäre zu erfüllen.
Zehn Jahre Depeche Mode – das ist die Entwicklung einer Teenie-Pop-Kapelle zu anerkannten Musikern; das sind Hits wie People Are People, Shake the Disease, Everything Counts oder Enjoy The Silence; das sind aber auch Flops wie der Konzertfilm 101 und die Trennung von Songwriter Vince Clarke, der später mit Yazoo und Erasure erfolgreich war.
»Wenn ich heute auf unsere Karriere zurückblicke«, sagt Martin Gore, »muß ich zugeben, daß wir vor allem Glück hatten. Wir waren anfangs so naiv und wußten doch überhaupt nicht, was im Musikgeschäft tatsächlich läuft.« Heute wissen sie es.
Und 1990, im Jubiläumsjahr, glänzen Depeche Mode mit einem ausgezeichneten Album, geben sich in ihren Videos gerne als abgehobene Superstars und gehen auf große Welttournee: durch die USA, Kanada, Australien, Japan und – Deutschland.

Wie alles begann
Hier draußen wird geschlafen, um sich für den Job in der Hauptstadt fit zu halten. Oder für das Fließband der ortsansässigen Autofabrik. Hier draußen: Basildon, eine ziemlich trübe Trabantenstadt mit etwa 150000 Einwohnern. Karl Marx soll einmal eine der Ledergerbereien hier besucht haben, und die braunen Backsteinhäuschen der Gegend sehen aus, als hätten sie sich seit Karl Marx nicht sehr verändert.
Vpr rund 40 Jahren wurde auf der Gemarkung einiger Dörfer in der Grafschaft Essex - auf halbem Wege von London zur englischen Ostküste gelegen - aus dem Boden gestampft, was dem damals neu gegründeten Basildon noch zur Stadt fehlte: Mietskasernen. 14 Meilen sind es bis zur Küstenstadt Southend-On-Sea, 24 Meien bis zur Londoner City. Am Ostrand der Stadt führt eine Bahnlinie von der Nordsee zur Liverpool Street Station in London entlang, die restlichen Stadtgrenzen markieren vierspurige Straten, die Basildon mit den Orten der Umgebung verbinden.
Als die Stadt im Juni 1989 ihr 40jähriges Bestehen feierte, sorgte ein Theaterstück über die kurze Geschichte Basildons für  Milliöne. Denn was da von den 130 Darstellern des Ensembles vorgeführt wurde, hatte mit Jubel, Trubel und Heiterkeit nicht sehr viel zu tun: Es ging vor allem um die Probleme der Basildonians, ausländische Mitbürger in ihrer Stadt zu integrieren. Afrikaner, Asiaten, Sinti und Roma - ein explosives Völkergemisch, das das Zusammenleben in der Trabantenstadt zicht leichter macht.
Diesen Spannungen zwischen Einheinischen und Ausländern verdankt Basildon denn auch seit den 70er Jahren die meisten Schlagzeilen. So meldete der DAILY TELEGRAPH am 30. Januar 1989: »Straßenkämpfe in Basildon - 150 Jugenliche beteiligt - sechs Polizisten leicht verletzt.« Und Ende April standen sich zwei verfeindete Zigeuner-Familien gegenüber; nur durch zähe Verhandlungen konnte die Polizei die drohende Straßenschlacht vermeiden.
Entsprechend kritisch fiel das Jubiläums-Stück aus. »Ich finde, das ist eine ziemlich komische Art, das 40jährige Bestehen zu feiern«, meckerte Basildons konservativer Abgeordneter David Amess. »Wo hier doch so viele prominent Briten wohnen.« Der Boxer Terry Marsh zum Beispiel, der vor einigen Monaten seinen Promoter Frank Warren erschoß und dafür eingesperrt wurde. Und - Zitat Amess - »diese große, fette Sängerin, die sich hat scheiden lassen.« Gemeint war Alison Moyet.
Ein reizendes Städtchen.
Hier draußen also gründeten im Spät-sommer 1980 vier Teenager eine Pop-Band, benannten sie nach einer französischen Modezeitschrift und probten wie besessen, um ihre Träume von Superhits und umjubelten Konzerten möglichst schnell verwirklichen zu können. Vince Clarke, Andrew Fletcher und Martin Gore wohnten nicht weit voneinander entfernt; Clarke hängte sich eine Gitarre um, Andrew spielte Baßgitarre, und Martin kümmerte sich um den Synthesizer, und bald schloß sich ihnen auch noch Dave Gahan an, der ihr Sänger wurde.
Die Mischung schien interessant. Vince Clarke: ein introvertierter Stückeschrei-ber mit Gespür für eingängige Melodien. Martin Gore: ein ehrgeiziger Paradiesvogel mit einem Faible für elektronische Tricks. Andrew Fletcher: ein schüchterner Junge vom Typ fleißiger Musikhandwerker. Und Dave Gahan war ohnehin ein Sänger, wie ihn sich jede aufstrebende Pop-Band nur wünschen konnte: sanfte, warm klingende Stimme, jede Menge Energie und - eine Vergangenheit, aus der sich prächtige Artikel schneidern ließen. Aber später, als sich nach den ersten Hits Journalisten für die Vorgeschichte der neuen Teenie-Band aus der Londoner Trabantenstadt interessierten, schien das plötzlich für alle Mitglieder von Depeche Mode zu gelten.

Martin Gore: »Mit 17 sah ich mein es Konzert.«
Martin Gore erinnert sich: »Ich wurde in London geboren, wuchs aber im kleinen Ort Dagenham auf, wo mein Vater in der Autofabrik arbeitete. Dort war auch meine Mutter angestellt, als Telefonistin. Ich erinnere mich, daß ich sehr lieb — bis ich als Fünfjähriger begann, mich mit anderen Kindern zu prügeln. Eines Tages erwischte mich meine Mutter, wie ich gerade versuchte, einem anderen Kind mit einem Ziegelstein überzubraten... Was ich danach von meinen Eltern zu hören bekam, ließ mich zu einem ziemlich friedlichen Jungen wenden.«
«Ich ging in Basildon auf die Gesamtschule und spielte dort in der Cricketmannschaft mit. Allmählich begann ich mich für der Pop-Musik zu interessieren. Ich verschlang regelmäßig ein Teenie-Magazin namens Disco 45, sammelte die Hefte und lernte alle abgedruckten Songtexte auswendig. Damals war ich 13 Jahre alt, und einer meiner Favoriten war der Song Donna von der Gruppe 10cc. Ein Freund brachte mir ein paar Akkorde auf der Gitarre bei, und dann schrieben wir unsere Songs zusammen. Um ein Haar hätte ich mich damals dem Fanclub von Gary Glitter angeschlossen, weil mich der Glamourrock aus den 70ern schwer beeindruckte. Und ständig stand ich vor dem Spiegel und versuchte, seine Songs und seine Posen nachzumachen.«
»Mit 17 sah ich mein erstes Konzert. Und bis dahin war ich auch so gut wie nie in London gewesen — obwohl die Fahrt von Basildon aus mit dem Zug nur eine halbe Stunde dauert. Als ich in der Schule die letzte Prüfung bestanden hatte, war ich erstmal echt durcheinander: Ich hatte mich irgendwie sicher gefühlt als Schüler — und plötzlich mußte ich eine Entscheidung treffen, die mein ganzes Leben be-einflussen sollte. Ich wußte nicht so recht, welchen Beruf ich ergreifen sollte. Studie-ren erschien mir zu anstrengend, und schließlich saß ich eineinhalb Jahre lang am Geldschalter und machte einen Abschluß als Bankkaufmann. Nebenbei schrieb ich weiterhin Songs wie ein Verrückter und kaufte mir von meinem Ge-halt einen Synthesizer für 200 Pfund. Mit Vince, der ein paar Häuser weiter wohnte, und Andy Fletcher, der mich ständig vergeblich für seine Kirchengruppe anwerben wollte, machte ich Musik. Wir nannten uns damals Composition of Sound. Der Name Depeche Mode fiel erst Dave ein, viel später. «

Andy Fletcher: »Samstags predigte ich zu den Bockern.«
»Meine Eltern«, erzählt Andy Fletcher, »gehörten zu den ersten, die in den 60er Jahren in die damals noch nicht bestehende Stadt Basildon zogen. Eine furchtbar schlecht geplante Sendung — für die mehr als 100000 Menschen, die dort bald lebten, gab es ein einziges Kino. Es gab damals praktisch nichts, was Jugendliche in Basildon unternehmen konnten — und das ist bis heute nicht viel besser geworden. Und das, obwohl ein großer Teil der Einwohnerschaft nicht älter ist als 25 Jahre.«
»Die Arbeitslosenrate war hoch. Mein Vater war eigens von Nottingham hergezogen, weil er in Basildon einen Job in der Zigarettenfabrik bekommen hatte — und dann er wieder entlassen. Keine leichte Zeit - ich habe zwei Schwestern und einen Bruder, die alle jünger sind als ich.«
»Mit acht Jahren schloß ich mich einer kirchlichen Jugendgruppe an, weil ich dort Fußball spielen konnte, und blieb bis zu meinem 18. Geburtstag dabei. Wir hatten ein volles Programm, sieben Tage die Woche. Ich war ziemlich religiös damals. Und wenn wir samstags unsere Kaffeebar öffneten, stand ich auf und predigte zu den Rockern, die vorbeikamen. Vince und ich versuchten damals, die >Ungläubigen< zu bekehren... Heute bin ich zwar kein praktizierender Christ mehr. Aber es liegt mir irgendwie noch immer im Blut — ich habe immer wieder mal ein schlechtes Gewissen, weil ich nicht mehr in die Kirche gehe. Und Vince? Er war damals die Nummer 3 der internen Hierarchie in der Kirchengruppe — und heute ist er überzeugter Atheist.«
»Ich ging in der Gesamtschule mit Martin Gore und Alison Moyet in dieselbe Klasse, belegte einen Leistungskurs in Politik und wollte später studieren. Vince und ich hatten eine Band namens No Romance In China, und wir orientierten uns stark an der schon damals ungeheuer angesagten Musik von The Cure. Abends gingen wir in den Club >Van Gogh<, wo Martin Gore als Teil eines Gitarrenduos auftrat, das sich Norman And The Worms nannte. Und auch Alison Moyets damalige Band, The Vandals, spielte dort regelmäßig.«
»Martin, Vince und ich taten uns schließlich zusammen und trafen uns in Woodland's Jugendclub zu den ersten Proben. Damals entstanden bereits einige Songs, die wir später als Depeche Mode aufnahmen — Photographit zum Beispiel. Martin kaufte sich einen Synthesizer, und wir hatten im Oktober 1980 unseren Auftritt, spielten vor ein paar Neunjährigen im Jugendclub. Wir machten uns damals vor Nervosität fast in die Hosen. Die waren von unseren Synthesizern ganz begeistert, weil es etwas Neues für sie war. Als schließlich Dave dazukam, war unsere Besetzung komplett. Er hatte gute Kontakte in der Gegend und verhalf uns zu ersten Auftritten vor einem größeren Publikum, vor 300 Leuten.«

Gahan: »Ich saß dreimal Gefängnis.«
Dave Gahan war, wie er sich später erinnerte, ein ziemlich rauher Bursche gewesen, der mit 13 als Punker durch die Gemeinde zog und dreimal vor dem Jugendrichter landete: Er verkaufte geklaute Motoren oder besprühte Hauswände.
Dreimal vor dem Jugendrichter — drei-mal verurteilt. Im Jugendgefängnis konnte er stolz seine tätowierten Unterarme vorzeigen. Die Tätowierung auf dem linken Arm ließ er übrigens 1983 mit Laser ausbrennen — die Narbe ist noch immer zu sehen.
»Ich glaube, ich habe meiner Mutter ganz schöne Schwierigkeiten gemacht mit meiner Widerborstigkeit. Und Mom mußte meine Schwester Sue, meine Brü-der Pete und Philip und mich durchbringen. Immerhin: Mit dem Geld, das ich durch die Motoren >verdiente<, konnte ich meine Mutter unterstützen — und mich jeden Abend in den Pubs herumtreiben...«
Warum das ganze Theater? »Ich wurde in einem Ort namens Chigwell geboren. Meine Eltern ließen sich scheiden, als ich noch sehr klein war. Meine Mutter zog daraufhin mit mir und meinen drei Geschwistern nach Basildon. Sie heiratete wieder, und die ganze Zeit über hielt ich meinen neuen Stiefvater für meinen richtigen Dad. Als ich die Wahrheit herausfand, war ich ziemlich wütend auf ihn und meine Mutter. Ich kam nicht damit klar, auf diese Weise — so empfand ich es damals — herumgeschubst zu werden, und kam immer wieder mit dem Gesetz in Konflikt. Mit 16 verließ ich die Schule, und meine Abschlüsse in bildender Kunst und technischem Zeichnen schienen nicht viel wert zu sein.«
»Mein bester Freund hieß Mark. Wir taten alles gemeinsam: Wir kamen gemeinsam in Schwierigkeiten, wir rissen gemeinsam Mädchen auf, wir teilten uns die Freundinnen. Ich versuchte mich in einer ganzen Reihe verschiedener Jobs, arbeitete mal in der Parfümfabrik oder schenkte Fruchtsäfte und Limonaden aus. Ich verdiente ordentlich Geld, gab zu Hause etwas ab und haute den Rest im Pub nebenan auf den Kopf.«
»Schließlich bewarb ich mich um eine Lehrstelle als Installateur bei der North-Thames-Gasgesellschaft. Mein Bewährungshelfer erzählte mir, daß ich freundlich zum Personalsachbearbeiter sein solle und ähnliches Blabla. Ich quälte mich durch all diese Intelligenztests, durch das Bewerbungsgespräch — und wurde an Ende doch wieder nur abgelehnt, weil ich mal im Gefängnis gewesen war. Also ging ich zurück zu meinem Bewährungshelfer und schlug sein Büro kurz und klein.«
»Damals schaute ich gelegentlich im Southend Art College vorbei, einer Kunstschule, in der uns der Lehrer während des Unterrichts rauchen ließ. Drei Jahre später hatte ich den sogenannten British Display Society Award in der Tasche, der besagte, daß ich nun ausgebildet war, Schaufenster zu gestalten. Das war 1977, während der Punk-Periode. Eine gute Zeit. Das College gefiel mir, ich entwarf für einige Kumpels Klamotten und ging zu den Konzerten von Generation X und The Damned. Leute wie John Lydon (von den Sex Pistols) oder George O'Dowd (der >Boy< von Culture Club) kamen in unsere Gegend, und der inzwischen als Modedesigner erfolgreiche Steven Linnard arbeitete hier in Southend-On-Sean. Wir aßen nicht viel, hielten uns meist mit Pillen einigermaßen über Wasser, zogen am Wochenende durch die Londoner Clubs und mußten uns beeilen, nachts an der Liverpool Street Station den letzten Zug zurück ans Meer zu erwischen. Ein verdammt langer Fußweg übrigens...«
»Eine Zeitlang war das recht spannend. Ich führte ein Doppelleben — zum einen war ich mit der Bande von der Kunstschule auf Achse, dann wieder traf ich die Freunde aus Basildon. Aber allmählich wurde mir das Ganze dann doch etwas zu öde. Vince Clarke hatte damals eine Band namens French Look, in der auch Martin Gore mitspielte, und ich saß für sie am Mischpult. Dann gründete Vince Composition Of Sound, nahm auch in diese Gruppe Martin — und am Ende gingen beide Bands auseinander, weil sich Martin für keine von beiden entscheiden konnte. «
»Eines Tages fragte mich Vince, ob ich nicht Lust hätte, während der Probe mal ein bißchen mitzusingen. Ich hatte zwar fürchterliche Hemmungen, aber ich versuchte es. So begann die Geschichte von Depeche Mode.»

Die ersten Platten
Nach bescheidenen ersten Erfolgen interessierten sich die vier Basildonians immer stärker für Elektronik-Experimente, wie sie vor allem von deutschen Bands wie Kraftwerk populär gemacht wurden. Kraftwerk tüftelten seit 1968 (damals noch unter anderem Namen) an elektronischer Musik herum, galten von 1970 an als deutsches Gegenstück zu Pink Floyd, wurde mit ihren folgenden Platten zu Lieblingen der Disco-Avantgarde und hatten 1975 mit dem hypnotischen Autobahn ihren größten Hit. »Mensch-Maschine«, »Computersound« waren die Schlagworte der Kraftwerk-Gemeinde —und das versuchte das Quartett aus Basildon nun mit der Vorliebe für poppige Melodien zu mischen.
Die vier hängten ihre Gitarren endgültig an den Nagel und nahmen Demo-Bänder ausschließlich mit Synthesizern auf, was vor allem einmal den Vorteil hatte, daß mit relativ geringem finanziellen Kaufwand ein relativ guter Sound zu erreichen war:
Doch es half nichts: Die Londoner Plattenfirmen schickten die Bänder zurück, die Kommentare waren wenig ermutigend, bis dann Dave Gahan 1981 über einen gewissen Stevo den jungen Daniel Miller kennenlernte.
Miller hatte die Debüt-LP des Rheinländer Duos DAF (Deutsch-Amerikanische Freundschaft), Kebab Träume veröffentlicht und wollte mit dem dabei verdienten Geld seine eigene, seit drei Jahren bestehende Plattenfirma endgültig als Trendsetter etablieren. Gahan spielte seinem neuen Bekannten die Demos vor —und der war von den Songs (darunter Photographit) begeistert.
Nach einem Auftritt von Depeche Mode im Bridge House von Canning Town (im Vorprogramm von Fat Gadget) war Miller endgültig überzeugt — er nahm Depeche Mode unter Vertrag. Daniel Miller, der sein Label »Mute Records« getauft und für die Firma ein Team mit einem Durchschnittsalter von 20 Jahren zusammengestellt hatte, finanzierte für Depeche Mode die Produktion der Debüt-Single.
Das Geld war gut angelegt: Die Platten von Depeche Mode machten mit düsteren Arrangements und ihrem ungewöhnlichen Sound schnell auf die Newcomer aus Basildon aufmerksam.
»Unsere erste Single Dreaming Of Me war das Aufregendste, was wir alle jemals erlebt hatten«, erinnert sich Dave Gahan. »Wir waren 18, 19 Jahre alt. Martin und Andy arbeiteten noch und konnten immer erst spätabends in unser provisorisches Studio in Basildon kommen.«
Das Quartett lag im Trend: »New Romantic«, schwärmten die Insider an der Themse. Gemeint war damit romantisch verklärte Pop-Musik mit süßlichen und bedeutungsschwangeren Texten — dazu ein Image wie aus dem Trödelladen, die Musiker und Plattencover strotzend vor bunten Perlchen und anderem Schnickschnack aus der Kitsch-Kiste.
Doch leben konnten die vier zukünftigen Popstars von ihren musikalischen Versuchen längst noch nicht. »Ich jobbte damals im Büro einer Versicherung«, erzählte Alan Wilder in einem Interview mit der britischen Zeitschrift No.1. Die Arbeit war nicht schlecht bezahlt — aber es war eben nichts weiter als ein Job. Die Kollegen im Büro nahmen mich nicht ernst, wenn ich ihnen von Depeche Mode erzählte — bis die Single Dreaming Of Me in die Charts kam. Ein komisches Leben war das damals. Abends trat ich in >Top Of The Pops< auf und spielte in einer Halle in Leeds, und am nächsten Morgen setzte ich mich wieder an meinen Schreibtisch und wälzte Akten.«
Das große Geld für die Hits kam eben erst in kleinen Portionen. Martin Gore: »Die rund 100 Pfund, die wir mit der zweiten Scheibe New Life verdient hatten, machten uns richtig blutrünstig. Wir dachten: >Jetzt kommen die Hits reihenweise<.«

Die Plattenfirma: Mute Records
Die Londoner Szene schwört noch heute Stein und Bein, daß der musikalische Umschwung Anfang der 80er Jahre ohne Daniel Miller und dessen Plattenfirma Mute Records nicht (oder nicht so gründlich) stattgefunden hätte. Miller hatte 1978 beschlossen, ausgerechnet auf dem Höhepunkt der Punk-Welle und dem damit verbundenen Boom der Gitarre auf Musik aus dem Computer zu setzen. Und während die Sex Pistols ihre Instrumente prügelten, veröffentlichte Miller die Debüt-Platte der Band The Normal, Warm Leatherette, und gab damit den Anstoß zu einer Gegenbewegung zum Punk — mit Schlagzeugbeat aus dem Computer, mit eindeutig-zweideutigen Texten und monotonen Synthesizer-Phrasen.
1980 folgte ein Album mit Fat Gadget, im selben Jahr der Erstling der Deutsch-Amerikanischen Freundschaft. Vor allem DAF öffnete die Ohren und Geldbeutel der Nicht-Punker und progressiven Disco-Gänger, die schon lange nach einer hörenswerten Ablösung für Philly-Sound und Donna-Summer-Pop suchten.
1981 nahm Miller die Band Depeche Mode unter Vertrag und schuf mit deren Single Just Can't Get Enough einen Top-Ten-Hit. »Viele Plattenfirmen hatten nach unserem Auftritt als Teil der >New Romantic Package Night< mit Schecks gewedelt — aber ehrlich war nur Daniel. Er bot uns eine Einnahmenteilung an, fifty-fifty.«
Später sollte auch Vince Clarke, der Ex-Songschreiber von Depeche Mode, im Programm von Mute landen und dort alle Platten von Yazoo, Assembly und seiner Formation Erasure veröffentlichen.
Heute, in den 90ern, sind Depeche Mode noch immer bei Mute Records. Weil es keinen Grund gebe, eine gut funktionierende Zusammenarbeit zu beenden, sagen die einen. Weil Depeche Mode mit einer Einnahmenteilung von je 50 Prozent für Plattenfirma und Band ungewöhnlich gute Vertragsbedingungen habe, verraten andere. Weil Daniel Miller eine Vorliebe für hübsche Jungs in Lederkleidung habe, behaupten ein paar Klatschreporter.

Die ersten Hits
»Als wir Speak & Spell aufnahmen«, erinnerte sich Dave Gahan später, »waren wir sehr jung und sehr naiv. Wir kümmerten uns nicht darum, was gerade hip war — aber ehe wir uns versahen, waren wir schon als neue Teenie-Band abgestempelt.«
Der Rummel nahm schnell zu. Depeche Mode war durch ihren Vertrag mit Mute Records die neue Attraktion einer kleinen Plattenfirma, die unabhängig von den großen Medienkonzernen ihr Glück versuchte. Und damit war das erste Etikett bereits gefunden: »Indie-Band« — Depeche Mode gehörte zur Szene der Independent Labels, der unabhängigen Plattenfirmen. Gewöhnlich ist das auch heute noch eine exzellente Empfehlung für britische Gruppen. Denn während in Deutschland die Einstufung als Indie-Band noch immer zwar volle Live-Clubs in den größeren Städten, insgesamt aber schlechte Plattenverkäufe garantiert und die meisten Indie-Bands nie über diesen Status hinauskommen, schöpft die britische Pop-Industrie schon seit Jahren er-folgreich aus dem kreativen Potential der Independent Labels.
Für die Verkaufszahlen der kleineren Firmen gilt allerdings auch in England zunächst, daß da kleinere Brötchen gebakken werden als in den mit großem Werbeetat ausgestatteten Filialen der Weltkonzerne. Deshalb wurde schon vor längerer Zeit eine eigene Verkaufshitparade der kleineren Firmen eingerichtet, die Independent Charts.
Hier räumten Depeche Mode zum ersten Mal ab. 1981 konnte sich schon die erste Single der Band, Dreaming Of Me, in diesen Indie-Charts plazieren. Wenig später erreichten New Life und Just Can't Get Enough Spitzenpositionen. Und beide Singles konnten sich parallel dazu auch in der »richtigen« Hitparade durchsetzen: New Life kam unter die 20 bestverkauften Singles, Just Can't Get Enough schaffte so-gar den Sprung in die britischen Top Ten. Was sollte jetzt noch schiefgehen?
Zumal das Debüt-Album Speak & Spell ein wirklich vielversprechender Einstand war. New Life wummerte mit staubtrokkenem Sound durch ein simples Arrangement, das im Grunde nichts anderes war als eine elektronische Version der alten Rock'n'Roll-Riffs, die schon die Songs der 60er und 70er Jahre geprägt hatten. Neu war die Melodieführung von Dave Gahans Stimme, die stark an Abzählreime aus Kindertagen erinnerte.
Vor allem die stilistische Vielfalt des ersten Albums beeindruckt. Dreaming Of Me zitiert gegen Ende, wiederum in wun-derschönen Gesangsharmonien, das »Ooh-lalala!«, mit dem zum Beispiel die Beatles ihre frühen Hits gewöhnlich herauszuputzen pflegten. Boys Say Go! beginnt mit einem zackigen Sprechchor, der stark an die Grundausbildung bei der Bundeswehr erinnert. Für Nodisco hüpfen blubbernde Synthesizer-Sounds durch eine monoton stampfende Persiflage auf den Philly-Sound, wie er Ende der 70er Jahre die Diskotheken und Hitparaden beherrschte. What's Your Name spielt mit dem Gegensatz zwischen Computerbeat und einer melodischen Mischung, die aus dem chorlastigen Sound der Beach Boys und dem Party-Pop mit ausgefeiltem Satzgesang bestand, auf den sich die zeitweise sehr erfolgreichen »Doowop-Bands« spezialisiert hatten. Und gleich danach das gespenstische Photographic: kehliger Gesang, düstere Harmonien, nervöse Synthesizer und ein treibender Drumcomputer, der mit seinem monotonen Rhythmus an den Nerven zerrt. Tora! Tora! Tora! (der eine der beiden Songs, die nicht von Vince Clarke stammen) gipfelt in einer Klangcollage aus ständig wiederholten Gesangsfetzen und Synthesizern-Tönen aus dem Zufallsgenerator. Any Second Now (Voices) ist — obwohl wahrscheinlich nur eingefleischten Fans ein Begriff — mit seiner atemberaubend schönen Melodie der zauberhafteste Pop-Song, den Depeche Mode jemals veröffentlichten. Dann, als würdiger Abschluß, Just Can't Get Enough.
Selbst heute noch schwärmen viele Depeche-Mode-Fans von der ersten Platte als der besten der Band. Da spielt natürlich mit, daß alles besser wird, je länger es zurückliegt - aber für 1981 war Speak & Spell tatsächlich ein sehr bemerkenswertes Album.
Man erinnere sich: Damals, 1981, veröffentlichte Mike Oldfield sein Album Q E.2 und landete damit in der Bundesrepublik den LP-Bestseller des Jahres. Am Schlagzeug saß ein gewisser Phil Collins, der damals begann, sich auch außerhalb seiner Gruppe Genesis einen Namen zu machen - außer mit dem Gastspiel für Oldfield auch mit dem Top-Hit In The Air Tonight und seiner ersten Solo-LP. Im New Yorker Central Park taten sich noch einmal Paul Simon und Art Garfunkel für ein Konzert vor 400000 Zuschauern zu-sammen. Am 1. August nahm MTV den Sendebetrieb auf: Musikvideos rund um die Uhr - und damit bot sich von nun an für Pop-Bands (neben Tourneen, gewöhnlichen Fernsehauftritten und Interviews) eine weitere Möglichkeit, für neue Platten zu werben.
1981 war auch das Jahr, in dem der Computer seinen Siegeszug durch die Musikwelt antrat. Bands wie Ultravox und ABC, Orchestral Manoeuvres In The Dark, Heaven 17, Soft Cell, Visage stürmten die Charts - und mit ihnen Depeche Mode.
Mal wieder klopften sich die Briten auf die Schulter, die Musikszene mit Neuem beglückt - und dabei dem »großen Bruder« USA eins ausgewischt zu haben. Und fast machte sich, vor allem in London, eine ähnliche Euphorie breit wie zu Beginn der Punk-Welle oder der ersten Erfolge des Liverpooler Mersey-Beats.
Entsprechend groß war der Andrang auf die vier Jungs aus Basildon. Interviews, Pressetermine, Fototermine, TV-Auftritte, Konzerte. Nach einer längeren Tournee durch Großbritannien wurde dem introvertierten Vince Clarke der Rummel um Depeche Mode zuviel: Er verließ die Band.
Depeche Mode ohne Vince Clarke? Damals, 1981, war das Thema für die meisten schnell abgehakt: Keine Chance, so sagte man.

Vince Clarke
Vince Clarke ohne Depeche Mode? Da wußte keiner so recht, was zu erwarten war. 1982 wußten wir es. Vince Clarke hatte sich mit seiner Klassenkameradin Alison Moyet zusammengetan, die mit warmer, voller, kräftiger Stimme sang und sich als beinahe gezähmte Blueslady gab - und er entwarf dazu gefällige Synthesizer-Begleitung.
Don't Go, 1982 als erste Single des neuen Duos Yazoo veröffentlicht, schoß auf Anhieb die Charts hinauf und entwickelte sich im Handumdrehen zu einem internationalen Superhit. Vince Clarke, hieß es. habe es seinen Ex-Kollegen von Depeche Mode so richtig gezeigt. Rivalität, Neid. Streitigkeiten und Schadenfreude - das waren die Bausteine, aus denen sich spannende Geschichten basteln ließen.
Only You, der nächste Tophit, brach auch in anderer Hinsicht einige Rekorde: Von der herzzerreißenden Ballade kursierten bald unzählige Cover-Versionen - eine davon, mit der a-cappella-Band » Flying Pickets«, wurde sogar zum Hit.
Zwischen 1981 und 1983 waren Yazoo Stammgäste in den internationalen Charts. Die Alben You And Me Both und Upstairs At Eric's gehören zu den besten Platten der 80er Jahre. Um so größer war die Überraschung, als sich Yazoo auflöste: »Musikalische Differenzen«, hieß die lapidare Begründung. Im MELODY MAKER wurde Clarke etwas konkreter: »Ich hätte das Unternehmen Yazoo von Anfang an nicht so bierernst sehen sollen. Ich habe mich immer über die falschen Sachen aufgeregt - und das war wohl der Hauptgrund, warum wir uns getrennt haben. Ich habe nun mal die schlechte Angewohnheit, mich über Sachen aufzuregen, die im Grunde einfach unwichtig sind. Rückblickend muß ich zugeben, daß ich Alison gegenüber schon ziemlich unfair war.«
Inzwischen sind die beiden wieder miteinander versöhnt. Alison Moyet zählt zur ersten Garde der britischen Pop-Sängerinnen. Und Vince Clarke landet - nach mäßig erfolgreichen Versuchen mit dem Duo Assembly und dem Sänger Feargal Sharkey - seit Jahren Hits mit dem Duo Erasure: Sänger Andy Bell wählte er nach einer Annonce unter 80 Bewerbern aus Ein guter Griff: Die beiden harmonieren prächtig.
Dennoch gelang es Vince Clarke nie, seine Vergangenheit abzuschütteln: Wann immer er sich mit einer neuen Platte aus seinem Heimstudio wagte, hieß es, da wolle einer Depeche Mode zeigen, was eine Harke sei.
Eine Zeitschrift fädelte noch 1989 ein »Streitgespräch« zwischen Depeche Mode und Erasure ein. Stichwort: Fans.
Alan Wilder: »Klar haben wir ein Publikum in England — aber wir haben kein neues Publikum für uns erschließen können. Ich glaube, unsere Musik paßt nicht richtig in die englischen Charts. Aber wir sind in der glücklichen Lage, nicht auf den englischen Markt angewiesen zu sein.«
Andy Bell, der Sänger von Erasure: »Wir haben ein anderes Publikum als Depeche Mode.«
Vince Clarke: »Die haben doch kein Publikum.«
Andy (lacht): »Dafür wirst du noch bezahlen müssen. «
Vince: »Wir haben die meisten Fans in England und weniger in Deutschland. Bei Depeche Mode ist es genau umgekehrt.«
Und dann gingen die angeblich verfeindeten Musiker auf ein Bier in den Pub.
»Wir treffen uns schon noch gelegentlich«, verriet Dave Gahan einmal, »trinken ein Bier miteinander und unterhalten uns über die Musikbranche.«
Martin Gore: »Ich mag das übrigens, was Andy Bell und Vince mit Erasure machen — selbst wenn sie meiner Meinung nach ruhig noch ein bißchen mehr improvisieren könnten. Es gab unsererseits nie irgendwelche Vorbehalte gegenüber Vince. Schließlich war er es ja auch, der Depeche Mode verlassen wollte. Und wir hatten das zu respektieren. Natürlich gab es kurzfristig Probleme, als er ausstieg. Verschiedene Leute prophezeiten damals auch, daß wir ohne Vince keine Chance hätten. Wer weiß — vielleicht hätte es böses Blut gegeben, wenn wir ohne Vince tatsächlich erfolglos geblieben wären. Aber wie die Dinge jetzt liegen, gibt es wirklich keine Veranlassung, sauer aufeinander zu sein.«
Vince Clarke hat, so scheint es, seine Nische gefunden. Als Tüftler und Songwriter im Hintergrund kann er sich zurückziehen und Sänger Andy Bell mit dem Job im Rampenlicht alleine lassen, wenn es ihm (wie nach den ersten Hits von Depeche Mode) wieder zuviel werden sollte.
Und mit den großen Erfolgen vor allem auch in der Homosexuellen-Szene fand Clarke auch ein Podium für seine verschlüsselt kritischen Songtexte, die er brillant wie wenige andere in lockere, leichtverdauliche Popmusik verpackt.

Noch einmal von vorn
Ohne Vince Clarke, das prophezeiten der Band fast alle Kritiker, sahen Depeche Mode einem unrühmlichen und raschen Ende entgegen Zwar hatte Martin Gore, der von nun an für die Musik verantwortlich zeichnete, auch für das Debüt-Album Speak & Spell bereits zwei Songs geschrieben. Den Großteil des Repertoires allerdings — darunter die beiden erfolgreichsten Titel Just Can't Get Enough und New Life - hatte Clarke beigesteuert.
Und tatsächlich: Während Vince Clarke mit seiner neuen Partnerin Alison Moyet weltweit Hits landete, mußte sich Depeche Mode (vorübergehend auf Trio-Stärke geschrumpft) nach Veröffentlichung der Mini-LP See You herbe Kritik gefallen lassen. »Das charmante und proper arrangierte Beispiel gepflegter britischer Langweiligkeit«, urteilte das Magazin TIME OUT. Und nur wenige Kritiker fanden positivere Worte für das Quartett vom Südosten der Insel.
Songschreiber Martin Gore schien das nicht allzusehr zu stören. »Ich möchte«, diktierte er einem Journalisten in den Notizblock, »die Langeweile des Lebens wiedergeben. Wenn man ausflippt und die Dinge zu einem absurden Extrem treibt, sagt man damit nichts über das wahre Leben. Das ist nämlich nicht extrem — ebensowenig wie wir oder unsere Musik das sind.«
Vielleicht steckten Gore und die anderen die Kritikerschelte vor allem deshalb so gut weg, weil ihre Singles immer erfolgreicher wurden. See You — als »fad« und »schal« abgeurteilt — kletterte in den Charts höher als alle Vorgänger. Depeche Mode ging auf Tournee in Großbritannien und in den USA, trat zum ersten Mal auf dem europäischen Festland (unter anderem auch in deutschen Hallen) auf und konnte die nächsten Singles in den Charts plazieren: The Meaning Of Love und Leave In Silence. Und plötzlich war auch die Musikpresse wieder voll des Lobes: »Ein wundervolles Lied über Liebe und Ein-samkeit« nannte der NEW MUSICAL EXPRESS das Stück Leave In Silence.
Im September 1982 brachte Depeche Mode das Album A Broken Frame heraus. Und die stilistische Wandlung gegenüber der ersten LP Speak & Spell deutete schon das Cover der Platte an: Da steht eine farbenprächtig gekleidete Bäuerin im reifen Getreide und holt kraftvoll mit der Sichel aus, während sich über ihr ein schweres Gewitter zusammenbraut. Auf der Coverrückseite dann noch einmal ein romantisch ausgeleuchtetes Bild vom Feld. Inhalt des Ganzen: zehn brillant produzierte Pop-Songs voller Atmosphäre und mit Texten, die sich allerdings ein wenig in pubertärer Schwermut suhlen. Das war nicht jedermanns Sache — aber das hatte Hand und Fuß.
Inzwischen hatten Dave Gahan, Andy Fletcher und Martin Gore einen Keyboar-der gefunden, der allmählich Vince Clarkes Platz einnehmen konnte: Alan Wilder, der zunächst nur gelegentlich für Konzerte einsprang und erst von 1983 an fest zur Gruppe gehörte. Wilder sang nebenbei auch im Chor mit — doch sein wichtigstes. Talent war sein fundiertes Wissen über die technischen Möglichkeiten von Musikcomputern, das einer elektronik-orientierten Band wie Depeche Mode natürlich wie gerufen kam.
Während Alan Wilder noch als Gast auftrat, erreichte das Album A Broken Frame in den britischen Charts den respektablen Platz 8, und Martin Gore sagte: »Wir sind immer noch eine Popgruppe der 80er Jahre. Aber jeder von uns ist älter geworden. Vielleicht auch ernster und illusionsloser.«
Allmählich kam die Mode-Depesche weltweit auf Touren. Im Frühjahr 83 warben die vier Engländer auf einer weiteren Tournee durch die USA, mit Konzerten in Kanada und den ersten Auftritten in Japan für ihre Musik — dann wurde es erst einmal still um die Band. Depeche Mode igelten sich in einem Berliner Ton-studio ein und tüftelten an Songs für die nächste LP.
Warum gerade Berlin? Wo doch sonst der Weg in die Charts nicht von London nach Berlin, sondern eher umgekehrt verläuft?
Martin Gore: »Das hat viel mit Atmosphäre zu tun. Berlin ist ja im Prinzip nur ein kleiner Fleck auf der Landkarte — und ziemlich kleinstädtisch. Aber hier kennen uns eben noch nicht so viele Leute wie in London, wo uns ständig jemand hinterherläuft und ein Autogramm haben will.« Das war der eine Grund. Der andere: »Mein starkes Interesse an Deutschland hat mit meiner Schulzeit zu tun«, erzählt Gore. »Damals wurde ich als Austauschschüler mal nach Schleswig-Holstein geschickt. Germany an sich fand ich eigentlich ziemlich langweilig, aber das Leben auf dem Bauernhof war für mich wirklich aufregend.« Er lacht: »Am Ende konnte ich sogar eine Kuh melken...«
Ein dritter Grund kam noch im selben Jahr dazu: Martin Gore freundete sich mit Christine an, einem Mädchen aus dem Westberliner Randbezirk Spandau. »Wir lernten uns in einer Berliner Disco kennen«, berichtete sie der Zeitschrift BRAVO im Interview. »Martin war so begeistert von der Stadt — und hoffentlich auch von mir —, daß er spontan beschloß: >Wir nehmen uns gemeinsam eine Wohnung.<«
Bevor die aber gefunden war, erschien 1983 das Album Construction Time Again —als erste LP mit Alan Wilder. Wilders Einfluß wurde schon hier spürbar: Die Produktionstechnik der LP ist ungeheuer aufwendig, Depeche Mode experimentiert mit ungewöhnlichen Sounds, bastelt Rhythmen aus metallischem Scheppern und dumpfen Drohnen, umgibt Dave Gahans Stimme mit  detailverliebten Klangmalereien, die Martin Gores zu kompliziertem Elektronik-Pop verdrehen.
Everything Counts, der größte Hit aus diesem Album, zeigt, was die Stärken der britischen Band ausmacht: Aus dusteren Elementen basteln sie Klange, die fast mit der Wucht eines klassischen Orchesters daherkommen, und verbinden Moll-Akkorde zu melancholischen Ohrwarmern.
Und nachdem Gore und Kollegen inzwischen gelern hatten, mit ihren Computern umzugehen, war der Klang aus diesem Album meist vom Feinsten —  entsprechend begeistert zeigten sich vor allem die HiFi Magazime.
In den höchsten Tonen schwarmten sie besonders vom technischen Handwerkszeug, mit dem Depeche Mode an ihren Songs feilten. Und in dieser Hinsicht waren die vier Musiker tatsächlich internationale Spitze.
Beispiel Sampling: Seit einiger Zeit kursierte in den Nobelstudios der Pop-Welt ein Musikcomputer der Firma Fairlight, dessen Preis knapp unter einer halben Million Mark lag. Was er konnte? Der Fairlight-Computer war eine raffinierte Mischung aus Tonband and leistungsfähigem Rechner. Und Depeche Mode nutzten seine Moglichkeiten: Mit dem Mikrofon gingen sie auf die Jagd nach akustischen Schnipseln, fingen das Geräusch zerspringender Glaser oder berstender Metallplatten ein, nahmen vorbeihuschende Züge oder knallende Autotüren auf. Im Studio konnten sie die einzelnen Klänge (die der Computer mittlerweile in digitale Signale »ubersetzt« hatte) nach Belieben verändern. Ein zerspringendes Weinglas auf »cis«? Eine U-Bahn, die passend zu g-moll durchs Arrangement rauscht? Ein zackiger Rhythmus aus Magenknurren und scheppernden Autofelgen? Kein Problem.
Das Verdienst von Depeche Mode war dabei nicht das Einsetzen von Geräuschen zum Herausputzen von Pop-Songs — Kate Bush ließ schon Jahre zuvor fur »Baboushka« eimerweise Glaser zerdeppern — und auch mit Computern stellten andere pfiffigere Sachen an. Aber: Martin Gore, Wilder, Dave Gahan und Andy Fletcher machten solche Experimente fur die Charts hoffähig.
Wie gut sie das gemacht haben, kann jeder im nächsten besten Musikalienhandel auf den ersten Blick sehen: Sampling-Keyboards gehoren langst zur üblichen Ausstattung einer Band, und mit Preisen um 4000 Mark fur die etwas einfacheren Modelle sind sie auch erschwinglich geworden. Ein Segen vor allem fur Nachwuchsmusiker, die erst einmal im stillen Kämmerlein per Computer Passagen für Saxophon oder Schlagzeug ausprobieren wollen, bevor sie sich auf die Suche nach echten Saxophonisten und Schlagzeugern machen.
Alan Wilder übte aber nicht nur mit seinen technischen Kenntnissen Einfluß auf das neue Repertoire der Band aus: Mit zwei Songs (The Landscape Is Changing und Two Minute Warning) führte er sich auch als zweiter Songwriter neben Martin Gore ein.
Die Zukunft sah wieder rosiger aus als unmittelbar nach dem Oberraschenden Ausstieg von Vince Clarke. Und es sollte noch besser kommen. Viel besser...

Der Durchbruch
Am 10. März 1984 wies das britische Musikmagazin MELODY MAKER in einer kleinen Meldung unter der »Rubrik News« relativ lapidar auf das Ereignis hin, daß der englischen Band Depeche Mode den endgültigen Durchbruch sollte. »Depeche Mode veröffentlichen ihre neue Single, People Are People, am 12. März auf Mute Records«, hieß es dort. »Produziert von Daniel Miller und Depeche Mode, wurde sie in Berlin aufgenommen, für die Maxi-Version allerdings noch einmal in London abgemischt. Die Rückseite der normalen und der Maxi-Single enthält In Your Memory. Nachdem sie vor kurzem von ihrer Europa-Tournee zurückkehrten, legen sie nun eine kurze Pause ein, bevor sie mit den Arbeiten für das neue Album beginnen.«
Eine dürre Meldung, der bald ausführliche Berichte, Porträts, Interviews stapelweise folgen sollten. Fast über Nacht war aus dem Szene-Tip Depeche Mode, die mit dem einen oder anderen Top-Ten-Hit bereits sehr gut bedient waren, eine internationale Supergruppe geworden. Was war passiert?
People Are People hatte offenbar den Nerv der Zeit getroffen. Markanter als je zuvor hatte Songschreiber Martin L. Gore (auf das seriös wirkende »L.« für den seiten Vornamen Lee legte Gore seit 1983 einigen Wert) alle Stilelemente von Depeche Mode vereint: ein hypnotisch stampfender Beat für die Tanzwütigen, detailverliebt ausgemalte Klangbilder für die HiFi-Freaks, ungewöhnliche Sound-Schnipsel für die elektronikbegeisterten Musikerkollegen, sozial engagierte Textzeilen für die nachdenklicheren unter ihnen Fans und eine simple und eingängige Melodie für die Hitparade.
Die Zeitschrift RECORD MIRROR dachte sich für den Song das Etikett »metal pop« aus und lobte die Musik von Depeche Mode über den grünen Klee: »Ausgehend von einem extrem kommerziellen Sound haben sie ihrem Großstadt-Pop allmählich Power und Stilvielfalt hinzugefügt. Nach traditionellen Popsongs haben sie inzwischen ihre Grenzen weiter gesteckt.«
Aufhorchen ließ der Text des Top-Hits. Denn während Depeche Mode in früheren Songs (The Landscape Is Changing oder Everything Counts) eher zurückhaltend politische oder gesellschaftliche Themen behandelt hatte, kam People Are People ziemlich unverblümt zur Sache: Martin Gore klagte zur Ohrwurmmelodie den Rassismus an - ein Phänomen, das er aus seinem Wohnort Basildon ja nur zu gut kannte. »Obwohl es ein Song über Rassismus ist«, erklärte Gore in einem Interview, »geht es damit nur um einen der Irrwege, auf denen die Menschheit nicht vorankommen wird. Es geht nicht nur um unterschiedliche Hautfarbe oder um die Zugehörigkeit zu einer bestimmten Rasse, sondern um alle Arten von Unterschieden zwischen den Menschen. « Und Alan Wilder fügte hinzu: »Du kannst es ebensogut als ein Anti-Kriegs-Lied interpretieren.«
People Are People war 1984 so etwas wie der Inbegriff des modernen Popsongs, und Depeche Mode wurde mit diesem Hit zum Inbegriff der modernen Popband.
Mit People Are People erreichte die Gruppe zum erstenmal Platz 1 der internationalen Single-Charts. In Deutschland konnte sie diese Position sieben Wochen lang halten, kam in der Jahresendabrechnung der meistverkauften Singles 1984 mit People Are People immerhin auf Platz 12 und wurde Ende 84 außerdem als zweiterfolgreichste Gruppe (nach Queen) geehrt.
Als im Sommer 84 die Bilder von den Olympischen Spielen über deutsche Fernsehschirme flimmerten, setzten die TV-Oberen dazu Depeche Modes Superhit ein. Jetzt war man wer.
Doch als »Durchbruch« galt der Erfolg der Briten mit und nach dem ersten Nummer-Eins-Hit am allerwenigsten zwischen Flensburg und Friedrichshafen, zwischen Nürnberg und Aachen. Dave Gahan: »In Deutschland kannte uns das Publikum von Anfang an, und deshalb haben wir bei euch auch nie diesen >total-hingerissen<-Effekt erlebt.«
Anders sah es in ihrer englischen Heimat aus. Dort hatte bis zur Veröffentlichung von People Are People in fast jedem Artikel über die Band aus Basildon gestanden, wie anerkannt und erfolgreich das Quartett in Germany sei. Plötzlich war dieser Verweis auf irgendwelche Erfolge jenseits des Ärmelkanals nicht mehr nötig: Depeche Mode hatten auch in ihrem Heimatland die Hitparaden gestürmt. Und die Depeche-Welle, die nun über die britische Insel schwappte, wirbelte wiederum die deutschen Musikblätter auf: »Depeche Mode sind No. 1«, titelten die Teenie-Magazine und stellten wieder und wieder die Band vor, die »mit Hits aus Berlin weltweit erfolgreich« war. Und Marktführer BRAVO freute sich: »Depeche sind plötzlich in« — schob aber schon in der Unterzeile nach: »Von Teenies hat die neue Nr. 1-Band jetzt die Nase voll...«
Die vier Engländer schalteten schnell und nutzten die gestiegene Popularität, um sich von der Musikpresse ein neues Image andichten zu lassen.
Und so lancierten sie Geschichten über ihr Privatleben, die die (nun schon einstigen?) Teenie-Lieblinge als ernsthafte, bescheidene, intelligente und musikalisch talentierte junge Männer erscheinen lassen sollten.
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Offline Angelinda

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Re: 1993-1994: Songs of Faith and Devotion Release and Tour
« Reply #28 on: 13 May 2012 - 02:20:26 »
[Continued from the post above:]

Der neue/alte Alan Wilder
»Die Politik«, sagte er in einem Interview, »wird bei uns in Großbritannien so durch die Medien aufbereitet, daß die Leute überhaupt nicht mehr darüber nachdenken wollen. Und die Unterhaltungsindustrie setzt zum Beispiel genau da an, wo von ernsthaften Problemen abgelenkt werden muß. Wenn Prinzessin Anne ihr Baby zur Welt bringt, ist der Streik der Bergarbeiter im Handumdrehen vergessen.« Alan Wilder, der Sozialkritische.
Wilder war der einzige, der sein Image erst gar nicht verändern mußte. Er hatte Vince Clarke ersetzt, war aber erst 1983 — also kurz vor dem Erfolg mit People An People — zum festen Gruppenmitglied geworden. Schon damals kannten ihn, wenn überhaupt, die Fans nur als den begabten Klangtüftler, den klugen Kopf der Band. Zeitschriften wie BRAVO präsentierten Alan Wilder gerne als den »großen Bruder«, den »Beichtvater« und »Sorgenbrecher« seiner drei Mitmusiker. Ein starkes Stück - denn Wilder ist Jahrgang 1959 und damit gerade mal drei Jahre alter als Gahan, Fletcher und Gore.
nach People Are People konnte das dem britischen Keyboarder nur recht sein. In einem Interview erzahlte er: »Wahrend die drei anderen in Basildon - oder >Bas<, wie sie es nennen - aufwuchsen, stamme ich aus Acton im Westen des Londoner Stadtgebiets. Ich habe eine ziemlich normale Kindheit hinter mir. Meine Familie gehörte zur Mittelschicht, ich besuchte in Hammersmith die Grammar School, hatte aber ohnehin kein Interesse an einem späteren Studium - also verließ ich die Schule während der zehnten Klasse.«
»Meine beiden alteren Brüder bekamen eine klassische Musikausbildung. Der eine ist heute ein exzellenter Pianist, der Sänger bei ihren Auftritten begleitet; der andere unterrichtet in Finnland. Ich wurde natürlich auch zum Klavierunterricht geschickt. Eine feine Sache, denn so kann ich guten Gewissens behaupten, daß ich der Mnsiker in der Band bin - obwohl musikalische Übung und Erfahrung nicht gerade zu den wichtigsten Voraussetzungen eines Mitglieds von Depeche Mode gehören.«
»Nach der Schule ging ich erst einmal stempeln, bis mich meine Eltern mehr weniger dazu zwangen, mich um einen Job in einem Tonstudio zu bewerben. Sie wußten genau, daß Tonstudios das einzige waren, was mich wenigstens in Ansatz interessierte. Nach 40 Ablehnungen hatte ich schließlich einen Job in den DJM-Studios in der New Oxford Street in in der Tasche. Ich war dazu da, Tee zu holen. Im besten Falle ein >Madchen für alles< - aber ich traf die Rubettes. Wow!«
»Das einzige wirklich Gute an meinem Studiojob war, daß die Bands nach den Aufnahmen oft ihre Instrumente noch stehen ließen - und ich konnte dann noch ein wenig auf ihnen improvisieren. Klar wollte ich Musiker werden, hatte aber nicht wirklich darauf gehofft, irgendwann Mitglied einer Band zu werden. Bis ich The Dragons traf. Wir freundeten uns an, und schließlich ging ich als ihr Keyboarder mit der Band nach Bristol. Wir spielten Musik nach Art einiger Punk-Vorläufer, meistens sanftere Rocksongs. Nichts Besonderes - aber wir hatten Auftritte und nahmen eine Single auf. Heute weiß ich nicht einmal mehr, wie die Platte damnals hieß.«
»Nach zwei Jahren in Bristol wurde mir die Geschichte zu langweilig. Ein Freund nahm mich mit zurück nach London und besorgte mir einen Job in einer Bluesjazz-Band namens Daphne And The Tenderspots, die spater auf New Wave umstieg, als dieser Stil in Mode kam. Die Band war fürchterlich - aber auch sie bekam ihren Plattenvertrag und veroffentlichte eine Single. Disco Hell hieß die...«
 »Ein paar Bands spater las ich eine Anzeige im MELODY MAKER: >Bekannte Band sucht Synthesizer-Spieler unter 21 Jahren<. Ich spielte vor, erzahlte ihnen, ich sei 20 (ich war bereits 22), mußte noch einmal vorspielen - und hatte den Job. Ich hatte gemischte Gefühle, was Depeche Mode anging. Zum einen war ich nicht so sehr begeistert von ihren bisherigen Hits Just Can't Get Enough und New Life. Zum anderen waren sie wirklich nett zu mir, und ihre Musik war einfach zu spielen.«
»Depeche Mode nahm mich zunachst für eine Art Probezeit von sechs Monaten auf - der Schock nach dem Ausstieg von Vince Clarke saß wohl noch zu fief. Das war 1982.«
Alan Wilder mußte sich nicht anders geben als all die Jahre zuvor: Er war und blieb ein geradliniger Musikprofi, der nicht viel Aufhebens von sich machte, der selten mit seinen Ansichten hinter dem Berg hielt und der in seinen scheinbar so coolen Sprüchen stets zwischen Zynismus und bitterer Ironie schwankte.

Der neue Andrew Fletcher
»Mein Privatleben ist weder kompliziert noch aufregend. Ich lebe mit meiner Freundin und ihrer Mutter am Stadtrand von Basildon. Wenn ich mal ausgehe, spiele ich Billard oder Fußball, oder ich hänge mit zwei befreundeten Diskjockeys herum. Und wann immer ich Zeit dazu habe, fahre ich nach Chelsea. Ansonsten? Jedesmal, wenn ich mit Depeche Mode auf Tournee bin, ist meine Mutter halb verrückt vor Sorge, ihrem Sohn könnte etwas zustoßen.« Andrew Fletcher, der natürliche Junge, den der Erfolg nicht verdorben hat.
»Ich lese viel. Vor allem über die Entwicklung Deutschlands zwischen den Weltkriegen, über das Entstehen des Dritten Reiches, das Leben Adolf Hitlers und die Machtergreifung. Ich war schon immer vor allem an geschichtlichen Themen interessiert. Wir können viel lernen vom Heranwachsen des Faschismus — zum Beispiel, wie gefährlich ein Verhältniswahlrecht sein kann. Denn auch mit dessen Hilfe kam Hitler an die Macht, obwohl er doch eigentlich nur eine Minderheit vertrat.
»Meine eigene politische Überzeugung ist eher unbestimmt und nicht ganz einfach zu beschreiben. Ich bin in mancher Hinsicht sozialistisch ausgerichtet — ich bin zum Beispiel ein überzeugter Verfechter des Wohlfahrtsstaates, bin für die Abschaffung der Privatschulen. Andererseits bin ich aber auch sehr patriotisch eingestellt. Ich weiß, daß manche Leute glauben, das sei falsch. Aber ich finde eben, daß wir auf unseren Anteil an der atomaren Abschreckung nicht verzichten dürfen. Ohne Atomwaffen bliebe die Stellung Großbritanniens nicht mehr lange dieselbe. Im Grunde meines Herzens habe ich etwas von einem Soldaten...« Andrew Fletcher, der stramme Patriot mit der sozialen Ader.
(Zu seiner Verteidigung sei gesagt: So gab er sich 1984/85 — als die Grenzen zum Ostblock noch weitgehend undurchlässig waren.)

Der neue Dave Gahan
»Das Wichtigste für die Plattenfirma und für uns ist es, die Kontrolle über alles nicht aus der Hand zu geben. Wir verzichten auf aggressive Werbung. Unsere Fans sind ohnehin so auf die Band eingeschworen, daß unsere Singles fast ganz ohne Promotion schon kurz nach Veröffentlichung die Charts erreichen. Also stecken wir das hier eingesparte Geld lieber in ordentliche Bühnenshows und in unsere Plattenproduktionen.« Dave Gahan, zum leistungsbewußten Geschäftsmann geläutert.
»Wir hatten anfangs nicht viel zu sagen — auch nicht in unseren Songs. Und die Fans blieben uns dennoch treu. Wir schulden ihen eine ganze Menge, weil wir uns dank ihrer Treue nie von Kritikern beeinflussen lassen mußten und auch nach Vinces Ausstieg eine echte Chance beikamen.«
»Unsere Herkunft, die frühere Zugehörigkeit zur Arbeiterklasse, half uns, zu Beginn unserer Karriere nicht allzusehr anzuheben, als es plötzlich um riesige finanzielle Beträge ging. Und Depeche Mode ist eine Band, die ständig dazulernt. Uns ist es wichtiger, gute, neue Ideen zu haben, als unsere Musikerkollegen mit Kabinettstückchen am Instrument zu beeindrucken. Ich sehe unsere Zukunftsperspektiven ziemlich rosig.« Dave Gahan, der zuversichtliche Working Class Hero.
Die Hauptrolle in der Inszenierung »Depeche Mode 1984« spielte allerdings ein anderer.

Der neue Martin Gore
1983 hatte Gore Christine kennengelernt, ein Mädchen aus Berlin-Spandau. 1984 bezogen die beiden im Westberliner Stadtteil Charlottenburg eine kleine Zwei-Zimmer-Altbauwohnung. »Es war Martins Idee, hierherzuziehen«, sagte Christine. Eingerichtet, tapeziert und mit Gemälden ihrer Schwester geschmückt hatte aber sie die Wohnung. »Ich hatte erwartet, hier vor dem totalen Chaos zu stehen«, erzählte Martin Gore. »Natürlich war ich überrascht, daß die Wohnung bereits fertig war — aber Christine hat meinen Geschmack genau getroffen.«
Die Einrichtung der Wohnung schilderte BRAVO begeistert wie folgt: »Im Schlafzimmer der beiden liegen zwei Matratzen auf dem Boden, ein riesiger Spiegel lehnt an der Wand, und in einem dunklen Metall-Regal hat Martin seine Klamotten aufgestapelt. Auch das Wohnzimmer ist eher nützlich als prunkvoll eingerichtet. Mit einer alten Couch, einer weiß lackierten Kommode, dem großen Schreib- und Eßtisch sowie einem Metall-Regal ist das Zimmer schon voll.« Martin: »Wir haben bewußt eine kleine Wohnung gesucht, wo wir nicht viel aufräumen müssen.« Am liebsten, wurde weiter notiert, gingen Martin und Christine in einem indischen Lokal essen. Daheim wärmten sie sich meist Fertiggerichte aus der Dose auf. Martin Gore, der bescheidene Junge von nebenan.
Sein Hobby? »Ich lese auf deutsch vor, und Christine korrigiert mich, wenn ich einen Fehler mache«, sagte Gore. »Und englisch funktioniert es umgekehrt — auf diese Weise verbessern wir beide unsere Sprachkenntnisse.« Sechs Jahre lang hatte er in der Schule Deutschunterricht, und während eines Deutschland-Aufenthalts als Austauschschüler freundete er sich mit einem Jungen aus Erfde an (das liegt in der Höhe von Büsum, etwa 30 Kilometer von der Nordsee entfernt). Immer wieder einmal fuhr er dorthin in Urlaub, und so war er es schließlich auch, der Depeche Mode ins Tonstudio nach Berlin lotste. »Ich habe viel über die Nazi-Zeit, aber auch über die positiven Kapitel der deutschen Geschichte gelesen. Mit der Sprache hapert es leider immer noch ein bißchen; Christine und ich unterhalten uns fast immer auf englisch. Aber ich bin fest entschlossen, noch richtig Deutsch zu lernen.« Interviews mit deutschen Journalisten gab er 1984 jedenfalls in Englisch. Immerhin konnte er mit den paar deutschen Brocken, die er beherrschte, deutsche Interviewpartner bloßstellen. »Das ist sehr praktisch«, grinste er, »wenn sie vor mir über mich in deutscher Sprache tuscheln...« In einem anderen Interview erzählte er: »Eigentlich wollte ich beruflich irgendwas mit Sprachen machen. Aber Jobs als Übersetzer waren damals, nach der Schule, schwer zu bekommen.«
»Wie Alan bin auch ich Vegetarier — aus gesundheitlichen und ethischen Gründen«, sagte er ein anderes Mal. »Ich fahre keinen Wagen, ich hasse Autos. Sie sind unmoralisch.«
Währenddessen schor er sich den Hinterkopf und die Schläfen kahl und stylte die verbliebenen Haare zu einer Mischung aus Punkfrisur und Wuschelkopf. Er hängte sich Perlenketten um, zog die Lippen mit rotem Stift nach, legte Wimperntusche und Rouge auf, trug nur noch schwarze Klamotten und privat ständig eine ausgebeulte Lederjacke.
»Meine erste Lederjacke habe ich mir mit 18 gekauft«, verriet er. »Seither habe ich eine Vorliebe für schwarzes Leder obwohl ich weiß, daß ich im Grunde meines Herzens eigentlich nicht der Typ dafür bin. Aber schwarzes Leder ist nun mal auffällig, also auch gut fürs Image. Vielleicht stammt mein Leder-Fetischismus auch daher, daß mich Marlon Brando in seinem Film >The Fugitive Kind< (deutscher Titel: >Der Mann in der Schlangenhaut<, 1960) als Kid so angemacht hat. Er trug da was aus Schlangenleder, das fand ich supercool.«
Auf der Bühne verlegte er sich auf Mädchenkleider — was ihm prompt Schlagzeilen einbrachte, als er dementierte, was ihm wahrscheinlich nie ernsthaft vorgeworfen worden war: »Ich bin nicht schwul!«
Aber eine so inszenierte Kontroverse um den auffällig gekleideten Popstar war eben — wie das schwarze Leder — »gut fürs Image«. »Meine Freundin und ich tau-schen oft die Klamotten, auch die Make-up-Utensilien«, wurde Gore zitiert. »Warum nicht? Ich finde nichts dabei. Deshalb schockiert es mich auch immer ziemlich, wenn manche Leute sich dar-über mokieren, daß ich wie ein Mädchen herumlaufen würde.« Martin Gore, der schillernde Paradiesvogel. Martin Gore, der konsequente Verfechter seiner Überzeugung.
Seine liebste Rolle allerdings wurde die des ernsthaften Musikers. »Ich will keine Musik machen, über die die Leute lachen können. Ich wollte schon immer ernste Songs schreiben und ernstgenommen werden.«

Gute Freunde?
Das Image nahm Formen an: Vier Freunde waren da am Werk, die sich auf der Schule kennengelernt und trotz des ungeheuren Erfolgs immer als treue Kumpels zueinander gestanden hatten.
Depeche Mode hielten die Fäden fest in eigenen Händen. Alle wichtigen Aufgaben waren innerhalb der Band verteilt, kein Management, keine Agentur, kein Pressebüro kümmerte sich um ihre Karriere. Alan Wilder nahm sich der Korrespondenz und des organisatorischen Krams an. Dave Gahan erledigte die Bankgeschäfte, Andy Fletcher war für Steuererklärungen und für die Pressearbeit zuständig, und Martin Gore brütete derweil über neuen Songs. »In den Jah-ren, die wir jetzt zusammenarbeiten«, erzählte Andy Fletcher, »haben wir uns immer weiterentwickelt, haben immer dazugelernt. Und heute kenne ich keine Band, die besser organisiert ist als wir.«
Die Fanpost ging sie alle an. Und sie kam — natürlich — körbeweise. Martin Gore: »Als wir die ersten Fan-Briefe bekamen, konnte ich es gar nicht fassen. Heute finde ich diese Situationen eher bedrohlich. Wir bekommen viele Briefe, die so fanatisch sind, daß sie mir einfach unwirklich vorkommen. Wir kennen in Deutschland ein Mädchen, das uns abgöttisch verehrt. Als wir sie zum ersten Mal trafen, gab sie uns ein Buch mit 32 Seiten, in der jede Minute genau aufgeschrieben war, in der sie Lieder von uns gehört hatte. Das ist schon wieder erschreckend, finde ich. Was wäre, wenn wir zum Beispiel auf einen ihrer Briefe einmal nicht antworten würden? Würde sie sich dann umbringen? Wer weiß...«
Die Verehrung der vier Briten nahm später zum Teil allerdings auch recht komische Züge an. So kam zum Beispiel Anfang 1986 das Gerücht auf, Keyboarder Martin Gore habe Depeche Mode verlassen, um als Sänger der Rolling Stones Nachfolger von Mick Jagger zu werden... Da reagierten sogar die Redakteure der Zeitschrift BRAVO erstaunt (die damals für die Dementis irrwitziger Falschmeldungen eigens eine Rubrik eingerichtet hatten): »Wir wissen nicht, wer dieses merkwürdige Gerücht, das in vielen Briefen stand, aufgebracht hat. Aber natürlich ist es Unsinn.«
Der Erfolg der neuen LP Some Great Reward steigerte die Nachfrage nach den Jungs aus Basildon zusehends.
Geschickt hatten die Musiker persönliche Erfahrungen in den Songs verarbeitet. Blasphemous Rumours etwa, das letzte Stück der B-Seite, hatte mehr zu bieten als einen eingängigen Refrain und sehnsuchtsvoll verhangene Akkorde. »Das Lied hat mit der Zeit vor Gründung von Depeche Mode zu tun«, verriet Alan Wilder einmal. »Ich war ja Mitglied einer kirchlichen Jugendgruppe, und Martin kam gelegentlich zu uns, weil ihm die Atmosphäre gefiel und weil wir immer wieder mal Lieder miteinander sangen. Ich versuchte zwar, ihn als festes Mitglied unserer kleinen Organisation zu gewinnen — aber Martin wimmelte mich ab. Wie auch immer: Damals gab es eine Liste verschiedener Leute, die in irgendeiner Weise krank oder leidend waren. Und wir beteten jeweils für denjenigen, der gerade auf der Liste ganz oben stand — bis er gesund war. Oder tot. Diese Stimmung versuchte Martin in Blasphemous Rumours einzufangen. Und als er mir den Song zum ersten Mal vorspielte, wußte ich sofort, was die Leute daran nicht mögen würden...«
Ob Kirche und Bigotterie wie in Blasphemous Rumours, Benachteiligung rassischer Minderheiten (People Are People) oder Machtverhältnisse im täglichen Leben, die in Master And Servant als gesellschaftlich anerkannte Form von Sado-Maso-Spielchen geschildert werden — Martin Gore hat für Depeche Mode kein Thema ausgelassen, das geeignet schien, der Band und ihren Platten die Aufmerksamkeit eines breiten Publikums zu sichern.
In Blasphemous Rumours erzählt Gore die makabre Geschichte eines jungen Mädchens, das sich gerade noch zu Jesus bekennen kann, bevor es von einem Wagen erfaßt und tödlich verletzt wird. Kostprobe aus dem Refrain: »Ich will jetzt keine blasphemischen Gerüchte in die Welt setzen, aber Gott scheint schon einen seltsamen Sinn für Humor zu haben. Und wenn ich mal sterbe, wird er sich wohl auch darüber prima amüsieren.«
People Are People — aus der letzten Strophe: »Du stößt mich herum, trittst nach mir und schreist mich an. Ich vertraue auf deinen guten Kern — auch, wenn er sich bisher nicht gezeigt hat. Es braucht eben seine Zeit vom Kopf bis zu den Fäusten.«
Und dazwischen streut Gore dann wieder zärtliche Liebeslieder — voller Melancholie und auf fast schon schmerzhafte Weise gefühlvoll. Wie in Somebody: »Ich will jemanden, mit dem ich den Rest meines ebens teilen kann... Ich will jemanden, der mich leidenschaftlich liebt...«
Dann wieder: Zeilen über die abendliche Langeweile in den Kneipen einer Großstadt oder über zwiespältige Beziehungen. Eine seltsame Mischung. Eine Mischung, die Depeche Mode kleinere Skandälchen sicherte (was in der Pop-Musik meistens einen Hit bedeutet — hier People Are People und Master And Servant, gleich zwei) und die zugleich zeigte, daß Gore als Texter zu vielem fähig war. Und das sowohl im positiven wie im negativen Sinn.
Die Aufnahmen zu Some Great Reward fanden einem Londoner Tonstudio statt, lediglich abgemischt wurde noch in Berliner Hansa-Studios. Aber auch das diesmal verhältnismäßig kurze Gastspiel in der Spree-Metropole bot Stoff für ein nettes Geschichtchen über das britische Starquartett.
»Unerkannt konnten wir durch die Straßen ziehen«, zitierte zum Beispiel die Boulevard-Zeitung BILD AM SONNTAG die Band. »Nur von einem der Wachtürme östlich der Mauer winkte uns jemand zu. Überhaupt - die Berliner! Die sind so cool, daß sie sogar Boy George ignorieren wirden, käme der auf einer Gitarre angeritten.«

Spannungen
1984, das Jahr ihrer bisher größten Erfolge, ging zu Ende. Und Depeche Mode mußten feststellen, daß sie mit dem Versuch, sich ein neues Image zuzulegen, einen Fehler begangen hatten: Sie hatten ihr Privatleben allen preisgegeben, die dafür eine brauchbare Publicity versprachen. Das half zwar, die vier Musiker als Charaktere mit Ecken und Kanten darzustellen — nur hatten sie ihre Intimsphäre als Freiraum weitgehend verspielt.
Alle Einzelheiten ihres Privatlebens gei-sterten durch die Teenie-Magazine, und britische und deutsche Journalisten lieferten sich wahre Kopf-an-Kopf-Rennen um die intimsten Details.
Mal wurde gemeldet, daß Martin Gore unter seinem Bühnendreß (damals waren das meist Röcke und lange Kleider) Strapse trage. Dann brach BRAVO Tausenden weiblicher Depeche-Fans mit einer »Enthüllungsstory« das Herz: »Dave heiratete heimlich!« titelte BRAVO 1985.
»Ich bin eigentlich nicht der Typ, der solche privaten Dinge nach außen trägt und großes Aufhebens darum macht, so wie vielleicht einige andere Leute im Musikgeschäft.« Dave Gahan klang im Interview wenige Wochen nach seiner »heimlichen« Hochzeit wesentlich bedächtiger und vorsichtiger als noch Anfang 1984, als er seine Jugendstrafen und beruflichen Schwierigkeiten vor jedem ausgebreitet hatte, der davon hören wollte. »Es lief«, fuhr er dann doch noch fort, »alles ziemlich bescheiden ab, ohne großes Tamtam. Für meine Freunde und die Band war es auch keine große Überraschung, daß wir geheiratet haben. Schließlich kenne ich Jo schon seit mehr als sieben Jahren. Seit zweieinhalb Jahren leben wir zusammen.« Wie kam es zur Hochzeit? — fragte der Reporter nach. »Es war ganz banal. Ich wachte eines Morgens auf und dachte: Warum sollten wir nicht heiraten? Also fragte ich Jo, und sie sagte einfach: >Ja.<«
»Jo«, schwärmte Gahan, »ist die einzige Frau, mit der ich leben kann. Bei ihr muß ich mich nicht verstellen, muß nicht den Star rauskehren und kann auch mal aus-flippen. Bin ich daheim, kümmert sie sich um mich — bin ich auf Tour, erledigt sie den ganzen Papierkram. Und außerdem haben wir dieselben Interessen und Hobbys.« — Zum Beispiel Spazierfahrten mit seinem Porsche, dessen Motor er 1986 als Sound-Kulisse für die Single Stripped aufheulen ließ, oder Jos Austin Mini.
Kennengelernt hatten sich die beiden während eines Konzerts der Gruppe The Damned. Dave: »Jo lebte damals in einem alten Abbruchhaus in London, wo nur Punks, Skinheads und solche Leute hausten. Wir zogen damals gemeinsam von einem Konzert zum anderen. Wir hatten zwar gelegentlich Ärger mit der Polizei — aber es war immer was los.«
Für ihre Hochzeit ließen Dave und Joanne (das ist ihr richtiger Vorname) im Garten eines großen Hotels ein Festzelt aufstellen und luden nur Leute ein, die Dave als »unsere engsten Freunde« bezeichnete — darunter auch Alison Moyet und, allen Berichten über Streitigkeiten zum Trotz, Vince Clarke. Dave Gahan damals zum Thema Vince Clarke: »Ich weiß zwar nicht, welche Musikprojekte er im Moment laufen hat, aber wir sehen uns noch ab und zu im Pub und unterhalten uns über die guten alten Zeiten.«
Die neuen Zeiten brachten vor allem das Problem, das sich die vier Musiker dem ständigen Druck der Presse kaum noch gewachsen fühlten. Ende 1984, so gab Dave Gahan später zu, habe er sich nach dem letzten Konzert der damaligen Welttournee ernsthaft mit dem Gedanken getragen, Depeche Mode zu verlassen. »Da war ich physisch so ausgepumpt, daß ich einfach nicht mehr konnte«, verriet er später. »Ich war damals auch ziemlich depressiv — offensichtlich waren meine Kraftreserven total verbraucht.«
Den drei anderen ging es nicht viel besser. »In der Band gibt's oft schwere Kämpfe«, hatte Martin Gore schon 1984 in einem Interview erzählt. Und erklärte dem Reporter dann schnell: »Versteh mich nicht falsch — wir mögen uns wirklich! Aber ab und zu will auch Alan mal mit seiner Frau und seinem Kind allein sein. Dave will surfen, und Andy und ich wollen uns in die Sonne knallen.«
Aber am Ende reichten ein paar Wochen Urlaub, um alles wieder ins Lot zu bringen. Martin Gore: »Dave ist ein absoluter Griechenland-Freak — der kommt kein Jahr ohne sein geliebtes Land aus...« Gore, Fletcher und ihre Freundinnen flogen nach Mauritius, Familie Wilder (Alan, Ehefrau und deren Sohn Jason aus erster Ehe) verreiste ebenfalls.
Privat ließen sie sich ohnehin einigen Freiraum. Alan Wilder lebte in einer Kellerwohnung in London. Martin Gore hatte inzwischen seine Zwei-Zimmer-Wohnung in Berlin angemietet, allerdings nur als Zweitwohnsitz, denn, so vertraute er dem MELODY MAKER an, gegen Basildon könne nichts bestehen: »Es stimmt natürlich, daß Basildon nicht gerade der Nabel der Welt ist. Aber wenn du dort ein ganzes Leben lang gewohnt hast, ist es nicht einfach, mal eben wegzuziehen. All unsere Freunde leben hier. Schau dir Vince Clarke an: Er ist umgezogen nach Walton-On-Thames, also nur auf die andere Seite von London. Und sogar diese knapp 50 Meilen bis Basildon sind ihm inzwischen zu weit — er denkt darüber nach, wieder hierher zu ziehen.« Und auch Gore gab die Berliner Wohnung wenig später auf: Im Frühsommer 1985 zog Christine (die mittlerweile ihr Sprachstudium abgeschlossen hatte) mit ihm nach London. Zwar nicht direkt nach Basildon — aber nur eine halbe Stunde Bahnfahrt entfernt. Und Martin Gore stellte fest, daß die Leute an der Themse ebenso cool sind wie im geliebten Berlin: »Ich fahre hier am liebsten U-Bahn — und das ist unkomplizierter, als man denkt«, staunte er in einem Interview. »Die Leute in London sind es gewohnt, daß sie bekannte Gesichter auf der Straße sehen. Das stört sie nicht. Und wenn man ab und zu ein paar Autogramme geben muß — was soll's!«

»Unsere Musik ist nicht totzukriegen«
Depeche Mode besannen sich wieder auf ihr Erfolgsrezept, wie es Dave Gahan einmal beschrieb: »Wir haben immer ein Ziel vor Augen, werden nie richtig satt. Erst wollten wir den Erfolg in England, dann in Europa und schließlich in den USA. Als nächstens Ziel sehen wir unsere neue LP, an der wir gerade arbeiten. Das hält uns zusammen, obwohl wir total unterschiedliche Menschen sind und privat völlig verschiedene Interessen haben.« Das Jahr 1985 begann für Depeche Mode mit umjubelten Konzerten in Japan und den USA. Im März erreichte sie aus der Bundesrepublik eine neue Erfolgsmeldung: Von dem Alben Some Great Reward war jeweils das 250000. Exemplar verkauft worden - dafür gab's je eine Goldene Schallplatte.
In britischen Zeitschriften kursierten nun noch einmal die alten Geschichten von Dave Gahan als Dieb und Sprayer mit Knasterfahrung - das meiste in Zitatform wiedergegeben, denn früher hatte Dave nur zu bereitwillig über diese Zeit erzählt. 1985 sah er das ganz anders: »Ns js, da ist schon etwas Wahres daran. Aber das hätte man nicht so aufblasen müssen. Ich komme aus einer Arbeiterfamilie, wir waren vier Geschwister und hatten manchmal nichts zu essen. Meine Mutter ist mit uns nicht fertig geworden. Von meinem Vater will ich lieber nicht sprechen. Na ja - ewig der Geldmangel, da kommt man aus lauter Aggression heraus auf later dumme Gedanken. Als ich Joanne kennengelernt habe, nach meinen Eskapaden, ging's plötzlich aufwärts. Sie kam im besten Moment. Und dann klappte es ja auch mit Depeche Mode. Jetzt bin ich mit meiner Familie wieder vollkommen klar. Ich würde so etwas nie wieder tun. Der Knast hat mich zur Besinnung gebracht - obwohl es insgesamt nur drei Wochen waren. Aber das reicht ja schon. Laß uns doch lieber von angenehmeren Dingen sprechen.«
Zum Beispiel von Jo, die damals gerade Biologie studierte, oder davon, daß sich der allzu intime Rummel um die vier Briten im LAufe des Jahres auch wieder beruhigte. Die Guckloch-Geschichten - wie die über Martin Gores Unterwäsche - verschwanden allmählich von der Boldfläche. Und den Reportern der »Yellow Press«, der Boulevardpresse, gaben die Musiker zu verstehen, daß künftig etwas mehr Abstand gehalten werden sollte. »Wir sind sicher keine todernsten Trauerklöße«, erklärte Andy Fletcher, als ein Journalist überrascht war, das Quartett ernster und verschlossener denn je anzutreffen, »sonst würden ja die Fans während unserer Shows nicht total ausflippen. Auf der Bühne lassen wir unsere Emotionen raus. Aber eine Fotosession ist nun mal keine sehr aufregende oder lustige Angelegenheit - deshalb sehen wir meist sehr cool aus. Ein Reklamelächeln würde auch gar nicht zu unserer Musik passen. Wir machen ja schließlich keinen >Sunshine Reggae<...«
Humor bewiesen die Briten eher beiläufig. Als sich Andy Fletcher beim Fußballspielen zum zweiten Mal innerhalb eines Jahres das Schlüsselbein brach (Depeche Mode hatte sich inzwischen zum begehrten Gegner für Freizeit-Turniere der Radiostationen und Zeitschriften gemausert) und deswegen Tournee-Pläne zurückgestellt werden mußten, witzelte Gahan: »Jetzt lassen wir Andy nur noch Schach spielen...«
Die Rechnung ging auf: Ein Teil der Musikpresse schwenkte auf einen zugleich distanzierten und wohlwollenderen Kurs ein.
Auch um die beherrschende Rolle von Martin Gore als Songwriter der Band gab es keine Differenzen (mehr?). Gore: »Ich habe selbst viel darüber nachgedacht. Es ist doch erst seit 20 Jahren üblich, daß Bands ihre Songs selbst schreiben — Frank Sinatra wurde niemals gefragt, warum er keine eigenen Songs schreibt.« Kommt denn kein Neid auf, wenn Gore mit den Tantiemen das dickste Stück vom Kuchen für sich behält? Gore: »Natürlich bekomme ich da mehr Geld als die anderen. Aber ich finde das nur recht und billig. Millionär bin ich deswegen noch lange nicht. Es reicht für ein halbwegs angenehmes Leben. Und mal ehrlich: Auch Alan, Dave und Andrew müssen nicht gerade aus Hungertuch nagen..«
Nein, offenbar nicht. Dave Gahan zum Beispiel kaufte ein Haus am Stadtrand von Basildon, ließ es in seiner Lieblingsfarbe Grau anstreichen und richtete es mit modernen Stahlmöbeln ein.
Alan Wilder, der seit seinem Einstieg gelegentlich eigene Songs auf den Alben der Band unterbringt: »Ich bin außer Martin der einzige, der komponiert. Die anderen beiden schreiben keine Songs — ich glaube nicht, daß sie das stört. Für mich jedenfalls ist es kein großer Unterschied und keine Belastung, Songs zu spielen, die ich nicht selbst geschrieben habe. Wir ergänzen uns in unserer Arbeit ja auch in der Hinsicht, daß Martin zum Beispiel am Programmieren von Sounds überhaupt nicht interessiert ist.« Und Dave Gahan gab zu: »Klar — ich hatte früher auch Ambitionen, Songs zu schreiben. Ich hab's mal versucht, aber Martin komponiert so gut, daß ich verrückt wäre, der Band irgendein zweitklassiges Stück anzubieten. Da konzentriere ich mich lieber aufs Singen — das mache ich ganz ordentlich, wie ich finde.«
Das Selbstbewußtsein der Band stieg merklich. Ein Beispiel: Im Frühjahr 85 feierten die Medien das Comeback der Rockgitarre. Andy Fletcher, von der Zeitschrift POPCORN dazu befragt, winkte lässig ab: »Dieses Comeback gibt es doch gar nicht — das wird nur von der Presse herbeigeredet. Weil den Leuten die Phantasie für etwas Neues fehlt, spielen einige Bands jetzt wieder Gitarre wie die Bekloppten. Sollen sie doch — wir lassen uns davon nicht beeindrucken. Unsere Musik ist nicht totzukriegen, sonst würden wir wohl kaum so viele Platten verkaufen.«
Ein Pausenfüller gab ihm recht. De-peche Mode ließen es 1985 mit der Produktion neuer Platten etwas langsamer angehen, spielten in Berlin die Single Shake The Disease ein, veröffentlichten sonst nur die (im englischen Reading produzierten) Maxi-Single It's Called A Heart (mit je zwei Versionen des Titelsongs und der Nummer Fly On The Windscreen) und überbrückten die Zeit zwischen den Alben mit einem Sampler: The Singles 81—85 kam im Oktober '85 in den Handel und stürmte sofort die internationalen LP-Charts.
Die Liste der Single-Hits (darunter bereits der aktuelle Titel It's Called A Heart) konnte sich wirklich sehen lassen: People Are People, Master And Servant, Just Can't Get Enough, Shake The Disease, Everything Counts, Blasphemous Rumours und einige andere Titel — insgesamt 13 Single-Erfolge aus den ersten fünf Jahren der Gruppe. Währenddessen erreichte People Are People — im Jahr zuvor der europäische Sommerhit — die amerikanischen Single-Charts; auf Tourneen durch Griechenland, Belgien, Polen und Ungarn ließen sich die Briten begeistert feiern. Allein in Budapest spielte Depeche Mode am 23. Juli 1985 vor 25 000 Zuschauern, die am Ende — von Dave Gahan dirigiert — selig Happy Birthday sangen. Martin Gore war an diesem Tag 23 geworden.
Als Depeche Mode für einen Auftritt in der deutschen TV-Show »Extratour« das Berliner Internationale Congreß Centrum (ICC) betrat, ließen die drei Dutzend wartender Fans sogar gestandene Rockstars wie Robert Plant oder die Pop-Sirene Sade stehen, um kreischend auf die vier Briten zuzurennen.
»Christine und ich verstehen uns nach wie vor blendend«, sagte Martin Gore und nahm damit einigen der Fans und den Kritikern gleich den Wind aus den Segeln. Und auch einen Job hatte seine Freundin inzwischen gefunden: In London arbeitete sie seit kurzem als Sekretärin.

»Black Celebration«
Mittlerweile begannen die »seriöseren« Musikmagazine sich für die Band zu erwärmen.
Die führende deutsche Musikzeitschrift ME/SOUNDS zog mit Depeche Mode durch Berlin, wo Gahan, Gore, Fletcher und Wilder gerade an der neuen LP Black Celebration arbeiteten. »Das war Alan, der mit der Zunge über den Tonabnehmer seiner Gitarre leckt«, erklärte Martin dem Reporter einen Sound, auf den er offenbar besonders stolz war. Und Andy Fletcher fügte hinzu: »Wir nehmen gern Natur-Sounds auf und verfremden sie.« Frage: Stimmt es, daß ihr von Blixa Bargeld und seinen Einstürzenden Neubauten beeinflußt seid, die ähnlich metallische Sounds in ihren Stücken verarbeiten? Gore: »Quatsch! Wir haben Blixa zwar mal in London kennengelernt, als er mit Nick Cave im Studio war. Aber von Beeinflussung kann keine Rede sein. Außerdem hat Richard Wagner schon viel früher den Hammer auf den Amboß schlagen lassen.« Ein liebevoll geschriebenes und an-erkennendes Porträt der ehemals verpön-ten Teenie-Band Depeche Mode in ME/SOUNDS - da wurde deutlich: Das ungeliebte Image der nur kommerziell interes-santen Pop-Kapelle war endlich überwunden.
Das britische Magazin No.1 feierte De-peche Mode als »die perfekte Popgruppe«. Das Berliner Stadtmagazin ZITTY urteilte: »Die Band ist jetzt erwachsen.«
Und die örtliche Konkurrenz von TIP druckte im Mai '86 ein zweiseitiges Porträt, das mit einem 1984 aufgeschnappten Zitat von Elton John über Depeche Mode begann: »Jungs«, soll der prominente Kollege nach einem Konzert der Briten während eines Open-air-Festivals gesagt haben, »euer Sound hat das Zeug, Pop-Geschichte zu schreiben.« Und ausgerechnet der Berliner Stadtzeitung gegenüber konnte es sich Martin Gore nun leisten, das Thema Berlin etwas weniger pathetisch als all die Jahre zuvor zu erörtern: »Die Leute erhoffen immer eine riesige Laudatio auf Berlin«, sagte er. »Doch es ist vorrangig das Hansa-Studio mit seinen technischen Möglichkeiten, das uns immer wieder hierherbringt. Als Elektronik-Band bauen wir für eine Produktion fast alle Instrumente im Kontrollraum auf — und das Hansa hat einen sehr großen Kontrollraum. Eigentlich wollten wir für die Aufnahmen zu Black Celebration bereits in ein anderes Studio. Wir haben uns zum Beispiel in Paris umgesehen, aber nichts entsprach unseren Vorstellungen und Bedürfnissen. Eines ist aber sicher: Die nächste Produktion findet nicht wieder in Berlin statt. Wir müssen eine räumliche Veränderung finden. Ich kann kein einziges Mal mehr mit diesem Fahrstuhl rauf- und runterdüsen.«
Aufzug hin oder her: Black Celebration wurde ein ungeheurer Erfolg. Und damit befreiten sich Depeche Mode auch von dem kommerziellen Druck, der nach den vorausgegangenen Alben auf ihnen gelastet hatte — allein in den USA verkauften sie von den bis dahin erschienenen Platten bis zu 750000 Exemplaren.
Dave Gahan: »Für mich ist Black Cele-bration ein ziemlich großer Fortschritt gegenüber früheren Platten, was den Sound, aber auch was die Texte betrifft. Die Lieder sind besser als alles, was Martin je zuvor geschrieben hat. Er wird immer besser. Der Sound klingt nicht mehr so metallisch — es gibt Gitarrenklänge und echte Trommeln. Und dennoch ist es ein >harter< Sound. Ich glaube, daß es auf dem neuen Album mehr potentielle Hits gibt, als auf den vorigen.«
Und Martin Gore beschrieb die Songs der neuen Platte so: »Unser Sound ist wie
eine große, düstere Mauer, auf der die Leute mit Leuchtfarben herumgesprüht haben. Der schwarze Beton entspricht einer Grundstimmung, die in unseren Liedern und Texten wiederzufinden ist, die bunten Bilder aber gleichen unseren Melodien.«
Black Celebration demonstrierte vor allem nach dem im Jahr zuvor veröffentlichten Sampler mit den Single-Hits der Jahre 1981 bis '85, wie sehr sich Depeche Mode seit den ersten Aufnahmen verändert hatten. Die Melodien waren weicher geworden, die Computer-Rhythmen ausgefeilter, die Sounds stimmiger. Und während die frühen Singles durch klingelnde und zirpende Synthesizer-Einlagen doch gelegentlich einen etwas zappeligen und verhuschten Eindruck hinterlassen hatten, wirkte die Musik auf Black Celebration ausgereifter. Verstärkt wird diese Wirkung zusätzlich durch eine melancholische Grundstimmung, die sich im Lauf der Jahre immer deutlicher bemerkbar machte. Jetzt endlich — sechs Jahre, nachdem sie sich Gruppen wie Kraftwerk als musikalische Vorbilder ausgesucht hatten — war ihnen eine zeitgemäße Version der Computer-Klänge aus den 70ern gelungen.
Doch von musikalischen Vorbildern wollte Depeche Mode nun nichts mehr wissen. Auf die Frage, von welchen Gruppen sie sich stilistisch beeinflußt fühlten, konterte Dave Gahan: »Ich glaube, wir sind es, die beeinflussen. Arcadia zum Beispiel. Oder Tears For Fears, die vorher einen viel weicheren Sound hatten. Nach unseren Erfolgen mit People Are People und Master And Servant änderten sie das — hör dir nur mal Shout an. Eine Gruppe, die uns direkt beeinflußt, gibt es nicht — Depeche Mode haben ihren eigenen, unverkennbaren Stil.«
Das mag die Fans gefreut haben — aber davon abgesehen, tat Gahan sich und der Band keinen Gefallen mit solchem Eigenlob. Depeche Mode hatten zwar einigen Einfluß auf die Musikszene der 80er Jahre doch ihr Stil war 1980 nicht vom Himmel gefallen. Wie Heaven 17, Orchestral Manoeuvres In The Dark oder Ultravox hatten sie zu Beginn des Jahrzehnts eine Musikströmung aufgegriffen, die ein Teil der damaligen Rock-Avantgarde für ihre schrillen Auftritte in den Underground-Clubs in London, New York und den Großstädten der australischen Südküste entwickelt hatte.
Unter den wichtigsten Vertretern dieser Stilrichtung. Einstürzende Neubauten um den Berliner Musiker Christian Emmerich (Künstlername: Blixa Bargeld), Art Of Noise, und der australische Sänger Nick Cave, der in seinem Heimatland bereits eine Zeitlang experimentiert hatte, bevor er 1981 mit seiner neuen Gruppe Birthday Party die erste LP veröffentlichte und damit zum Guru der Underground-Szene aufstieg.
Und selbst diese Bands, die sich zum Leidwesen ihrer Finanzen noch heute schneller weiterentwickeln, als ihnen der Geschmack des Pop-Publikums folgen kann, behaupteten nie, ihre Klang-Experimente seien ohne die Vorarbeit anderer möglich gewesen. Sie beriefen sich auf Gruppen wie Kraftwerk ebenso wie auf avantgardistische Komponisten aus den ersten Jahren unseres Jahrhunderts, etwa Luigi Russolo, der von 1909 an als Vertreter der futuristischen Bewegung in Italien in seinen Werken Töne durch Geräusche ersetzte und dafür eigens »Geräuschin-strumente« baute. Sein »Rumorarmonio« oder »Russolophon« zum Beispiel konnte in vorher festgesetzter Reihenfolge bestimmte Geräusche erzeugen. Solche Geräte nannte man mehr als ein halbes Jahrhundert später »Sequencer« und konnte sie auf Platten von Depeche Mode und anderen als sensationelle Neuheit bestaunen.
Depeche Mode neigen auch dazu, den Einfluß der eigenen Band auf die Musikerkollegen ein wenig zu überschätzen. Sicher gibt es Duplikate, etwa die Gruppe Camouflage aus Bietigheim bei Stuttgart, die schon mit ihrem ersten Single-Erfolg The Great Commandment deutlich zeigte, wem sie nacheiferte. Und sicher erinnern die Songs etwa des Albums Songs From The Big Chair von Tears For Fears klanglich stark an Depeche-Songs wie World Full Of Nothing oder Fly On The Windscreen - Final. Aber einmal abgesehen davon, daß die LP von Tears For Fears ein Jahr vor den Aufnahmen von Depeche Mode erschien: Würde jemand die Disco-Band Boney M. mit der Folksängerin Tracy Chapman vergleichen, nur weil beide Male Frauenstimmen im Vordergrund stehen?
Kurz und gut: Dave Gahan, Andy Fletcher, Martin Gore und Alan Wilder wäre sicherlich kein Zacken aus der Krone gebrochen, wenn sie ihre Bedeutung richtig eingeschätzt hätten: Verdienst der Band ist es vor allem, bekannte Elemente auf neue Weise verbunden zu haben - und dafür gebührt ihnen alles erdenkliche Lob, denn das taten sie ausgezeichnet.
Vor allem mit Dave Gahans Stimme stellten sie auf Black Celebration tolle Sachen an. Da ertrank das warme Timbre in metallischem Hall, krächzte nach effektvoller Verfremdung wie aus einem alten Grammophon und schluchzte dann wieder in dichtbepackten Chorharmonien herzzerreißende Melodien.
Daß sie dafür endlich die seit Jahren ersehnte Anerkennung der Kritiker erhielten, ging absolut in Ordnung.
Was sonst noch passierte?
»Neuer Kopf?« meldete BRAVO - und meinte Martin Gores kürzer gewordene Frisur. Gore: »Nach einer ziemlich feucht-fröhlichen Party in Paris habe ich beschlossen, daß die Locken endlich weg müssen. Mit dem Langhaarschneider meines Rasierapparates ging das ruckzuck.«
Andy Fletcher und seine Freundin Grayne zogen nach London - in ein denkmalgeschütztes Haus, von dessen Vergangenheit sie erst nach ihrem Einzug erfuhren. »Neulich dachte ich«, erzählte Andy, »die englischen Fans hätten die Adresse unseres Appartements herausgefunden. Das ganze Haus war von irgendwelchen Leuten belagert. Dann erfuhr ich, daß in diesem Gebäude früher einmal der israelische Staatsmann Ben Gurion gelebt hatte - jetzt ist unsere Bude praktisch eine Pilgerstätte für Touristen aus Israel.«
Dave Gahan konnte das nicht passieren: Im 40 Jahre jungen Basildon, wo er als einziger Musiker von Depeche Mode noch lebte, gab es nicht viel Geschichtsträchtiges.

Im Studio
1986, nach dem Erscheinen des Albums Black Celebration, wand sich die internationale Musikpresse wie im Fieber. Depeche Mode — das stand als Symbol für ausgefeilte Studiotechnik, für neue Wege im Bereich der Plattenproduktion, für Drumcomputer, Synthesizer und Sampling. Und Depeche Mode — sichtlich froh über eine neue, vielversprechende Facette ihres Gruppen-Images — gaben bereitwillig Auskunft über die technische Seite ihrer Arbeit.
»Am aktuellen Album«, erzählte Martin Gore, »haben wir insgesamt vier Monate lang gearbeitet. Wir verbrachten einen Monat im Heimstudio von Daniel Miller, dem Besitzer unserer Plattenfirma, der die Platte mitproduziert hat. Während dieser Zeit programmierten wir unsere Computer und Keyboards. Danach gingen wir ins Studio West Side in London und nahmen sechs Wochen lang unsere Musik auf — das dauerte bis Weihnachten '85. Im Januar 1986 sind wir dann nach Berlin geflogen und haben die Platte abgemischt und ein bißchen am Sound gefeilt.
Als wir ganz zu Anfang unsere Gitarren einmotteten, schafften wir uns Synthesizer für 500, 600 Mark an — die teuren Stereo-Instrumente kamen natürlich noch nicht in Frage«, erinnert sich Andrew Fletcher an die bescheidenen Anfänge. »Und für unsere erste Tournee hätten wir Instrumente und Anlage lässig in einem größeren Personenwagen unterbringen können: drei kleine Synthesizer, ein Tonband mit den vorbereiteten Schlagzeugspuren, vier Mikrofone, ein Acht-Kanal-Mischer und ein Echogerät plus Verstärker. Damit traten wir zum Beispiel im September 1981 auch in der Hamburger Markthalle auf.«
Da sah 1986 schon ganz anders aus. Im Studio türmten sich nur die besten (also teuersten) Musikcomputer: das in Mode gekommene Synclavier, der von Technik-Freaks fast angebetete Fairlight-Computer und natürlich alle erdenklichen Synthesizer. Hatten 1981 noch 600 Mark gereicht, kamen Depeche Mode inzwischen mit dem hundertfachen Betrag längst nicht mehr aus
Das veränderte natürlich auch die Art, Songs zu produzieren. Alan Wilder über die Studioarbeit Mitte der 80er Jahre: »Wie ein Maler, der mit ein paar wilden Pinselstrichen auf der Leinwand beginnt, erstellen wir anfangs eine Sound-Collage. Aus diesem akustischen Puzzle wird dann durch Ausdünnen und Verfremden der endgültige Klangteppich herausgearbeitet, auf dem Martin anschließend seine Melodien und Texte entwirft. Daves Stimme kommt dann meistens erst in der letzten Phase eines Songs hinzu.«
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Offline Angelinda

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Re: 1993-1994: Songs of Faith and Devotion Release and Tour
« Reply #29 on: 13 May 2012 - 02:22:08 »
[Continued from the post above:]

Auf Tournee
Doch gerade der Rut der studiotechnischen Perfektion schürte das Vorurteil, die Konzerte von Depeche Mode seien kalte Techno-Spektakel für musikalische Allesfresser. Und die Tourneen anderer Synthie-Bands schienen den Kritikern recht zu geben: Da wurde oft nur fad zu leblosen Computerklängen über die bonbonfarben ausgeleuchtete Bühne gehampelt, und die meisten Gruppen konnten in den Konzerthallen ihren eigenen Video-Clips nicht annähernd das Wasser reichen.
Depeche Mode waren eine der wenigen Ausnahmen. Sie schafften es wie kaum eine andere Gruppe dieses Genres, ihre programmierten Sounds und Sequenzen auf der Bühne zu neuem Leben zu erwecken.
Vor allem Sänger Dave Gahan galt — nachdem er einige erste, ziemlich blasse Auftritte vor verzückten Teenies hatte vergessen lassen — bald als eine der ausdrucksstärksten Live-Attraktionen der Pop-Szene.
Im Februar 1985 berichtete das FACHBLATT über ein Konzert von Depeche Mode in Essen: »Die Grugahalle ist bis zum Bersten gefüllt, der Bühnenaufbau ist riesig — zumindest, was das Licht angeht. Die vordere Hälfte der Bühne ist völlig leer, während sich im Hintergrund auf drei Ebenen die Keyboards von Mastermind Martin Gore, Andy Fletcher und Alan Wilder befinden. >Leer< ist allerdings nur so lange das richtige Wort, bis David Gahan sich >breitmacht<. Mit einem Bewegungspensum, das an Hochleistungssport grenzt, rast er über die Bühne. Aus dem schüchternen Jüngling im karierten Flanellhemd ist ein echter Showman geworden. Schwarzes Leder, Tätowierung auf dem rechten Oberarm, der richtige Hüftschwung an der richtigen Stelle, um den Teenies, die noch immer zahlenmäßig überlegen sind, feuchte Träume zu bringen.« Und: »Die Power, die da über die Bühne kommt, läßt völlig vergessen, daß es sich nach wie vor um eine rein elektronische Band handelt, bei der die Playbacks keinen allzu großen musikalischen Freiraum lassen.« Fazit des FACHBLATT-Autors: »Von allen Synthie-Bands, die ich je gesehen habe, bietet Depeche Mode heute mit Abstand die beste Bühnen-Performance.«
»Nach jeder Show kippt Dave um!« überschrieb BRAVO einen Bericht zur Tournee 84. »Auf Tournee liegt Dave regelmäßig um elf Uhr im Bett und tankt neue Kräfte.« Und: »Dave kommt nach der letzten Zugabe Just Can't Get Enough von der Bühne. Zwei Schritte ist er noch aus eigener Kraft in Richtung Bühnentreppe getaumelt, dann packen zwei Roadies den total erschöpften Frontmann unter den Armen und schleifen ihn in Windeseile zur Garderobe. Einer knallt noch mit dem Stiefelabsatz die Tür zu, bevor sie Dave, dessen Körper jetzt von Frostschauern geschüttelt wird, vorsichtig auf einer Holzbank in der Ecke absetzen. Die beiden Helfer legen ihm ein Handtuch um den Hals und decken ihn mit einem Bademantel zu, dann verlassen sie den Raum und halten Wache vor der Tür.«
Das war natürlich Publicity, wie sie sich jede Synthie-Band nur wünschen kann. »Wenn ich nicht höllisch gut auf mich aufpassen würde, ginge ich bei so einer Tour wahrscheinlich wirklich drauf«, wurde Dave Gahan zitiert. »Ich merke nicht, wie ich mich oft mehr verausgabe, als es für meine Gesundheit gut ist. Das ist das Gefährliche an der Sache. Zwölf Stunden Schlaf pro Tag und literweise Flüssigkeit halten mich am Leben...«
Da hatte es Martin Gore leichter: Schon damals stand er — von einer kräfteschonenden Einlage als Sänger der Ballade Somebody einmal abgesehen — hinter Synthesizern und drückte Programmtasten. »Ich lebe total gesund«, gab er denn auch zu. »Tischtennis ist die einzige sportliche Betätigung, die ich ausübe. Meistens spielen Andy und ich Video-Spiele — das ist unser größtes Hobby. Oft fehlt uns auch einfach die Zeit, um Sport zu treiben. Und gelegentlich treten wir für Fußballturniere wie das unserer Plattenfirma an — das hat bisher immer tierisch viel Spaß gemacht.« Und er fügte hinzu: »Ich bin ein Fan des englischen Fußballclubs FC Arsenal — obwohl ich schon seit fast acht Jahren kein Spiel mehr besucht habe. Andy dagegen ist wirklich ein Fußball-Verrückter: Er hat sogar eine Saisonkarte für den FC Chelsea — und wann immer wir in London sind, besucht er die Spiele.«
Alan Wilder erklärte später, wie es dazu kam, daß Sänger Dave 1984/85 mehr im Mittelpunkt der Konzerte stand als in den Jahren zuvor: »Wir haben uns nicht hingesetzt und gesagt: >David, du gehst jetzt nach vorn und machst die Show allein.« Es war ein langer Prozeß, in dem er immer mehr Selbstvertrauen und Mut bekommen hat. Früher hatte er einfach Schiß, sich zu bewegen, und war unheimlich nervös. Mit ihm tauschen möchte ich nicht. Man muß schon ziemlich exzentrisch und — naja — auch etwas arrogant sein, um so eine Frontmann-Rolle zu spielen. Inzwischen finde ich sogar, daß er etwas zu weit geht mit seiner Bühnenshow. Manchmal dreht er echt durch und brüllt nur noch rum — aber die Leute fahren natürlich tierisch drauf ab.«
Das konnte man wohl sagen. »Gigantisches Rockspektakel — 90000 begeisterte Fans im belgischen Werchter«, meldete die AACHENER VOLKSZEITUNG am 12. Juli 1985. Die Fans waren zwar nicht nur für Depeche Mode gekommen — während des Festivals traten auch REM, The Style Council, Paul Young und viele andere auf. Aber während des Konzerts der britischen Elektroniker waren die aus Belgien, den Niederlanden und der Bundesrepublik angereisten Zuschauer völlig hinüber.
Und Schlagzeilen wie nach dem Konzert im ausverkauften Volan-Palya-Stadion in Budapest im Sommer 85, als ungarische Zeitungen Dave Gahan nach einem angedeuteten Bühnen-Strip als pervers beschimpften, fachten die Begeisterung der Fans nur noch zusätzlich an.
Dave Gahan: »Depeche Mode sind auf großen Konzerten immer gut — je größer das Konzert, desto besser bin ich drauf. Weil es einfach eine irre Aufgabe ist, 15000 Leute mit deiner Musik in den Griff zu bekommen. Wenn sie dann alle mittanzen... diese Atmosphäre... einfach toll! Vor 200 Leuten ist das dagegen nichts Besonderes.«
Doch ausverkaufte Hallen haben auch ihre Tücken. Und Depeche Mode bekam das im November 1984 zu spüren, als die Band nach Deutschland kam, um sich drei Wochen lang für ihre aktuellen Hits People Are People und Master And Servant bejubeln zu lassen.
Die Vorzeichen standen ausgezeichnet. Zu Pfingsten hatten sie neben Gianna Nannini und Howard Jones das Vorprogramm eines Open-Air-Konzerts von Elton John bestritten und abgesahnt. Am 29. September begann in Liverpool (das »Empire« war natürlich ausverkauft) die Welttournee zum Erfolgsalbum Some Great Reward. Der MELODY MAKER sah die Gruppe in seiner Konzertkritik auf dem Weg von der Teenie-Band zur ernstzunehmenden Rockgruppe, und BRAVO druckte rechtzeitig vor dem Start der Deutschland-Tour einen Bericht über den Liverpooler Auftritt im Stil einer Fußball-Reportage: »38. Minute — David verläßt die Bühne. Martin kommt ans Mikrofon und singt die Ballade Somebody. Alan allein begleitet ihn am auf Pianotöne programmierten Synthesizer.«
POP/ROCKY schwärmte: »Jede Eintrittskarte zur ersten großen Bühnenshow von Depeche Mode war ein Ticket für musikalische Sciencefiction. Das war kein billiger >Star Wars<-Zauber (der Kurzauftritt eines Roboters wurde schnell aus dem Programm gestrichen). Keine Frage: Aus dem Riesenangebot neuer Technologie haben Depeche Mode ihre Bauklötzchen am besten zusammengesetzt.«
Der Kartenvorverkauf für die Auftritte in Deutschland ließ sich vielversprechend an. Aber nicht alle, die sich dann vor der Halle trafen, wollten tatsächlich die britischen Popstars erleben.
In Berlin sammelten die Ordner während der Eingangskontrollen ein ansehnliches Waffenarsenal ein: Gaspistolen, Tränengas-Sprühflaschen, Hundeketten, nietenbesetzte Schlaghandschuhe, Nietengürtel und Schlagstöcke. Und trotzdem wurde auch in der Halle selbst noch ein »Fan« bewaffnet erwischt: »Wir können ja nur männliche Besucher abtasten. Mädchen dürfen wir nicht an die Wäsche«, sagte ein Ordner. »Da wurde dann doch rumgeschossen in der Halle — mit Schreckschuß-Pistolen und mit Leuchtraketen.«
In Hannover hatten sich vor dem siebten Konzert der Deutschland-Tour 30 Skinheads vor dem Eingang der Eilenriedhalle getroffen, um sich mit den Fans anzulegen. Polizei und Ordner waren mit Hunden aufmarschiert, um notfalls einzugreifen. Aber: »Was anfangs so gefährlich aussah, war dann doch ganz friedlich«, berichtete die HANNOVERSCHE NEUE PRESSE. »Doch das einzige, was die 30 jungen Leute dann taten: Sie wurden gegen Depeche-Fans verbal ausfällig. Kein Wunder, denn schließlich sind die Fans der Synthie-Popper — frisch gefönt, sorgfältig geschminkt und adrett gekleidet — den Skins schon lange ein Dorn im Auge.«
Die Fortsetzung fand in Kiel statt. Dort spielten Depeche Mode am 9. Dezember — und die Vorschau der KIELER NACHRICHTEN auf das Pop-Spektakel las sich etwas anders als in solchen Fällen üblich: »Das Konzert der englischen Softpop-Stars von Depeche Mode am kommenden Sonnabend wird nicht nur Fans aus dem ganzen Lande in die Ostseehalle locken, sondern auch die Polizei. Die nämlich muß sich um die >Anti-Fans< kümmern, die vor und während der Veranstaltung Krawall machen wollen.« Polizisten hatten erfahren, daß Rocker aus Elmschenhagen, einem Stadtteil im Süden Kiels, den schlangestehenden Pop-Fans vor dem Halleneingang einen Besuch abstatten und einige der »Softies« handgreiflich zur rechten Musikrichtung bekehren wollten. »Die Polizei«, hieß es in dem Bericht weiter, »bittet daher alle Eltern, auf ihre Kinder zu achten, wenn diese das Konzert besuchen wollen.« Aus gutem Grund, denn Tage zuvor hatte die Polizei nach einer ähnlichen Schlägerei unter anderem Totschläger, Gaspistolen, Keulen, Messer und Fahrradketten beschlagnahmt.
Dazwischen immer wieder begeisterte Konzertkritiken, und die Hamburger Lokalausgabe von BILD druckte am 11. Dezember in fetten Lettern: »Lichtblitze, Computer-Musik, 5000 in Ekstase«. Feu-erzeuge zu den Klängen von People Are People. Die Reporterin notiert: >Ich geh' kaputt — seh'n die Boys süß aus<, flüstert Lydia (14), beißt sich in die Hand.« In den vorderen Reihen knicken einigen Fans die Beine weg, Sanitäter zerren drei, vier Bewußtlose über die Absperrgitter hinweg in Sicherheit. Am selben Tag, am Abend des 11. Dezember, erreichen die Krawalle um die Deutschland-Tournee von Depeche Mode schließlich ihren traurigen Höhepunkt. Die Böblinger Sporthalle ist mit 6000 Zuschauern ausverkauft, gegen 22.15 Uhr kommen die vier Musiker zur ersten Zugabe (See You) wieder auf die Bühne zurück. Die Fans kreischen — erst vor Begeisterung, dann aus Panik. Ein Unbekannter hat direkt vor der Bühne eine Granate mit CS-Gas gezündet, einem besonders aggressiven Tränengas. »Da ist eine Substanz in dem Gas, das Panik auslöst«, sagte der lokale Veranstalter, der Stuttgarter Michael Russ. Und der zuständige Polizeichef gab zu Protokoll: »Dieses Gas wird auch von der Polizei benutzt und ist in jedem Waffengeschäft für wenig Geld zu kaufen. Es beißt in den Augen, und man meint zu ersticken.«
Zunächst, als vor der Bühnenkante Rauch aufstieg, begriff noch niemand, was da passiert war. »Aber dann«, berichtete der 18jährige Markus Schölple, der mit drei Freunden in einer der vorderen Reihen gestanden hatte, »spürte ich was Scharfes im Hals, konnte kaum mehr atmen. Meine Augen tränten.« Panik brach aus, 6000 verängstigte Jugendliche drängten zu den Ausgängen — doch die Notausgänge waren verschlossen, die Glastüren am Haupttor hielten dem Ansturm nicht lange stand. Markus Schölple: »Ich sah einen Jungen, der sich das Gesicht zerschnitten hatte. Später trugen Sanitäter ein Mädchen raus, das blutverschmiert war. Vermutlich war es hingefallen, und die Menge war über sie hinweggetrampelt.«
Der Bereitschaftsführer des Böblinger DRK-Ortsvereins zog eine ernüchternde Bilanz: »Wir waren mit 33 Helferinnen und Helfern im Einsatz und hatten schon während des Konzerts einen jungen Mann mit Brustprellungen ins Kreiskrankenhaus gebracht. Nachher mußten wir vor allem verätzte Augen und andere Augenverletzungen versorgen.« Am Ende waren 15 Fans verletzt, der Sachschaden fiel mit 5000 Mark noch bescheiden aus. »Die gravierenden Verletzungen«, so Veranstalter Russ, »entstanden dadurch, daß junge Menschen von der Tribüne sprangen und andere auf sie fielen.«
Schockiert waren natürlich Depeche Mode, die ihr Konzert sofort abbrachen, als sie die aufsteigenden Rauchwolken sahen. »Ich dachte zunächst, es würde brennen«, sagte Dave Gahan. Und Andy Fletcher war fassungslos: »Es ist uns unerklärlich, wie so etwas passieren konnte. Dies alles tut uns furchtbar leid. Wir können nicht verstehen, wer daran Interesse haben könnte, Menschen derart in Gefahr zu bringen. Wir sind um so trauriger, als das Stuttgarter Publikum zum besten auf der ganzen Tournee gehörte.«
Nach dem Zwischenfall wurde nachgeforscht: Wer war's — und wie schaffte er es, die Tränengas-Granate an den strengen Eingangskontrollen vorbeizuschmuggeln? »Eine totale Leibesvisitation«, sagte später ein anderer Veranstalter, »ist weitgehend ausgeschlossen. Sonst müssen wir die Halle schon um drei Uhr nachmittags öffnen — und selbst dann hätten wir noch keine hundertprozentige Gewißheit.«
Und der Abend hatte ein Nachspiel. Für einen Ordner, der nicht auf seinem Posten war und deshalb den verschlossen Notausgang nicht rechtzeitig hatte öffnen können. Für drei der verletzten Fans, die noch Tage später mit Gehirner-schütterung und Prellungen im Krankenhaus lagen — einem Mädchen waren außerdem die Zähne eingeschlagen worden. Für die Polizei, die mehrere Strafanträge von Verletzten und ihren Eltern bearbeiten mußte, und die dann doch aufatmete: »Ein Wunder«, sagte ein Polizist, »daß es keine Toten gab.«
Folgen hatte der Abend auch für den weiteren Verlauf der Tournee. Die Frankfurter Stadt-Oberen hatten kalte Füße bekommen nach dem Vorfall in Böblingen und fürchteten nun wohl um ihren Renommier-Bau »Alte Oper«, wo sich Depeche Mode für den nächsten Tag angesagt hatten. Am Vormittag des 12. Dezember entschied die Leitung der »Alten Oper«, das ausverkaufte Konzert wegen des Böblinger Zwischenfalls kurzfristig abzusagen. Die Pressemitteilung aus der »Alten Oper« machte »Polit-Chaoten« zu den Wurf der »Giftgasbombe« verantwortlich. Zufällig war an diesem Abend die Stadthalle im zehn Kilometer entfernten Offenbach nicht belegt, der Veranstalter buchte sofort und verschob den Konzertbeginn um eine Stunde. Mit zehn Omnibussen wurden die trotz Rundfunkdurchsagen und Flugblättern vor der »Alten Oper« wartenden Fans nach Offenbach gefahren.
Das Improvisieren lohnte sich. Die Fans waren begeistert, die Kritiker jubelten. Die FRANKFURTER NEUE PRESSE: »In Offenbach war die Stimmung riesig. Wer weiß, ob sie in der Alten Oper so geworden wäre?« Nur die FRANKFURTER ALLGEMEINE ZEITUNG, reserviert wie immer, wollte sich für die Elektronik-Popper nicht so recht erwärmen. »Eine Kommunikation zwischen Bühne und Parkett findet nicht statt«, schrieb die FAZ, gab dann aber doch einigermaßen verwundert zu: »Die jugendlichen Zuschauer finden offenkundig Befriedigung darin, den Blick auf den Boden oder den Rücken der Vorderleute geheftet, in trippelnden Schritten auf der Stelle zu tanzen.«
Für das Abschluß-Konzert in der Düsseldorfer Philipshalle ernteten Dave Gahan, Martin Gore, Andrew Fletcher und Alan Wilder noch einmal dickes Lob: »Ihre Songs machen sie schon heute zu den ungekrönten Meistern der >Elektro-Future-Musik<«, stand in der WESTDEUTSCHEN ZEITUNG. »Die Kids standen Kopf, die Halle tobte Eine glänzend auf die Musik eingestellte Licht-Show, mit grellen Spots und vernebelten Reflektoren, bot darüber hinaus ein anschauliches Bühnenbild.«
Und allmählich glätteten sich auch in Stuttgart die Wagen wieder. Der Leiter des Böblinger Sportamts ließ prüfen, ob Änderungen an den Notausgängen das Risiko für einen ähnlichen Zwischenfall in Zukunft senken könnten. Und sein Kollege aus der Landeshauptstadt Stuttgart nutzte die Gelegenheit. um für die Stuttgarter Schleyerhalle zu Werben: »Im Notfall lassen sich alle Türen der Schleyerhalle von innen ohne Hilfe öffnen, so daß die Zuschauer ohne Schwierigkeiten in wenigen Minuten die Halle verlassen können.« Und alles in allem sei ein Rockkonzert nicht gefährlicher als ein Fußballspiel.
Die Geschichte verschwand wieder aus den Schlagzeilen, Depeche Mode machten wieder mit Hits und ausverkauften Tourneen von sich reden, statt mit Gasgranaten.
Im Frühjahr 1985 begann für das britische Quartett die erste Tournee als Top-Act durch die Vereinigten Staaten. Martin Gore war vorher ein wenig flau: »Es ist unsere erste Solo-Tournee durch Amerika, und wir haben echt keine Ahnung, was uns da drüben erwartet. Mit Ausnahme unserer letzten LP Some Great Reward haben wir in Amerika bisher nicht besonders viele Platten verkauft. Für uns be-deutet diese Reise ein Abenteuer.«
Im New Yorker »Beacon Theatre« am Broadway ließen sich die Briten feiern: für ihre Hits und für die meist in kalten Blau- und Grüntönen gehaltene, brillant eingesetzte Lightshow. »Das hätten wir vom New Yorker Publikum gar nicht erwartet«, gab sich Dave Gahan hinterher überrascht. »Aber wir sind selig, daß wir auf dieser USA-Tournee so gut ankom-men — das ist hier wie ein Durchbruch.« Da konnte sich Andy Fletcher hinterher natürlich ohne Gefahr über den Reiz des finanziellen Risikos einer solchen Tour durch Amerika auslassen: »Im Grunde genommen ist es ja gerade diese Ungewißheit, die das Ganze so spannend macht. Solche Abenteuer reizen uns nun einmal.«
Das nächste: »Jetzt stehen Konzerte hinter dem Eisernen Vorhang auf unserer Wunschliste«, kündigte Dave Gahan an. »Wir werden auf jeden Fall noch in diesem Jahr einige Shows im Ostblock durchziehen — auch ein Konzert in Ost-Berlin.« Martin Gore: »Wir wissen noch nicht einmal, ob wir drüben überhaupt populär sind und wie die Fans auf uns reagieren werden. Aber wir wollen neue Erfahrungen sammeln und immer wieder Neues versuchen.«
Doch zunächst machten sie ihre Japan-Tournee zu einem Riesenerfolg.
1986 dann, wieder während der Deutschland-Tournee, die am 29. April in Hannover gestartet hatte, gab's ein weiteres Mal Ärger.
Dasselbe Bild wie zwei Jahre zuvor: Aus dem Ausland kommen Berichte über ausverkaufte Konzerte der laufenden Tourneen — allein in Birmingham feiern 14000 Fans an zwei Abenden hintereinander das Programm von Depeche Mode.
In Deutschland: Am zweiten Abend stürmen Hunderte Fans nach vorne, drücken die dort Stehenden gegen die Absperrgitter. »40 Verletzte, Prellungen, blaue Flecken, Herz-Kreislauf-Kollaps«, meldet BILD. Und der Veranstalter, der sich wohl auch ohne diese Schwierigkeiten an den Zwischenfall von 1984 erinnert hätte, sagt: »Die Helfer vom Roten Kreuz kamen nicht mehr nach. Wir mußten ärztliche Verstärkung anfordern. In einem Nebenraum der Schleyerhalle wurden Matratzen ausgelegt, damit die Verletzten behandelt werden konnten.«
Ein anderer Streit im Zusammenhang mit der Tournee von Depeche Mode betraf die Band selbst nicht. In Aachen hatte der dortige Veranstalter die Eissporthalle gemietet. Als der Kartenvorverkauf nur schleppend in Gang kam, wechselte der Veranstalter ins kleinere Eurogress — und forderte die bereits bezahlte Saalmiete für die Eissporthalle wieder zurück. Der Betreiber der Eissporthalle weigerte sich — die beiden zeigten sich daraufhin gegenseitig an.
Und doch: Als Depeche Mode im Herbst 1986 ihre Welttournee mit einem Konzert in Kopenhagen beendet hatte, konnten die Bandmitglieder beruhigt in Urlaub fliegen. Sie hatten sich mit ihrer Live-Show auch auf der Bühne endgültig durchgesetzt, hatten den Verkauf ihrer Platten zusätzlich angekurbelt und in zahlreichen Interviews ihr Image aufpoliert. Grund genug, Bezeichnungen wie »Synthie-Popper« lässig wegzustecken. Martin Gore: »Wir waren früher unserer Zeit voraus und wußten es. Deshalb hat es bei uns nie Zweifel und große stilistische Veränderungen gegeben. Erst jetzt hat das große Publikum entdeckt, daß wir das Lebensgefühl und den Zeitgeist der 80er Jahre ausdrücken: hypermoderne Technik und das Gefühl inhaltlicher Leere im persönlichen Bereich. Die Musik, die Liebe und für viele leider auch die Drogen sind für junge Leute Fluchtmöglichkeiten aus einer Welt, die ihnen immer fremder wird. Unsere Songs kleistern das nicht zu, sondern sprechen diese Zerrissenheit direkt an, ohne dabei auf Spaß und Energie zu verzichten.«

Die Tournee 1988
1988, so schien es, holte Depeche Mode zum Rundumschlag aus.
Ihre Welttournee war umfangreich wie immer. Mit dem vorangegangenen Album Music For The Masses (1987 erschienen) im Rücken und den Plänen für die nächste Live-Platte im Kopf rollten sie vor allem die Vereinigten Staaten musikalisch auf und galten nun auf beiden Seiten des Atlantiks als Supergruppe zwischen Pop und Rock.
Die Pläne für 1988 klangen hochtrabend. Die US-Tournee sollte ein kommerzieller Volltreffer werden. Dazu mieteten Depeche Mode überall in Nord-amerika riesige Arenen, die sonst nur Rockstars wie Bruce Springsteen oder die Rolling Stones füllten.
Und sogar einen Konzertfilm planten die vier Briten.
»Wahnsinn!« freuten sich die Fans. »Größenwahnsinn«, winkten die anderen ab. Am Ende sollten sie alle ein bißchen recht behalten.
In Interviews allerdings gaben sich die Musiker wieder bedächtiger. Dave Gahan, interviewt vom Musikmagazin SPEX, klang zur Frage der musikalischen Vorbilder etwas versöhnlicher als noch vor Jahren: »Unser größter Einfluß war — na ja, wer wohl? — war definitiv Kraftwerk. Sie sind die wahren Großväter der elektronischen Musik; zumindest was die letzten 20 Jahre betrifft.«
Die Tournee durch Amerika wurde tatsächlich zu einem großen Erfolg. Und Dave Gahan räumte hinterher mit der Meinung auf, daß nur die Band hohe Verkaufszahlen erzielt, die in der Verkaufshitparade auch hohe Plazierungen vorweisen kann. »Wir standen mit dem vorigen Album, das ja ironischerweise Music For The Masses hieß, vor einer komischen Situation: Wir erreichten nur Platz 35 in den Charts, dann sackten wir auf 53, und trotzdem verkauften wir rund eine Million Platten und machten 'ne Riesentour. War für uns optimal — natürlich auch finanziell.«
Und schließlich machten sie selbst den Verkauf von Band-Souvenirs zum Millionengeschäft. Während der US-Tournee 88 sollen sie allein durch T-Shirts mit Depeche-Mode-Motiven mehr als eine Million Dollar verdient haben. Dave Gahan: »Viele Bands machen damit mehr Geld als mit ihren Auftritten selbst. Unsere T-Shirts wurden für 15 bis 20 Dollar verkauft — und die Amerikaner haben so viel Geld. Einige kauften acht bis zehn von diesen Dingern. So geht das dort drüben, und darum touren Rockbands ja auch dauernd. Im Sommer 88 hatten die Leute dann scheinbar den Kanal voll. Es gab für amerikanische Verhältnisse viele Flops. Unser Ding lief wohl deshalb so gut, weil wir zum ersten Mal dort waren.«
Schluß- und zugleich Höhepunkt der Amerika-Tournee 88: Das Konzert in der Arena von Pasadena, einer Stadt im Süden Kaliforniens, nicht weit von San Francisco. 72000 Fans bejubelten am 18. Juni eine 90minütige Show — und keine Spur von Tour-Müdigkeit war zu sehen. Und das war gut so, denn der Auftritt in Pasadena wurde — als letztes, 101. Konzert der Welttournee 1988 — für den Konzert-film mitgeschnitten, den Depeche Mode im kommenden Jahr ins Kino bringen wollten.

101 — der Film
Als der Konzertfilm »101« — so benannt, weil das 101. Konzert der Tournee 1988 im Mittelpunkt stand — fast fertig war, schwanden die Chancen für einen Erfolg des Streifens zusehends. Nicht daß irgend jemand verbreitet hätte, »101« wäre nicht sehenswert — aber die Mißerfolge der Konkurrenz versprachen nichts Gutes.
Prince hatte mit »Sign O' The Times« und »Cherry Moon« wenig Glück gehabt an der Kinokasse. »Hail! Hail! Rock'n' Roll«, die Hymne auf Chuck Berrys 60. Geburtstag, war trotz einer wahren All-Star-Besetzung ziemlich unsanft auf dem Boden der finanziellen Tatsachen gelandet. Und sogar U2, die bis dahin allein durch die Ausstrahlung ihres missionarischen Sängers Bono Vox alles glänzend verkaufen konnten, was auch nur entfernt mit der Gruppe zu tun hatte, erlitt mit dem wunderschönen Musikfilm »Rattle And Hum« eine kommerzielle Bauchlandung.
Keine gute Zeit für einen weiteren Konzertfilm. Und dann noch von Depeche Mode, die einige immer noch im Verdacht hatten, während eines solchen Films nur steif vor der Kamera herumzustehen.
Doch der Film war gut. Würde er deshalb auch ein Erfolg werden? Da war sich selbst Alan Wilder nicht ganz sicher.

Interview mit Alan Wilder
?: Eurer Konzertfilm »101« ist fertig und soll die Kinos kommen, sobald ihr einen Verleih dafür gefunden habt. Fürchtest du nicht, daß »101« ein Flop werden könnte — wie etwa »Rattle And Hum« mit U2?
Alan: Als wir den Film gemacht haben, dachten wir nicht unbedingt daran, damit einen Hit produzieren zu müssen. Das Ganze sollte ursprünglich nur als Video erscheinen — und als Video wird »101« ja auch auf jeden Fall veröffentlicht. Wenn ein Film kein Kassenschlager wird, dann muß er meiner Meinung nach deswegen nicht erfolglos sein. Rockfilme laufen im Kino einfach nicht so gut. Der Film von U2 ist doch ein Erfolg — nur, weil die Leute ihn sicht nicht im Kino ansehen, kann man doch nicht von einem Flop sprechen. Ich glaube eher, daß wir Probleme haben werden, einen Verleih zu finden. Denn wie ich eben schon sagte: Rockfilme laufen im Kino nicht gut. Dazu kommt, daß nun auch der U2-Film nicht so gut eingeschlagen hat. Aber eigentlich ist der finanzielle Erfolg von »101« auch nicht so wichtig — wir sehen das Ganze eher als ein langfristiges Projekt. Insgesamt bin ich mir sicher, daß der Film zumindest als Video erfolgreich sein wird — und da ist es mir eigentlich egal, wie er im Kino lief.
?: Wieviel Geld steckt denn in der Produktion von »101«?
Alan: In Filmkreisen würde man ihn wohl als relativ billig bezeichnen — er kostete ungefähr 250000 Pfund (umgerechnet damals etwa 750000 Mark).
?: Hättet ihr Lust, einmal einen Film-Soundtrack aufzunehmen?
Alan: Das würden wir schon gerne machen — nur hat uns das bisher niemand angeboten. Wir würden gerne einen Soundtrack aufnehmen, wo die Musik als Begleitung, als Hintergrund gefragt ist. Musik für die Atmosphäre — nicht irgendeinen Song, der dann eben mal im Film vorkommt. Das wollten schon viele — wir sollten Titelsongs schreiben für irgendwelche Produktionen. Aber die Filme waren zu schlecht — also haben wir's gelassen. Außerdem gibt es da noch das Problem mit der nötigen Zeit: Meistens sind wir damit beschäftigt, uns um unsere Platten und um alles, was damit zusam-menhängt, zu kümmern. Da bleibt für Soundtracks nicht viel Zeit.
?: Für »101« habt ihr euch Zeit genommen. Was war euch so wichtig an diesem Film?
Alan: Wir wollten vor allem die Tournee dokumentieren. Es war eine sehr lange Tour, und wir haben uns sehr viel Mühe mit den Songs, mit dem Sound und mit der Lightshow gegeben. Darüber wollten wir eben einen Film machen. Nicht, um noch einmal auf der Leinwand die Klischees eines Rockkonzerts wiederzukäuen — das hätte uns nur gelangweilt. Und so war es ungeheuer wichtig, den richtigen Regisseur zu finden.
?: Im Film treten auch Depeche-Fans auf - hattet ihr sie vor den Dreharbeiten gekannt?
Alan: Nein, aber wir kennen sie jetzt. Normalerweise triffst du dich während solcher Dreharbeiten nicht so häufig — aber die Fans haben wir ziemlich oft getroffen. Da lernt man sich natürlich schon besser kennen.
?: Wo siehst du Unterschiede zwischen eurem Film und dem von U2?
Alan: Leider habe ich den U2-Film nicht gesehen — was ich aber gerne noch nachholen würde. Das scheint mir aber doch eher ein Konzertfilm zu sein, während »101« viele Dinge zeigt, die über das mitgeschnittene Konzert hinausgehen.

101 — der Flop
Wie hatte Dave Gahan das Phänomen Depeche Mode beschrieben? »Mit Music For The Masses erreichten wir nur Platz 35 in den Charts, dann sackten wir auf 53, und trotzdem verkauften wir rund eine Million Platten. Nicht schlecht, was? Du erreichst nicht die Medien — nur die Leute.«
Diesmal war es genau umgekehrt.
»101« war noch nicht erschienen, da rauschte es schon gewaltig im Blätterwald.
Das britische Magazin Q — eine Art Mischung aus ME/SOUNDs und TEMPO — schrieb: »Die jüngste Attraktion in den Stadien ist eine Band, die als Elektronik-Band aus Basildon mit billigen Instrumenten begann. Heute übertreffen die Konzerte von Depeche Mode sogar die Erfolge der >Monsters Of Rock< — und die Dollars stapeln sich höher und höher...«
Und die Landsleute von »The Face« schwärmten: »In den USA spricht man von Depeche Mode inzwischen ebenso ehrfürchtig wie von New Order oder sogar Kraftwerk.«
SPEX: »Die Band, für die wir alle einen schwachen Takt in unseren Herzen haben.«
FACHBLATT: »...Kein Wunder, daß die Monstertournee der Gruppe, unter dem Motto Concert For The Masses, zu einer Serie von Erfolgsauftritten geriet. Daher beschlossen Depeche Mode, für ihren letzten Gig die gigantische Rose Bowl in Pasadena zu mieten, in der seit 1982 nur noch sportliche Großveranstaltungen über den Rasen gerast waren.«
HAMBURGER MORGENPOST: »Der Depeche-Mode-Film — Dokument für die Fans.«
AUDIO: »Wendemarke — Depeche Mode streben zu neuen Ufern.«
WIENER: »Wenn sie heute, fast zehn Jahre nach ihrer Gründung, als angehende Dreißiger mit klarem Kopf auf ihre Twen-Zeit zurückblicken, dann können sie ohne Allüren behaupten, die erste Monstergruppe des Synthie-Sounds zu sein. Ihr neues Live-Album 101, aufgenommen vor 70000 durchgeknallten kalifornischen Teenagern in der Pasadena Bowl, ist nur in Springsteen-Einheiten zu messen.«
Kann auf solche Lobeshymnen ein Flop folgen?
Offenbar.
»Das Timing war wirklich schlecht«, gab Martin Gore später zu, als schon klar war, daß Depeche Mode für ihren Konzertfilm keinen Verleih finden würden. »Als wir vor zwei Jahren mit der Planung begannen, kamen wir überhaupt nicht auf die Idee, daß möglicherweise noch jemand so etwas vorhaben könnte. Damals waren Live-Sachen aus der Mode, seit ewigen Zeiten hatte niemand mehr Live-Mitschnitte herausgebracht und nun auf einmal ist es wieder in.«
»101« wurde in einigen Pressevorführungen gezeigt, lief in London, Birming-ham und Glasgow — und verschwand wieder in der Versenkung.
Eigentlich schade drum. »101« ist ein guter Film — sehenswertes Porträt einer Gruppe, die die 80er Jahre mitgeprägt hat. Und mit etwas sorgfältiger auf die Bilder abgestimmtem Sound, in einer um etwa 30 Minuten auf eineinhalb Stunden gekürzten Version hätte daraus ein sehr guter Film werden können. Ob das etwas genützt hätte?
Regisseur D.A. Pennebaker hatte sich mit seinem Film über das »Monterey Pop«-Festival und den Bob-Dylan-Streifen »Don't Look Back« einen Namen gemacht. Und »101« konnte sich ebenfalls sehen lassen: eine hübsche, in schwarz-weiß gedrehte Mischung aus Live-Szenen, aus Blicken hinter die Fassade der bejubelten Pop-Stars, aus der Beobachtung einiger Fans, die Depeche Mode während der Tournee im Bandbus begleiten durften.
Martin Gore im ME/SOUNDS-Interview: »Viele denken, daß wir den Regisseur, der schon mit Bob Dylan und Jimi Hendrix gearbeitet hat, gewählt haben, um uns selbst aufzuwerten. Aber eigentlich war es eher ein Risiko, weil er seit Jahren nichts mehr in dieser Richtung gemacht hat. Wir hielten ihn ganz einfach für ein Genie.«
Die Massen zeigten dem gelungenen Film die kalte Schulter, die gleichnamige Live-Platte dagegen verkaufte sich ordentlich. Sie fängt viel von der Konzert-Atmosphäre ein, die den Film ganz und gar ausmacht. Eine eigenartige Stimmung — eigenartig zwischen künstlichem Com-putersound und Daves kehliger Stimme pendelnd, wie unentschlossen halb auf tanzbaren Beat und auf düstere Klanggemälde setzend.
»Wir werden wahrscheinlich in der zweiten Hälfte des Jahres wieder ins Studio gehen«, beschrieb Alan Wilder die Pläne der Band für 1989. »Dafür wollten wir dann auch eine neue Arbeitsweise einführen. Martin Gore, der bisher die Hauptlast des Songschreibens trug, wird nur noch ganz rohe Demo-Strukturen neuer Stücke mitbringen, und wir werden alle gemeinsam an ihrer Vollendung arbeiten. Außerdem wollen wir viele neue Ideen in unserer Musik ausprobieren. Ich könnte mir beispielsweise vorstellen, daß wir auch mal mit echten Funk-Bläsern arbeiten. Schließlich können wir nicht ewig weitermachen wie bisher.«

Martin Gore solo
1989 schreckten die Fans von De-peche Mode auf: Martin Gore. Songwriter der Band, veröffentlichte ein Solo-Album. Von Christine, seiner Freundin, hatte sich Gore inzwischen getrennt — stand jetzt seine Trennung von Depeche Mode bevor?
Entwarnung gab's schon kurz nach Erscheinen der Platte: Counterfeit — zu deutsch: Nachahmung, Fälschung — sollte nur eine kleine Verbeugung Gores vor einigen Komponisten-Kollegen und Gruppen wie Tuxedomoon und The Sparks sein. Counterfeit ist eine hübsche Sammlung der bewährt düsteren Gore-Arrangements — stellenweise etwas öde, meist aber skurril genug, um interessant zu klingen.
Produziert hatte Martin Gore das Album gleich nach der Welttournee '88 von Depeche Mode, während der »101« entstanden war. Und — wen wundert's? — die Aufnahmen klingen stark nach Depeche Mode. Einen Hit konnte Gore damit trotzdem nicht landen.

In die 90er
Anfang des Jahres 1990 erschien das Album Violator — und mit ihm schlugen die vier Briten vorsichtig neue Wege ein.
Nachdem sie jahrelang in Berlin aufgenommen und sich für die Abmischung der LP Music For The Masses erstmals für die dänischen »puk«-Studios entschieden hatten, spielten sie das erste Album in den 90ern gleich in drei Nobelstudios ein: in den Mailänder »Logic Studios«, im Londoner »The Church« und in den luxuriösen Räumen von »puk« (siehe Kasten). Warum gerade Dänemark? Dave Gahan: »Hier sind wir eben ungestört — wir sitzen hier am Ende der Welt... Die erste Hälfte der LP wurde in Mailand aufgenommen. Aber da waren so viele Parties, daß die Arbeit zu kurz kam. Hier gibt's um uns herum keine anderen Häuser, keine Clubs, nur weite Landschaft, Stille, Vögel. Martin arbeitet wie toll, schreibt großartige Lieder. Wir fangen mit der Arbeit im Studio meist so gegen 12 Uhr an und arbeiten dann bis zwei oder drei Uhr nachts.«
Die Abgeschiedenheit hatte hörbare Folgen: Der Sound änderte sich, auf Violator rückt die Gitarre (zumindest ihr Klang) in den Mittelpunkt. Da wabern verfremdete Akkorde durchs Klangbild, da bestimmt der Lauf einer knackig abgemischten E-Gitarre den Rhythmus. Violator, erklärt Dave Gahan, »ist im Grunde genommen eines der ersten Alben, die wir als Gruppe gemacht haben. Martin schrieb die Songs — aber im Studio arbeiteten wir an allem gemeinsam. Für mich ist es das erste Album, auf dem wirklich jede einzelne Aufnahme gelungen ist. Jeder Song hat seine eigene Atmosphäre. Ich habe mir die Platte inzwischen Hunderte Male angehört — und ich finde sie noch immer toll.«
Die Musik zitiert noch eine Spur deutlicher aus dem Fundus von Rock'n' Roll und Rhythm & Blues als in den Jahren zuvor. Dazu glänzt Gore wieder mit eingängigen Melodien und melancholischen Harmonien. »Das Beste, was wir je gemacht haben«, meinte auch Gore, als er die Bänder zum ersten Mal gehört hatte. Die erste Single aus dem Album, Personal Jesus, erreichte sofort nach Erscheinen im Spätsommer 1989 die internationalen Charts. Im März 1990 folgte das Album.
Doch zuvor folgte etwas anderes: »Gore verflucht!« überschrieb der NEW MUSI-CAL EXPRESS am 26. August 1989 einen Bericht über die Single. Und das war passiert: Einige regionale Tageszeitungen in England hatten sich geweigert, Anzeigen für die Single Personal Jesus abzudrucken, weil sie dahinter Gotteslästerung vermuteten. Die ABERDEEN EVENING NEWS und die NOTTINGHAM EVENING POST hatten sich daran gestoßen, daß in der Anzeige die Textzeile »your own personal Jesus...« zitiert war und dahinter eine Telefonnummer erscheinen sollte, unter der ein Band mit Musik von Depeche Mode angewählt werden konnte.
Um den Mini-Skandal noch ein bißchen anzuheizen, ließ sich Martin Gore mit einer Nackten im Arm fotografieren — der Hit war gesichert. Die nächste Single Enjoy The Silence schaffte den Sprung in die Charts Mitte Januar 1990, das Album wurde Ende März zum ersten Mal in der deutschen LP-Hitparade notiert. Da hatten Dave Gahan, Martin Gore, Alan Wilder und Andy Fletcher gut lachen, wenn sie zur Aufregung um Personal Jesus befragt wurden. Gahan: »Dieses Lied ist während unserer US-Tournee entstanden. Es ist ein Song, der sich kritisch mit der miesen Rolle der Fernsehprediger auseinandersetzt. Die wollen dir via Bildschirm Gott vermitteln — aber um welchen Preis! Wir finden das geschmacklos und korrupt.« Und Martin Gore fügte hinzu: »Ich verarbeite in meinen Texten Dinge, die mich beschäftigen. Und dazu gehört nun mal auch Religion. Ich weiß selbst nicht so recht, ob ich an einen Gott glauben soll — mal tue ich es, mal nicht. Dieser Zwiespalt spiegelt sich wohl auch in meinen Texten wieder.«
Damit reiht sich Personal Jesus nahtlos in die Liste der Songs, mit denen sich Depeche Mode falsch verstanden fühlte. Pimpf zum Beispiel, 1987 auf der LP Music For The Masses enthalten, brachte dem britischen Quartett den Vorwurf ein, neonazistische Tendenzen zu unterstützen. »Ätsch! Reingefallen!« freuten sich Depeche Mode. Und Dave Gahan erklärte: »Martin, der diesen Song schrieb, wollte sich mit dem grausam-bombastischen Aspekt von Jugendmassen auseinandersetzen. Diese Hitlerjungen, um die es in Pimpf geht, waren teilweise noch nicht mal zehn Jahre alt Einige Leute in Deutschland warfen uns vor, wir hätten da was falsch verstanden, oder sie meinten, wir seien Nazis und würden uns an einem Spektakel berauschen. Na ja...«
Master And Servant (aus Some Great Reward, 1984) — eine Verherrlichung von sado-masochistischen Spielchen? Martin Gore: »Ich las im September '83 in der Zeitung über Dennis Newton, den >Würger von Nottinghill<, der ganz England in Angst und Schrecken versetzte. Ein Verrückter, der junge Männer von der Straße mit nach Hause schleppte und mit ihnen >Master and servant< spielte. Anschließend brachte er sie um und vergrub sie in seinem Garten. Was dieser perverse Irre getan hat, ist die extremste und abscheulichste Form des Herr-und-Diener-Spiels — der Art, wie fast alle Menschen miteinander umgehen.«
Oder Stripped (aus Black Celebration, 1986) — nichts als popgewordener Voyeurismus? Martin Gore: »Der Text handelt von zwei Menschen, die allen Luxus und alle moderne Technik hinter sich lassen und dann ihre Gefühle entblößen. Ich wollte damit ausdrücken, was von uns modernen Menschen übrigbleibt, wenn wir auf den ganzen Schnickschnack unserer Zivilisation verzichten. Deshalb zerstören wir im Video auch Autos und Fernsehgeräte — die Fetische unserer Gesellschaft.«
Apropos Videos: Das ist leider ein wunder Punkt in der Geschichte von Depeche Mode. Denn ausgerechnet die Symbolfiguren der modernen Popmusik gehen mit einem der wichtigsten Medien der heutigen Pop-Szene eher läppisch um. Für Personal Jesus schlüpften sie in Cowboy-Klamotten und ritten durch ein spanisches Städtchen, das durch einige Spaghetti-Western bekannt wurde. Und für Enjoy The Silence tappt Dave Gahan als singender Monarch (mit Robe und dekorativer Krone) eine Steilküste entlang und hockt sich immer pünktlich zum Refrain auf das Klappstühlchen, das er während der Strophen spazierenträgt. Hand aufs Herz: Gegen King Daves königliche Robe hilft nur der Mantel des Vergessens...
 
Die »puk«-Studios
In dieser Gegend würde niemand eines der modernsten Tonstudios der Welt vermuten: im dänischen Jütland, irgendwo zwischen Aarhus und Aalborg gelegen, umgeben von wogenden Getreidefeldern, Bächen, Bäumen. »Hier«, hat Dave Gahan gegrinst, »hier sitzen wir am Ende der Welt...«
Nicht in technischer Hinsicht. In hellen, holzgetäfelten Räumen stapelt sich zwischen Topfpflanzen und Fenstern mit Blick auf die heile Welt ringsum alles, was die moderne Studiotechnik zu bieten hat: Wahlweise kann mit einer 32-Spur-Digital- oder mit einer 23-Spur-Analogbandmaschine aufgenommen und gemischt werden, natürlich jeweils passend mit einem digitalen/analogen Gerät zur Endabmischung. Sogar die Kassettenrecorder (Tandberg), mit denen die Bänder eigentlich »nur« kopiert werden, sind vom Feinsten. Dazu eine Vielzahl von Effektgeräten, exzellenten Mikrophonen, die wichtigsten guten (teuren) Synthesizer und Musik-computer. Und einen der Räume mit schräger Decke und Fenstern rundum schmückt ein Bösendorfer-Flügel. Auf mehr als zehn Millionen Mark wird allein der Wert der technischen Ausstattung geschätzt.
Trio waren schon hier, The Damned und George Michael. Zuletzt Elton John und — für sein nächstes Album — Herbert Grönemeyer. Und Depeche Mode. Martin Gore: »Puk bietet die perfekte Kombination aus Arbeitsmöglichkeiten, Ruhe, Zerstreuung. Für uns ideale Bedingungen.«
Das ist leicht zu verstehen. Neben dem Ausblick auf die dänische Provinz, neben drei ausgezeichnet ausgestatteten Aufnahme- und zwei Kontrollräu-men (für Techniker und Produzent), neben Fernseh- und Videozimmer sind im »puk«-Gebäude auch Sauna, Solarium, Whirlpool, Billard- und Tischten-nisraum untergebracht. Und auch das kleine, aber hübsch eingerichtete Hallenbad kann sich sehen lassen.
Allerdings ist diese Art von Arbeitsurlaub nicht ganz billig: Umgerechnet rund 5000 Mark Miete kosten die heiligen Hallen. Pro Tag, versteht sich.
Die Welttournee, die am 28. Mai 1990 im Civic Center im amerikanischen Pennsacola begann, führt über Konzerte in Orlando, Miami, Tampa, Atlanta, Chapel City, Saratoga, Mansfield, Columbia, Philadelphia, Rutherford, Quebec, Montreal, Toronto, Pittsburg, Cincinnati, Cleveland, Detroit und Milwaukee bis nach Chicago, und im Herbst spielen Depeche Mode dann endlich in deutschen Hallen. Die Show strotzt auch 1990 vor technischen Kabinettstückchen. Hits wie Enjoy The Silence und Personal Jesus werden mit aufwendiger Lightshow illustriert, und Dave Gahan wirbelt wie all die Jahre zuvor über den Bühnenvordergrund.
»Na ja«, winkt Martin Gore lächelnd ab, »wir sind eben inzwischen Profis geworden...«
»Profis — hahaha!« lacht Dave Gahan und klatscht sich auf die Schenkel.
»Wenn ich heute«, sagt Martin Gore, »auf unsere Karriere zurückblicke, muß ich zugeben, daß wir vor allem Glück hatten.« Und er fährt fort: »Ich erinnere mich zwar an die Arbeit an all diesen Platten, die wir produziert haben. Aber die Zeit vergeht so schnell — und es kommt mir wirklich nicht so vor, als wären seit der Gründung von Depeche Mode nun tatsächlich schon zehn Jahre vergangen.«
Dave: »In diesen zehn Jahren hat es sich bewährt, daß wir die Aufgaben innerhalb der Band verteilt haben. Und so schreibt eben Martin Songs, während wir anderen uns um andere Dinge kümmern.«
Martin: »Aber für die Fans, glaube ich, ist es nicht wichtig, wer nun was innerhalb der Gruppe macht. Die Platten stammen von der Band — sie sind die Arbeit der ganzen Band und auch ihr gemeinsamer Erfolg. Schau — in den 60er Jahren waren die Leute gute Musiker — aber eben ausschließlich Musiker. Um die geschäft-liche Seite des Ganzen kümmerten sie sich nicht. Heute ist das anders — da reicht ein einziger exzellenter Musiker pro Band, für den Rest gibt es die Technik. Damit haben die übrigen Bandmitglieder Zeit für die geschäftlichen Dinge.«
Dave: »Inzwischen arbeitet die Gruppe aber dennoch mehr an der Musik mit. Die Produktion von Violator ist uns deshalb nicht besonders leichtgefallen — und sie hat länger gedauert als alle Produktionen zuvor. Wir haben etwa ein Jahr daran gearbeitet.«
Martin: »Es hat sich aber gelohnt. Der Grundgedanke war, die Demos, mit denen ich die Songs den drei anderen vorstellte, so roh und vage zu halten wie möglich. Daher konnten sich die Songs innerhalb der Gruppe noch in unterschiedliche Richtungen entwickeln, auch spontaner. Selbst als wir schon im Studio waren. Und das dauert eben seine Zeit: Mal läuft's prima, mal überhaupt nicht.«
Dave: »Und oft war eine Version dann doch nicht so, wie wir sie uns vorgestellt hatten. Und dann hieß es: alles von vorn. Bis wir zufrieden waren.«
Martin: »Ich glaube, zufrieden können wir auch damit sein, daß die meisten Fans mit uns einverstanden sind und mit dem, was wir machen. Wir haben unseren Rückhalt in den Fans immer unterschätzt. In England zum Beispiel hatten wir uns vorgenommen, mit der Single Enjoy The Silence von einer ziemlich niedrig kalkulierten Plazierung aus allmählich die Charts hinaufzuklettern. Nur stieg der Single gleich in der ersten Woche auf Platz 25 ein — und unser schöner Plan war ruiniert.«
Dave: »Dieses Phänomen haben wir nicht mehr unter Kontrolle, da ist nichts mehr irgendwie zu kalkulieren. Wie in Großbritannien konnte sich die Single weltweit schnell plazieren — und da denke ich mir, daß die Leute, die diese Platten kaufen, vielleicht doch noch etwas mehr interessiert als ein guter Beat. Und die netten, hübschen Jungs sind wir ja auch nicht mehr unbedingt.«
Martin: »Nicht daß uns der Erfolg stören würde... Aber es ist für eine erfolgreiche Pop-Band anscheinend unvermeidlich, nicht ernstgenommen zu werden. Aber das ist vielleicht kein Fehler — denn es ist gefährlich, sich selbst zu ernst zu nehmen.«
Dave: »Ich glaube, daß uns vier eine sehr, sehr starke Freundschaft verbindet. Wenn man so viel Zeit miteinander verbringt wie wir, muß da wirklich eine ziemlich tiefe Zuneigung existieren, damit man noch Lust hat, gemeinsam weiterzumachen. Wir kennen inzwischen die Empfindungen der anderen ziemlich genau. Wir wissen, wenn jemand einen schlechten Tag erwischt hat und du ihn besser in Ruhe läßt.«
Kurze Pause. Und dann: »Tja — irgendwie ist das wie eine Ehe, die funktioniert.«
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